Cuando la solidaridad cambia el rumbo de una vida

De origen nigeriano, Osaro ha regalado su sonrisa y alegría durante los últimos cinco años a todos los ciudadanos que han pasado por el semáforo que se ubica en el cruce de la Avenida de Italia y la calle Vázquez López de Huelva capital. Hoy ha comenzado una nueva etapa para él.

El onubense Alejandro, junto al nigeriano Osaro.
El onubense Alejandro, junto al nigeriano Osaro.

Rosa Mora. El curso de nuestra vida puede cambiar a mejor de forma repentina, pero en ocasiones necesitamos de una mano amiga, de alguien que deposite en nosotros la confianza suficiente que se transforme en un primer impulso para tomar fuerza y caminar.

El escenario de nuestra historia se desarrolla en Huelva capital, y tiene muchos protagonistas, todos aquellos que han hecho posible que la vida de Osaro, la de su mujer Rose Mary, y  la de sus tres hijos, de diez, ocho y cinco años haya cambiado de forma radical.

Un grupo de onubenses le ha comprado el billete de ferry para llegar a Canarias, donde se incorporará a trabajar en un hotel.
Un grupo de onubenses le ha comprado el billete de ferry para llegar a Canarias, donde se incorporará a trabajar en un hotel.

De origen nigeriano, el joven llegó a Huelva hace ahora cinco años. Tras una infructuosa búsqueda de trabajo, Osaro y su familia ha sobrevivido gracias a lo recaudado por el africano día a día en un semáforo de la capital onubense, concretamente el localizado en el cruce entre la Avenida de Italia y la calle Vázquez López. Hace unos meses, sin embargo, el destino caprichoso hizo que la vida de este joven de 40 años se cruzara con la de Alejandro, un onubense que se mostró dispuesto a ofrecerle su ayuda desde el primer momento, convirtiéndose así  en algo similar a su ‘ángel de la guarda’.

Osaro se muestra profundamente agradecido por la ayuda desinteresada que ha recibido.
Osaro se muestra profundamente agradecido por la ayuda desinteresada que ha recibido.

El dominio del inglés por parte de ambos ha sido clave para que entre ellos naciera lo que a día de hoy puede considerarse una gran amistad. Así, tras largas horas de conversación, y ofreciéndose el onubense a poner todo de su parte para que Osaro encontrara un empleo, ambos vieron cómo la suerte les sonreía en el momento en el que un hotel de las Islas Canarias mostró su voluntad en darle una oportunidad al joven nigeriano.

Los esfuerzos del onubense se volcaron entonces en conseguir el dinero suficiente para costear el pasaje de ferry que llevara a Osaro desde Huelva a Canarias. Así, hace aproximadamente tres semanas se le ocurrió a Alejandro una original idea: hacerse un selfie con el joven nigeriano, subirlo a su cuenta personal de Facebook, compartir la historia, e instar a sus contactos a colaborar para poder adquirir entre todos el billete de ida del ferry.  El final se lo imaginan.

La vida le ha dado una segunda oportunidad.
La vida le ha dado una segunda oportunidad.

El último capítulo de esta historia a la que aún le quedan muchas páginas por incluir se ha escrito este 23 de abril. El onubense Alejandro, Rose Mary y los tres hijos de Osaro acudían en la mañana de este sábado hasta el puerto Exterior de Huelva desde donde parte el ferry rumbo a Canarias. Todos despidieron al joven nigeriano que llegará en la tarde de este domingo 24 de abril a Canarias donde será recibido por el hermano de Alejandro, quien le conducirá hasta el hotel donde Osaro comenzará a trabajar.

Su familia, por el momento, y sin apenas recursos económicos, permanecerá en Huelva, donde los tres pequeños se encuentran escolarizados. Es por esto que Rose Mary, con un perfecto dominio del inglés y un gran manejo del español, solicita de forma urgente la colaboración de todos los onubenses para encontrar un puesto de trabajo que le permita subsistir con sus hijos hasta que consigan su esperado deseo: la reunificación de toda la familia.

El fin último de Rose Mary es poder viajar en unos meses junto a sus hijos hasta las, nunca mejor denominadas, Islas Afortunadas donde previsiblemente comenzará a trabajar también en el complejo hotelero. Una vez todos allí, esperan comenzar a disfrutar de esta segunda oportunidad que la vida les está brindando, y en la que ha sido esencial la solidaridad de un grupo de onubenses.

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