El tiempo amarillo

En esta ocasión solo quería lanzar un mensaje a nuestros políticos claro y conciso: no se olviden e insistan en la necesidad de apoyar a todos los colectivos dedicados a la investigación, la ciencia y la tecnología.

I+t+DVicente Vera Esteve. Influenciado por una especie de melancolía otoñal, y a menos de treinta días para finalizar este año 2015, surgen en mi cerebro imágenes y reflexiones sobre el paso fugaz del tiempo. Recuerdo haber disfrutado buceando en la gozosa lectura de uno de los libros que más han marcado mi pensamiento acerca de las cosas de la vida cotidiana y de su carácter efímero, se trata como habrá adivinado por el título de este artículo, El Tiempo Amarillo, escrito por mi admirado Fernando Fernán-Gómez, que además han sido reeditadas hace bien poco. Es por esto que se cierne sobre nosotros aquello que nos cantaba Miguel Hernández: “Algún día se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía”.

También es verdad que el tiempo pasa y finalmente vamos a tener un mes navideño ciertamente movidito, este año Papá Noel ha querido que anticipemos nuestras compras y regalos y prestemos atención a toda la batería de mítines, tertulias, desfile de los líderes políticos en una especie de revisionado programa de “Mira quién baila”. Esto evitará debates tediosos y excesivamente monótonos. Dicho esto, nos ponemos serios y quisiera focalizar mis argumentos sobre un aspecto de la vida económica que ha de ser decisivo en la próxima legislatura, sea quien sea el ganador de las elecciones. En esta columna lo he argumentado con frecuencia, además lo vivo como una obsesión personal, pues considero que la recuperación económica a corto y medio plazo va a depender de la apuesta que se realice por dotar presupuestariamente a la inversión en I+D+i.

Antes de especificar los puntos fuertes, -en un próximo artículo les hablaré de los puntos débiles, que los hay- de esta acción de política económica básica, pero fundamental para el desarrollo económico futuro de España, quiero dejar constancia del ingente esfuerzo económico e intelectual que viene ejerciendo un colectivo de investigadores pertenecientes a la Universidad de Alicante. Hace un par de semanas y con motivo de la celebración de la “Semana de la Ciencia”, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia impartida por el Dr. Nicolás Cuenca Navarro, del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad mencionada, y que junto a su equipo de investigadores, todos ellos jóvenes muy capacitados, vienen realizando una tarea encomiable, entre otras, en el mundo de la Neurogénesis de la retina y trasplantes celulares. Hablo de esta emocionante conferencia porque el disertador, demostrando unas excelentes dotes de comunicador, nos explicó que la investigación por sí misma no se puede dar, son necesarios, evidentemente, fondos económicos para financiar los proyectos en los que están inmersos. Proyectos que van en la dirección de prever el avance de algunas patologías oculares degenerativas, buscando calidad de vida en los pacientes y así evitar un mayor coste para las arcas del Estado.

Al final, decía el Dr. Cuenca, nos convertimos en economistas, buscadores de subvenciones, agentes comerciales, etc. impidiendo esta necesidad de dinero, la demora e incluso paralización de proyectos ya en marcha. Afortunadamente, han conseguido apoyos de Europa, fundaciones y empresas farmacéuticas. Concluía recordando que es de vital importancia continuar este proceso de I+D, sobre todo para prever nuevas enfermedades y la consecución de patentes que les permita un mejor acceso a las fuentes de financiación. Sin descuidar otro aspecto relevante, la transferencia de tecnología hacia las empresas españolas e internacionales.

En esta ocasión solo quería lanzar un mensaje a nuestros políticos claro y conciso: no se olviden e insistan en la necesidad de apoyar a todos los colectivos dedicados a la investigación, la ciencia y la tecnología. El factor I+D junto con la i pequeña de la innovación es una herramienta muy poderosa para la reindustrialización de las zonas más deprimidas actualmente en España. Impulsar la economía del conocimiento- y no solamente ha de producirse en sectores intensivos en tecnología sino también en aquellos sectores tradicionales y manufactureros de los que somos un país muy especializado y grandes exportadores, ahí están el sector calzado y de la moda- ha de convertirse en el objetivo estratégico para 2030. Alcanzar ese 3% del PIB para ser país muy innovador. Es obvio argumentar que estas inversiones no solamente sirven para mejorar nuestra competitividad sino que el fin último de estas políticas es la creación de empleo muy diverso. En conclusión, la recuperación del prestigio de la I+D ha de ser un fenómeno imperativo para garantizar un futuro económico menos dependiente de los azotes y vaivenes cíclicos cada vez más frecuentes, más severos con las PYMES y el empleo.

Cambiamos de tercio y mencionamos muy brevemente algunos de los asuntos más relacionados con la ortodoxia del comportamiento económico de las familias y de las empresas. Por un lado, tenemos el apoyo incondicional de Mario Draghi y el BCE en cuanto a garantizar la estabilidad monetaria en la Eurozona, mantener la política de compra de activos mensual y confirmando que hará todo lo que tenga que hacer para fortalecer la confianza de los inversores internacionales en Europa. Otra cosa es la coordinación con la Reserva Federal de los EEUU en cuanto a una posible subida de los tipos de interés y su repercusión con respecto al euro. Comentaré también la evidente mejoría en el consumo privado, que hoy constituye el principal motor de la fase de recuperación económica en la que se halla inmersa el área del euro desde 2013. Nos acordamos, por ello, de la función de consumo estudiada por Friedman aportando una novedad en sus investigaciones, la utilización de la renta permanente para valorar y conocer el valor actual de las rentas futuras esperadas. Este avance científico hizo que hoy conozcamos mejor las causas de ciertos fenómenos económicos, como el consumo y la inversión.

Concluyo sugiriéndoles una recomendable visita al Museo del Prado para contemplar las pinturas y retratos del francés Dominique Ingres (1780-1867), un placer para los sentidos. Asimismo dos libros muy interesantes, todo lo publicado por el neurocirujano anglo-norteamericano Oliver Sacks, pero sobre todo sus memorias publicadas ahora mismo, En movimiento.Una vida. Y nuestro economista y periodista Joaquín Estefanía ha publicado un genial ensayo sobre Keynes y una de sus obras más divulgadas: Las posibilidades económicas de nuestros nietos. Una lectura de Keynes. Que disfruten de la previsible bailona campaña electoral.

He pensado en un artista y poeta muy nuestro. Una persona que nunca cesó en su actividad investigadora de nuevos cantes, de nuevas adaptaciones de los grandes hombres de la cultura española. Además conmemoramos el aniversario de su fallecimiento, estoy hablando del enorme Enrique Morente. También me ha parecido conveniente traer este video en el que le acompañan su hija, era una persona muy familiar y adoraba a sus hijos: Estrella, Soleá y Enrique jr.

 También puede ser a Vicente Vera en www.quemarropa.com

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