El thriller ‘Que Dios nos perdone’, una película majestuosa

Rodrigo Sorogoyen combina esta historia policíaca con una puesta en escena vibrante, fuerte, ágil y original.

Escena de la película 'Qué Dios nos perdone'.
Escena de la película ‘Qué Dios nos perdone’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Esta es mi opinión hoy y en este momento de mi vida”. Rodrigo Sorogoyen, director de la maravillosa Stockholm, crece en su faceta como director y coguionista en un thriller personal con aires de clásico (recuerda al mejor David Fincher) y pasa de una pequeña, pero poderosa, ópera primera a rodar una película con la Warner. El talento de este señor, que como yo estudió en la ECAM donde es profesor de guión, reside en su habilidad narrativa. De las jóvenes promesas del nuevo cine español, Sorogoyen demuestra que no olvida que las peripecias visuales no tienen sentido si no están al servicio de una buena historia. En este caso, un guión, coescrito con Isabel Peña, que ganó el premio al mejor guión en el pasado Festival de San Sebastián. Para mí, sin duda, éste es el thriller español de la temporada (superando a las buenas Tarde para la ira o El hombre de las mil caras)

Se trata de un thriller policíaco que se enfoca en sus protagonistas, dos policías con bastantes problemas encima, en un contexto social bastante miserable (crisis económica, 15-M, la visita del Papa, un Madrid caluroso…) Las miserias de esta sociedad nos trasladan al Madrid de 2011 en el que ambos policías, interpretados soberbiamente por Antonio de la Torre y Roberto Álamo, descubrirán que el caso de un asesino en serie de ancianas tiene mucho que ver con sus vidas personales. El caso se irá torciendo hasta ir descubriendo que el asesino no es distinto de los policías, los guardianes de la justicia y la moral.

La violencia, los problemas y las frustraciones personales se suman en una España decadente que necesita más cuidados que nunca. La religión se infiltra, no entiendo muy bien el porqué, en la historia y Sorogoyen combina los distintos elementos con una puesta en escena vibrante, fuerte, ágil y original. Los planos secuencia o el uso de la música o del montaje, del ganador de un Goya Fernando Franco, nos hablan de una película de personajes heridos, hartos, cansados, con ansias de despertar en una nueva España, una que sea más justa y en la que ellos puedan encajar sus miserias.

El ritmo y el entretenimiento están garantizados en una película que recuerda a muchos thriller y a la vez a ninguno. Gran película, majestuosa incluso.

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