“Y la nave va”

Esta situación no obstaculiza en absoluto el funcionamiento normal de este país ni tampoco se paraliza la gestión diaria de la administración pública, en realidad casi todo funciona como un reloj.

la nave va
Dibujo Carlos Javier.

Vicente Vera Esteve. Ya les decía en artículos anteriores que no sería fácil llegar a alcanzar algún tipo de acuerdo entre las diferentes fuerzas políticas que tienen el compromiso de sus votantes respectivos para determinar la formación de un nuevo Gobierno que consiga abordar los proyectos y reformas que la sociedad española les está demandando a través de las urnas. Parece que el objetivo mejor definido por todos los líderes es conseguir el aislamiento de Rajoy, cualquier opción será considerada por los representantes de PSOE, Podemos y Ciudadanos si posibilita la expulsión del Partido Popular de la escena parlamentaria, siendo paradójicamente el partido más votado. Tendremos que esperar algunos días más, se espera que de esta segunda ronda de entrevistas con Felipe VI, sea posible un acuerdo o un pacto razonable que permita una investidura sin sorpresas.

Mientras tanto, como diría el maestro del cine italiano, Federico Fellini (1920-1993), “Y la nave va”. Naturalmente que esta situación no obstaculiza en absoluto el funcionamiento normal de este país ni tampoco se paraliza la gestión diaria de la administración pública, en realidad casi todo funciona como un reloj. Sí es cierto que no es lo mismo en el sector privado, el mundo económico adopta otros criterios que determinan una mayor o menor tranquilidad a la hora de tomar decisiones empresariales tanto de índole nacional como internacional. Siempre se ha dicho que no es de buen juicio inquietar al capital, que el dinero se sienta asustado o acorralado por la incertidumbre o por los miedos que suscita la carencia de un gobierno estable. Y no solamente estable. Además es de vital importancia que el sector más dinámico de una sociedad globalizada exige, llegado el momento, conocer quiénes van a ser las fuerzas políticas que finalmente han de pilotar la nave del Estado para los próximos cuatro años.

Tenemos muy cerca a nuestros vecinos helenos, todavía estamos asistiendo a las nada halagüeñas secuelas sociales motivadas por la inestabilidad política de su Gobierno y por la severa política de austeridad, medicina que les impone a su vez el acuerdo firmado con la Comisión Europea. Es evidente que España no es Grecia, pero la estructura económica de España requiere una continuidad en el tiempo para evitar posiciones de nerviosismo entre los miembros del lobby financiero internacional. Hace escasamente unos días se ha celebrado en Davos, una ciudad de cuento en Suiza, donde tradicionalmente se viene organizando uno de los foros de mayor difusión internacional, el World Economic Forum, liderada por su presidente Klaus Schwab. En esta ocasión, el lema que definía dicho encuentro ha sido el anuncio de la 4ª Revolución Industrial, sobre todo impulsada por la tecnología de las comunicaciones, la tecnología de drones y la industria robótica. Ciertamente un título demasiado rimbombante y algo pretencioso. Pero sí, lo que se cuece allí es importante y, de alguna manera, entre todos los grandes empresarios y financieros además de notables analistas políticos que se concentran en torno a los diferentes debates sobre los problemas geopolíticos y económicos que se les plantean a los líderes de la globalización en este comienzo algo convulso del nuevo año.

Realmente da la impresión que este 2016 se presume agitado y turbulento. De momento nadie se ha pronunciado afirmando la existencia de probables expectativas de cambio de ciclo. Incluso el prestigioso economista, ex director del FMI y profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, conocido por su alias de Dr. Doom o Doctor Catástrofe, opinaba en relación con la situación de la Bolsa en China que solo se trataba de una falta de comunicación entre las empresas que cotizan en dicho mercado y los bancos de aquel país, asimismo el aterrizaje de la economía china ha de ser forzoso desde el punto de vista de su propia revolución interna: pasar de potencia exportadora a una economía basada en el consumo interno con lo que esto implica en su política de salarios y productividad. Nos encontramos de nuevo en una situación donde debe predominar la confianza, la transparencia en las relaciones económicas multilaterales.

Al hilo de este gran tema de la confianza entre los diferentes bloques estratégico que se reparten el pastel del comercio y de las rentas me acuerdo de aquella gran banda de rock americana, Credence Clearwater Revival, pues llevaba en su propia identidad como grupo lo que ahora estamos necesitando como ciudadanos globalizados: Confianza, Claridad y Recuperación “Económica” desde luego. Vale la pena que recordemos los éxitos de este legendario grupo que cosechó grandes éxitos musicales a lo largo de su historia: Proud Mary, Green River, Lodi, etc. Recomiendo a los más jóvenes y aquellos de mi quinta, que recuperemos los sonidos y rugidos rebeldes que nacían de las aguas pantanosas del Missisipi.

Y para terminar, enlazando con la recuperación económica tan deseada por todos los europeos del sur, apelaría a la urgente recomposición de las rentas de los ciudadanos así como a luchar y combatir los términos de la desigualdad económica entre las diferentes capas sociales del sistema capitalista. Este objetivo ha de ser un tema central en las agendas de nuestros Gobiernos, de modo contrario estaremos de forma permanente en el filo de la navaja, mayores tensiones sociales y mayor dificultad para conseguir crecimiento económico y empleos dignos con salarios justos y alejados de la precariedad. Nuestro país va a necesitar a sus jóvenes en el mercado de trabajo, la economía es dinámica y no podemos permanecer estancados durante años.

Acabamos con un verso muy gráfico sobre el peligro de la austeridad y la desigualdad económica en las sociedades de nuestro tiempo, lo dice y lo reflexiona Benjamín Prado, lúcido escritor y poeta que tiene un precioso libro de poemas muy recomendable: “Ya no es tarde” y dice así: “Mira cómo funciona el negocio de la desigualdad: Para que sigan llenas algunas cajas fuertes, tiene que haber millones de neveras vacías.”

 También puede seguir a Vicente Vera en www.quemarropa.com

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