¿Cómo colaborar para erradicar la exclusión social infantil?

Cada persona puede hacer algo para ayudar a combatir la pobreza infantil, desde realizar donaciones periódicas hasta colaborar más activamente haciendo voluntariado.

pinturas dibujoRedacción. Uno de cada tres niños en España está en riesgo de exclusión. Es la cruda realidad que se desprende de los últimos estudios realizados por organizaciones sin ánimo de lucro que luchan por la protección de la infancia, su bienestar y sus derechos. Revertir la situación no es tarea fácil, pero siempre se puede hacer algo por cambiar el pequeño mundo que nos rodea, como es la máxima de Música por la Paz, una ONG joven que nació con el propósito de ayudar a todos esos niños y niñas que se han convertido en las víctimas de una crisis económica que azotó a muchas familias durante 2007 y 2008.

Y es que esos años que siguieron al estallido de la burbuja inmobiliaria, la crisis mundial, las preferentes, y demás episodios convulsos de nuestra historia económica reciente, fueron decisivos para el crecimiento de la desigualdad social y económica. Según UNICEF, la brecha se va haciendo cada vez más grande, empobreciéndose siempre más las familias con cuatro miembros (dos adultos y dos menores) con ingresos iguales o inferiores a los 700 euros al mes.

Pérdida de puestos de trabajo por la crisis del sector de la construcción y todo lo que la rodeaba, pérdida, por tanto, de poder adquisitivo, reducción del consumo por miedo o por falta de dinero…son algunas de las situaciones que han llevado a que, hoy día, existan más de 2.800.000 menores en situación de pobreza y sin poder cubrir sus necesidades más básicas, como hacer cinco comidas al día, comprar unas gafas nuevas o tener material escolar.

Todo esfuerzo es poco, porque los niños y niñas son la parte de la población más vulnerable y, aunque no queramos o intentemos evitarlo, a ciertas edades, son esponjas, se dan cuenta de todo y pueden sentir sobre sus hombros el peso de las preocupaciones económicas de los adultos de sus familias –ya sean padres o abuelos; no hay que olvidar, que el rol de los abuelos se ha ido transformando a lo largo de los años y, especialmente, en esos tiempos de incertidumbre económica.

Cada una de las personas que conforman la sociedad puede hacer algo para ayudar a combatir la pobreza infantil, desde realizar donaciones periódicas hasta colaborar más activamente haciendo voluntariado en algunas de las organizaciones sin ánimo de lucro que protegen a los niños y niñas.

Así hace el equipo de Música por la Paz, compuesto por trabajadores sociales, profesores titulados, educadores y otras profesiones que, cada día, cada tarde, acogen a todos los niños y niñas que acuden a sus centros y les ayudan con los deberes del colegio, les preparan juegos y dinámicas de grupo y les dan de merendar, algo que, muchos de ellos, no podrían hacer siquiera.

Otras personas de la organización se dedican a dar conocer la labor de la ONG entre la sociedad de a pie, ofreciendo la oportunidad de comprar, por sólo un euro, papeletas para entrar en un sorteo de un viaje y, así, poder recolectar algo de dinero para mantener la red de centros y seguir pudiendo asistir a todos esos niños y niñas que lo necesitan. El destino del viaje no importa.

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