Las razones por las que los olores nos transportan a otros lugares

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Cuando elegimos un perfume para salir a la calle debemos ser conscientes de que además de un olor agradable, llevamos impregnada una herramienta sutil y eficaz para perdurar en la memoria de las personas, y causar un efecto a través de su olfato. Por eso el perfume que elegimos para nuestro día a día, o para una ocasión especial, debe escogerse a conciencia, eligiendo de entre todos, aquel que encaja más con nuestra personalidad o con aquello que queremos mostrar de ella.

Y es que a quién no le ha pasado eso de que pase alguien al lado nuestra y nos recuerde a ese otro alguien que hace años que no vemos. O quién no ha pasado por la puerta de un bar saboreando a través del sentido del olor una tortilla recién hecha y se ha acordado de aquellos domingos en casa de la abuela. Por no hablar del suavizante que con tanto cariño echaba tu madre a la ropa y que de repente te viene a la cabeza al abrazar a un amigo que usa el mismo.

Los olores tienen esa capacidad de retener memorias que creíamos olvidadas y que sólo se desbloquean a través del olfato, y de alguna forma hacernos sentir de nuevo lo que sentimos en aquellos momentos.

Esto se debe a una red de conexiones cruzadas que se producen en nuestro cuerpo, concretamente en el cerebro, entre el bulbo olfativo, la amígdala y el hipocampo, las cuales vinculan al olfato con las emociones y la memoria creando esos recuerdos casi instantáneos que nos asaltan de repente.

Es por esto que muchos perfumes tratan de expresar emociones creando olores que normalmente despiertan de forma común sensaciones positivas en las personas, como son el olor de ciertas flores o incluso el de ciertas ciudades.

Este es el caso del perfume 212 de Carolina Herrera, que de forma sutil y acertada recuerda al aroma de la envolvente noche neoyorkina. Se trata de una fragancia de estilo urbano, con toques florales y fondo a madera, que al que la huele, dicen, la asocia con la idea de hombre libre, cosmopolita y creativo que conquista la Gran Manzana por su talento y personalidad.

Otro ejemplo de esta unión entre sitios y olores es el perfume Acqua di Giò de Giorgio Armani, el cual con un olor más marino y fresco, recuerda al Mediterráneo, inspirando a través de su fuerza la naturaleza y la parte salvaje del hombre, manteniendo eso sí, su intención de fragancia urbana para el hombre de la ciudad. Toda una declaración de intenciones para quien la lleva.

También en el Mediterráneo, aunque más hacia el interior nos transporta el perfume K de Dolce&Gabanna, aunque este con un aroma más cálido que el anterior. Se trata de proyectar la imagen de hombre sureño y abierto típico de la Toscanna italiana.

Los olores sin duda sugieren muchísimo no solo a nuestro olfato sino también a nuestros pensamientos, nos traen imágenes que creíamos olvidadas y sentimientos que de repente parecen muy vivos. Concretamente, los olores están muy relacionados con las primeras veces, es decir, recordamos el olor característico de una ciudad la primera vez que estuvimos en ella y todo lo que sentimos andando por sus calles, o el olor de la chica a la que dimos el primer beso.

Por eso es importante elegir un perfume con una personalidad acorde a la nuestra o a la parte de ella que queremos mostrar, ya que a través de él, quedaremos en la memoria de muchas personas.

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