Madrid a través de la ventana

Una de las apuestas decorativas en la hostelería de las ciudades más turísticas del mundo pasa por poner los exteriores al servicio de la decoración.

Redacción. A lo largo de los últimos años, se ha podido presenciar en las calles Madrid una tendencia al alza, la instalación de cerramientos para terrazas. De la misma manera, la ciudad entra en los establecimientos a través de grandes ventanales. Enormes vanos que abren las cafeterías para contemplar una ciudad que cada vez se mira a sí misma con más cariño.

Madrid es una ciudad castiza. Las tascas de toda la vida son parte esencial del ambiente capitalino. No solo no se oculta, sino que Madrid presume de ello. Pero sería decir poco de una capital europea si ésta solamente presentase sus rasgos más arraigados como activo de la vida urbana. Por supuesto, no es el caso de una de las ciudades más prósperas de nuestro país. De hecho, Madrid se esfuerza continuamente en ofrecer alternativas de ocio para sus ciudadanos y visitantes, y no obstante, lo arraigado sigue teniendo una enorme presencia en la vibrante vida callejera. El gran éxito de los madrileños ha sido mirar a su ciudad con orgullo, y dejar que ésta se cuele en los recovecos del esparcimiento citadino.

Una de las apuestas decorativas en la hostelería de las ciudades más turísticas del mundo pasa por poner los exteriores al servicio de la decoración. Esto significa que cada vez es más fácil que los hosteleros se interesen por aprovechar las azoteas y las terrazas, y por contar con expertos instaladores de ventanas para colocar cerramientos transparentes para dar una agradable sensación de amplitud y apertura. De este modo se logra mejorar la experiencia de los visitantes, que pueden hacer una parada sin dejar de disfrutar de la ciudad.

Las terrazas explotan al máximo el extraordinario clima madrileño, caracterizado por cielos de azul intenso, propios del clima seco del interior de la península, y poco frecuentes en otros países de Europa. Las terrazas representan uno de los rasgos más genuinos de la idiosincrasia mediterránea, y son sin duda un tributo al excelente clima del que gozamos en España. Son parte del magnetismo del estilo de vida madrileño, profundamente ligado a la vida en las calles vibrantes y ajetreadas de la capital. Y no obstante, en ocasiones el sol veraniego puede resultar inclemente, por eso las terrazas de las ciudades están hoy mejor dotadas que nunca con todo tipo de cerramientos que protegen de la brisa cortante en invierno y del sol abrasador del verano.

El estilo de grandes cerramientos transparentes, ventanas, cortinas de cristal o cerramientos para terrazas, supone en el fondo reconocer con orgullo la relevancia de la ciudad para un ciudadano que no busca aislarse, sino comulgar con la vida urbana. Es tomar el papel de paciente observador del ajetreo de una ciudad que celebra la vida. El caso de la frenética Madrid no es paradigmático, y parece que ahora la capital se contempla a sí misma con el deleite de los ojos de sus visitantes.

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