Arqueólogos estudian varios campamentos militares romanos de hasta 8 ha cerca de Sasamón

El análisis de estas estructuras permitirá comprender mejor los inicios de la romanización del territorio burgalés.

Uno de los monumentos de Sasamón.
Uno de los monumentos de Sasamón.

Europa Press. Un equipo de arqueólogos estudia varias fortificaciones militares posiblemente relacionadas con las Guerras Cántabras cerca de las localidades de Sasamón y Olmillos de Sasamón (Burgos), en la comarca del Odra-Pisuerga.

Una de estas fortificaciones alcanza casi las ocho hectáreas de extensión y pudo acoger a un ejército del tamaño de varios miles de soldados que podría haber participado en el proceso de conquista y control de los territorios situados en la Meseta Norte y Cantabria, según han indicado los responsables de la campaña de prospecciones a través de un comunicado.

Aunque el hallazgo ya se había dado a conocer hace algunos años en varias publicaciones científicas por François Didierjean y Jose Antonio Abásolo, hasta ahora ningún equipo internacional había desarrollado un proyecto arqueológico para el estudio de estas estructuras, que permitirá comprender mejor los inicios de la romanización del territorio burgalés.

En concreto, está formado por profesionales de las universidades de Edinburgh (Reino Unido), Santiago de Compostela (España), Leiden (Holanda) y Marburg (Alemania), así como por el Instituto de Ciencias del Patrimonio-CSIC.

Hasta el momento se sabe que por su tamaño, estaría destinado a un cuerpo militar de entre 3.500 y 45.000 soldados, que vivirían en él durante un breve período de tiempo –entre un día y varias semanas–, cuando se encontraban en campaña. Asimismo, los investigadores estiman que se trata de un tipo de fortificación de uso temporal, de las que los romanos denominaban ‘castra aestiua’.

Última tecnología para comprender el pasado. Sin embargo, puesto que los restos visibles sobre la superficie son apenas perceptibles es necesario el uso de tecnologías innovadoras de análisis y reconocimiento que han “revolucionado” el conocimiento que se tiene acerca de las Guerras Cántabras y la presencia militar romana en el norte de la península Ibérica.

Para estudiar las estructuras situadas en el área de Carrecastro también se han utilizado fotografías aéreas modernas y antiguas en color y en infrarrojo, imágenes satelitales y reconstrucciones 3D del territorio a partir de datos LIDAR.

En los próximos días se usarán además, otras técnicas novedosas como la prospección por magnetometría o la generación de cartografías a partir de fotografías tomadas por drones.

La campaña cuenta, además, con financiación de la Leverhulme Foundation del Reino Unido con la participación y apoyo del Ayuntamiento de Sasamón, Adeco-Camino y la Diputación Burgos.

Protagonismo del Odra-Pisuerga en el proceso de conquista. Para determinar el momento preciso de ocupación de las estructuras de Carrecastro es necesario realizar prospecciones o excavaciones arqueológicas sobre el terreno, han agregado los investigadores.

No obstante, los autores barajan –sin “despreciar” por el momento otras interpretaciones– una “probable” vinculación de este enclave con la última fase de conquista romana de la península Ibérica hace 2.000 años.

Autores grecolatinos como Floro y Orosio mencionan que el mismo emperador Augusto asentó su base militar de operaciones en las proximidades de Segisama-Sasamón en el año 26-25 a.C., justo antes de emprender su ofensiva contra los Cántabros. “Muy posiblemente”, han añadido los arqueólogos, dicha Segisama se corresponda con el Cerro Castarreño, donde se conoce la existencia de un poblado prerromano.

La localización de las estructuras de Carrecastro reforzaría el protagonismo de la comarca del Odra-Pisuerga en el proceso que culminó con la conquista y dominación romana de los territorios norteños.

Las campañas militares se extenderían hasta el año 19 a.C. y darían paso a un proceso de reorganización de todo el noroeste peninsular.

La región de Odra-Pisuerga no sería ajena a este hecho, y así puede atestiguarse la creación de nuevas vías y otras infraestructuras, la fundación de núcleos de población como el que se encuentra bajo la moderna Sasamón o el asentamiento de bases militares más permanentes, caso de la fortaleza legionaria de Herrera de Pisuerga (Palencia).

En este sentido, los recintos de Carrecastro suponen un nuevo hito para las investigaciones arqueológicas en la provincia de Burgos, pues se incorpora a una lista de campamentos romanos de campaña localizados tanto el sector central de la Cordillera Cantábrica como y sus vertientes más occidentales, que se corresponderían con las menciones a los cántabros y astures recogidas en las fuentes literarias antiguas.

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