‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’, el retrato de un mundo de inadaptados

Tim Burton es el director de esta cinta en la que retoma su temática más tradicional: la de unos personajes diferentes sometidos a huir de una sociedad de iguales que los odia y desprecia.

Escena de 'El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares'.
Escena de ‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Esta es mi opinión hoy y en este momento de mi vida”. Tim Burton vuelve con muchos efectos especiales, como siempre, pero, como últimamente viene haciendo, la película es muy lenta en su desarrollo, como siempre (desde hace unos años).

Sin duda podría afirmar que la última gran película del maestro del fantástico gótico y expresionista contemporáneo fue Sweeney Todd. La película de El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares peca del exceso de efectos que encierran a la historia en una jaula más pequeña que en la que encierran al pájaro peregrino que protege a los niños peculiares de la película.

Se trata de una película de unos 130 minutos donde todo se desarrolla de forma previsible y en la que el director se olvida de su vena sentimental (que ya ha demostrado tener), que dotaba de esa emoción melancólica todas sus películas, para contar una historia de aventuras (absolutamente infantil) en la que todo se sucede de forma lógica y correcta, con sus respectivos malos malísimos y sus respectivos baches. Uno de los guiones más vagos que Burton ha dirigido (la guionista es Jane Goldman, guionista de Kigsman o X-men: primera generación)

Se trata de una película comercial (no quiero decir que eso sea malo) que retrata ese mundo de inadaptados (otra vez en Tim Burton…) sometidos a huir de una sociedad de iguales que los odia y desprecia. El problema no es que Tim Burton elija ese tema para todas sus obras; el problema es que él sabe contar historias más allá de su sello como director. Realmente parece comprado por las grandes productoras (siempre fiel a su Warner Bros) que quieren exprimir su innegable talento para realizar películas cuyos títulos lleven su nombre al principio.

Burton, sin duda, vende. Ahora bien, lo que ofrece es lo mismo de siempre. Big eyes no era un peliculón pero era bastante entretenida e interesante, Sombras tenebrosas resultó algo más cansina pero era una comedia bastante divertida (a ratos). Aquí, Burton se pone a dirigir a una de las mejores actrices del mundo, Eva Green, que se defiende bastante bien, y a un genial Samuel. L. Jackson. Fue, es y será un gran director, eso nunca cambiará; pero me entristece ver que pasan los años y cada vez hace películas más industrializadas y menos personales (que es lo que realmente caracteriza a Burton), ése no es el Burton que me fascinó tantas veces. Sabe hacerlo mejor, pero nosotros, el público, no le exigimos más que lo mismo de siempre… aquello que las productoras, trailers y spots nos piden que exijamos: lo mismo. Es la pescadilla que se muerde la cola. Burton no volverá a hacer una obra personal por eso mismo, pero ojalá, de corazón, me equivoque y me sorprenda como él sabe.

Ahora bien, si hay padres que quieren llevar a sus niños (mayores de siete años) al cine, puede que los pequeños se lo pasen bien. Los que quieran ver una peli de Tim Burton se van a decepcionar bastante.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.