Tarantino regala en ‘Los odiosos ocho’ una película para deleite de cinéfilos

La sobredosis de diálogo tarantiniano acaba en una espectacular hora final, parecida a una montaña rusa, todo ello envuelto en una fantástica bso original de Ennio Morricone.

Escena de 'Los odiosos ocho'.
Escena de ‘Los odiosos ocho’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Esta es mi opinión hoy y en este momento de mi vida”. Es increíble, y absolutamente positivo y digno de estudio, que el cine de Tarantino levante tanta expectación como amor u odio al salir de la sala. Bien chulo, como de costumbre, Quentin Tarantino escribe en los créditos de su película: “La 8º película de Quentin Tarantino”, como si de un sello vanidoso se tratará. ¿Por qué destaco esto? Por un simple motivo: el ego de Tarantino está justificado, ha vuelto a demostrar una vez más que es un genio.

El sello del Tarantino más Reservoir dogs está presente en su última película: Los odiosos ocho, película polémica donde las haya que divide, incluso, a sus fans más fieles. Los odiosos ocho es una película de casi tres horas de duración que ejerce, en forma de teatro, un diálogo en tiempo real combinado con flashbacks, narración espontánea en off, división en capítulos y una omnipresente banda sonora que haría las dotes de “noveno odioso”.

La tan excesiva, como necesaria, presentación de personajes (a lo largo de la primera hora y media de película) demuestra a un Quentin Tarantino menos interesado en el espectáculo de fuegos artificiales y sangre (que todo espectador de Tarantino sabe que llegará en cualquier momento) que en el diálogo y preparación psicológica de dichos personajes, realmente odiosos, y de espectadores.

Tarantino realiza, junto a Reservoir dogs y Jackie Brown, su película más formal hasta la fecha; menos caprichosa y como siempre poderosísima en el apartado visual. La sobredosis de diálogo tarantiniano acaba en una espectacular hora final, parecida a una montaña rusa, llena de actos violentos, sádicos, sangrientos, irónicos, engañosos, tramados y envueltos en una fantástica bso original de Ennio Morricone (ganador del Globo de Oro a la mejor banda sonora original por esta película).

Tarantino es uno de esos directores que lo hace una y otra vez. ¿El qué? Repetirse. Que sí, cierto es, pero difícilmente alguien se aburra o no disfrute como un niño en Los odiosos ocho. Cierto es, por otro lado, que hay quienes se quejan de su exceso de presentación de personajes, más resulta necesario e intrigante una vez se acerca uno al final de la película.

Tarantino puede que sea uno de los autores más inteligentes del mundo y uno al que los cinéfilos le debemos mucho pues Los odiosos ocho es una bomba cinéfila llena de placer e intrigas audiovisuales de primera clase. Es un absoluto regalo y deleite para los sentidos.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.