¿Por qué es mejor estudiar en el extranjero para aprender un idioma?

Cada vez se hace más imprescindible saber varios idiomas, sobre todo en un mundo tan globalizado. Aunque hay varias posibilidades para terminar dominando una determinada lengua, vivir en el extranjero es la más eficaz.

Vivir en el extranjero, la mejor forma de aprender idiomas.

Redacción. En un mundo cada vez más globalizado hablar varios idiomas es imprescindible para la integración en el entorno laboral, así que miles de personas -especialmente estudiantes- se inscriben cada año en cursos, prácticas o desplazamientos al extranjero para mejorar sus capacidades lingüísticas. Con todas las opciones que existen siempre se coincide en que las experiencias de inmersión lingüística en otro país son la elección más rentable, y así es, ya que proporcionan unos resultados muy superiores a los de cualquier otro método.

Estudiar en el extranjero para aprender un nuevo idioma otorga las herramientas necesarias para combatir el día a día y resolver las complicaciones de la comunicación cotidiana. La necesidad de enfrentarse a una exposición prolongada al idioma y conocer mejor la cultura a la que pertenece son cruciales para mejorar a una velocidad mayor. Uno de los puntos fuertes de estos programas es la experiencia: divertirse y disfrutar mientras se aprende de manera casi inconsciente.

El programa Erasmus: la beca por excelencia

Los programas de estudios en el extranjero se han popularizado en los últimos años y existen multitud de iniciativas enfocadas a proporcionar facilidades a los alumnos interesados en ello. Pese a la gran oferta existente las becas Erasmus siguen siendo la opción más completa, fiable e incluso la más demandada por los futuros profesionales de toda Europa.

Cada año miles de estudiantes en España deciden completar su formación académica con una estancia en alguna de las universidades que integran este tradicional programa de intercambio en el extranjero. Entre las ventajas de estas becas está la homologación oficial que tienen, puesto que se integran dentro de los criterios de educación que se rigen en las entidades oficiales europeas.

Disfrutar de la experiencia Erasmus proporciona a los jóvenes la oportunidad de conocer el sistema educativo de otro país, integrarse en su cultura y practicar el idioma como un universitario más de la ciudad extranjera escogida. Gracias a las becas otorgadas cada año, el desembolso económico no es demasiado grande y el aprendizaje de los idiomas se ha democratizado visiblemente.

Para complementar la labor informativa de las instituciones oficiales respecto a las becas Erasmus, puedes encontrar en internet guías de Erasmus como la elaborada por Liligo, la cual cuenta con información muy interesante de los principales destinos Eramus y te servirá de ayuda a la hora de decantarte por un destino u otro.

Las ventajas de la inmersión sobre otras técnicas

Los cursos intensivos pueden ser realmente costosos y difícilmente conseguirán unos resultados similares a los proporcionados por una experiencia viviendo en el extranjero. Pasar muchas horas en clases de idiomas hará que se avance a una velocidad mayor, pero llegará un punto en el que el alumno desconectará de la lección o necesitará tomarse un respiro.

Las inmersiones lingüísticas en el extranjero no permiten a los alumnos bajar la guardia, y los momentos de ocio o descanso también son en el idioma que se está aprendiendo. Diversos estudios evidencian que cuando uno de está divirtiendo o se encuentra en un entorno distendido aprende de forma más sólida ya que no está ante esa presión académica y asocia los conceptos a un buen recuerdo con mayor facilidad.

Uno de los mejores trucos para aprender un idioma es conocer su cultura y acercarse de esta manera a las expresiones o formas que tienen en su lugar de origen, algo muchísimo más sencillo cuando tienes la posibilidad de convivir en otro país. Visitar museos, monumentos para conocer la historia, acudir al cine o consumir arte en este idioma son enormes ventajas de estudiar en el extranjero.

Durante este tipo de experiencias se adquiere mayor precisión con el idioma, ya que permite a los estudiantes familiarizarse con todo tipo de acentos y acudir a vocabulario de la vida real, palabras que en ocasiones no surgirían durante una clase standard.

La parte saludable de aprender idiomas

Aprender nuevos idiomas tiene efectos muy positivos en la salud, que se fundamentan especialmente en el ejercicio que supone para el cerebro y su capacidad de almacenaje. Al ejercitar la memoria mientras se aprenden nuevas lenguas se pueden prevenir algunas enfermedades del sistema cognitivo como puede ser la aparición del Alzheimer, o al menos retrasarlo.

Por otro lado, esta gimnasia cerebral puede hacer que las personas permanezcan más concentradas o tengan una mayor capacidad para prestar atención por un tiempo prolongado, así que si se aprenden idiomas desde niño esto fomentará otras áreas de aprendizaje en distintas materias.

Cuando además se realiza este proceso estudiando en el extranjero las ventajas pueden ser mayores, ya que la interacción intercultural o la introducción de nuevos elementos gastronómicos y climáticos puede proporcionar grandes beneficios para la salud de cuerpo y mente.

Para el intelecto, para la salud y para un futuro mucho más brillante realizar un periodo de estudios en el extranjero es una excelente decisión.



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