‘Anomalisa’, la búsqueda de la anomalía en un mundo vacío

Charlie Kaufman dirige esta película surrealista y maravillosa sobre un hombre inadaptado que necesita con desesperación encontrar la diferencia en un universo homogéneo.

Escena de 'Anomalisa'.
Escena de ‘Anomalisa’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Ésta es mi opinión hoy y en este momento de mi vida”. Esta película de la que me dispongo a hablar es probablemente, desde ayer que la vi, una de las mejores películas que he tenido el privilegio de ver. Esto me sucede únicamente en casos concretos como Mommy, Del revés o Magical girl. A esa lista de películas contemporáneas tan increíbles incluyo ahora la surrealista y maravillosa Anomalisa.

Su director, Charlie Kaufman, está considerado el mejor guionista del mundo (ha escrito las potentísimas Cómo ser John Malkovich, Adaptation y la ganadora de un Oscar al mejor guión original Olvidate de mí), y no es para menos, ya que Anomalisa es su última obra maestra. La “anomalía” que sufre el personaje es estar perdido y ser incapaz de adaptarse (las personas, a fin de cuentas, somos humanos y no plantas; esta temática darwiniana está muy presente en los guiones de Kaufman) a las circunstancias de un mundo que no le corresponde.

Michael Stone es un hombre maduro que se dedica a dar congresos de cómo tratar a los clientes de las compañías telefónicas y se siente vacío y en un callejón sin salida en un mundo, el nuestro, donde todo es lo que parece y todos son iguales. La gente y el mundo son aburridos, ya que todos hacen y quieren lo mismo y del mismo modo, lo extraordinario se vuelve ordinario, lo que resulta bastante decepcionante

¿Hace esto de Michael Stone un psicótico, un depresivo o un inadaptado? El personaje es el personaje y, por desgracia, asistimos a un personaje trastornado por su inadaptación y su desesperanza; luego, si estamos ante un personaje roto por el dolor, ¿cómo se arregla todo esto? El amor una vez más lo arregla y lo empeora todo… En un mundo donde todas las caras y las voces son iguales aparece una cara y una voz distinta: la de Lisa, la anomalía que Michael Stone buscaba en el mundo con tanta desesperación… la voz de alguien que le pueda aportar algo en un mundo donde eso es impensable.

La película no resuelve, solo muestra, y ésa es su jugada maestra. Pocas veces asistirán a una película tan inteligente, madura y original como Anomalisa. Además… nos encontramos ante una de las escenas sexuales más realistas y bellas que se han rodado en mucho mucho tiempo ¡y eso que los protas son muñecos! Y sí, hay más humanidad en esta fantástica película que en muchas pelis con protas reales. Obligatoria para cualquier cinéfilo.

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