Carta a un joven entrenador (I)

Me atrapan los recuerdos de mis primeras experiencias como entrenador y siento la necesidad irrefrenable de transmitirte todo aquello que me hubiera gustado escuchar entonces.

Feb 2019 – Jesús Rivilla García
Profesor de Universidad. Preparador Físico de la Selección Española de Balonmano

Jesús Rivilla.

Confieso, joven colega, chico o chica, que pienso en ti con frecuencia. Reflexiono cada vez que me asaltas en los huecos entre clases o tras una charla en busca de un consejo, de una respuesta o una herramienta que te ayude a mejorar. Medito sobre tu legítimo deseo de convertirte en profesional del entrenamiento. Y últimamente, mientras navego por las redes, cavilo sobre tus inquietudes, tus dudas, tus miedos, tus ambiciones o tus metas.

Pienso en ti al tiempo que me atrapan los recuerdos de mis primeras experiencias como entrenador – hace ya 20 años – y siento la necesidad irrefrenable de transmitirte todo aquello que me hubiera gustado escuchar entonces.

Todo comienza con una decisión personal aparentemente sencilla : ¿Cuál es tu prioridad: ser competente o popular? Pese a que no son objetivos incompatibles y que seguramente conozcas a profesionales que logran ambas cosas a la vez, no es lo habitual. Si anhelas aumentar tus capacidades como profesional del entrenamiento deberás adquirir hábitos diferentes que si ansías popularidad. Tus acciones diarias no serán las mismas. Tus referentes rara vez coincidirán con los que priorizan en otra dirección. Las horas de tu vida se distribuirán de acuerdo a tu meta preferente. Y tu valoración de éxito o fracaso en cualquier acción que emprendas estará sujeta a esta elección. Te corresponde a ti, pues, decidir en qué pones el acento ya que marcará tu vida profesional como ninguna otra variable.

Quien sólo sabe de entrenamiento, ni de entrenamiento sabe. Existen temas que deben formar parte de tu formación vital indefinidamente, son esos conocimientos y competencias que te ayudarán a entender la naturaleza humana y que, por tanto, impactarán de forma directa en cualquier meta que te propongas. La ciencia (y el arte) que sustentan la felicidad y la motivación, la adquisición de hábitos, el desarrollo del talento propio y ajeno, la capacidad comunicativa en privado y en público, la gestión de conflictos o la correcta asimilación y aprendizaje de los errores son algunos de los temas innegociables para mejorar tu vida personal y profesional. Empieza cuanto antes.

 

Jesus Rivilla impartiendo un Master en Entrenamiento Personal en INEF Madrid.

Busca referentes, analízalos e intenta ganarte un espacio a su lado. Hace siglos que los humanos sabemos del inmenso valor de un buen mentor. Muéstrale tus ganas de aprender, tu hambre de conocimiento y pregunta desde la curiosidad genuina. Aprende a escuchar sin interrumpir, las grandes reflexiones se transmiten tras silencios y miradas atentas. No la cagues intentando aparentar un conocimiento que no posees. Opina cuando realmente sepas de lo que hablas y hazlo desde el respeto y la admiración.

Hazte consciente de las fortalezas y debilidades propias de tu etapa vital. Utiliza la energía y el ímpetu inherente a la juventud para aprender rápido, vivir intensamente y exprimir al máximo cada momento. Al tiempo, ten presente que careces de experiencia vital y profesional, y que tu conocimiento en la mayoría de temas – incluso en aquellos que crees dominar – es tremendamente limitado. Por tanto, sé prudente en tus opiniones y evita hacer juicios de valor de quienes poseen más conocimiento (aunque no lo creas) e infinitamente más experiencia que tú. Recuerda que no hay nada más peligroso, y repelente, que un ignorante altamente motivado. Y que la arrogancia y el exceso de ego fueron siempre enemigos encarnizados de la sabiduría.

No tengas prisa. Las competencias y capacidades que admiras de otros entrenadores y anhelas conseguir se logran tras años de formación y duro trabajo. No hay atajos ni métodos milagro. Recapacita sobre ello con frecuencia, te aportará tranquilidad, perspectiva y foco, al tiempo que reducirá drásticamente ese ansia por hacer muchas cosas diferentes cada día.

Recuerda que ser competente depende fundamentalmente de ti mientras que formar parte de grandes proyectos o tener buenos trabajos depende de muchas cosas más. Es importante el esfuerzo, la inteligencia, la pasión y la perseverancia. Pero también los contactos. Y la suerte. Existen excelentes profesionales que pasan años en trabajos grises mientras otros logran pronto vivir de su pasión satisfactoriamente. Acéptalo, este es tu mundo.

Vacíate en cada entrenamiento. Pon todo tu ser en manos de un objetivo tan meritorio como el desarrollo del potencial humano. Pocas sensaciones son tan gratificantes como la entrega total y sin fisuras a una meta, por pequeña que sea. Y pocas más frustrantes que saber que podías haber hecho más. Evalúa tu nivel de compromiso cada vez que llegues a casa tras un largo día de trabajo.

Jordi Ribera, seleccionador nacional de balonmano, y Jesus Rivilla.

No reduzcas tus lecturas a lo actual. Es propio de necios ignorar o, aún peor, menospreciar a quienes te precedieron. No te permitas pensar que todo aquello que te venden como nuevo, lo es. La ciencia (y el arte) de entrenar tiene una larga historia que te demostrará lo contrario. Algunos de los grandes entrenadores de antaño ya hablaban de conceptos, herramientas y ejercicios que hoy catalogamos como nuevas tendencias. Léelos con avidez, inspírate con ellos y hónralos citándolos.

Entrénate. Tanto y tan bien como puedas. El primer elemento de coherencia es que tu mensaje se corresponda con tu vida. Experimentar en primera persona los beneficios, los cambios y las dificultades del entrenamiento te aporta un conocimiento insustituible. La experiencia propia, permíteme que lo repita, es irremplazable.

Y recuerda que entrenas personas, ya te lo dije, personas que quieren mejorar su vida, su salud, su rendimiento, su cuerpo o todo a la vez. Entrena para ellas, para su progreso, no para enseñárselo a otros, ni para parecer buen entrenador, y menos aún para publicitarte en las redes. Tu competencia como profesional del entrenamiento se define por el impacto que generas en las personas que entrenas, no por tu número de seguidores. Este es un tema merecedor de una carta monográfica que quizá te escriba más adelante.

Hasta pronto, colega de profesión. Te deseo tanta suerte como merezcas.

@JesusRivilla



3 Responses to "Carta a un joven entrenador (I)"

  1. Elena Rábade López   febrero 27, 2019 at 1:55 pm

    Como siempre ,muchísimas gracias Jesús por compartir con todos, por guiarnos,aconsejarnos .GRACIAS POR ESTAR AHÍ .Un beso

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  2. Ana   febrero 28, 2019 at 2:32 am

    Me haz erizado la piel con este texto Jesús. Sabes que te admiro profundamente, eres inteligente, eres muy capaz y eso lo sabemos todos, pero tienes algo que te hace único, tu empatía!! Gracias por transmitir información tan valiosa en esta carta. Un saludo profe!

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  3. soler1982   febrero 28, 2019 at 10:54 am

    Muchas gracias por el artículo Jesús! Muchas veces pecamos de querer todo al momento y nos olvidamos del trabajo que se necesita para conseguir las cosas. No siempre la vida te dará lo que te mereces, pero lo que esta claro es que con trabajo, motivación y perseverancia es más fácil conseguir tus metas.

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