‘Krampus: Maldita Navidad’, la mejor definición de las fiestas en la era de la comunicación

La película vuela sola, por sí misma, con personalidad y una estética ochentera que la hace todavía más macarra y divertida.

Krampus.
‘Krampus: Maldita Navidad’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Esta es mi opinión hoy y en este momento de mi vida” ¿Película de terror navideña de la universal? ¿Quién no desconfiaría? Yo desconfíe y fue en vano pues la película que me dispongo a reseñar es una obra de una calidad impagable. Se trata de Krampus: Maldita Navidad, una suma de Cuento de navidad, Gremlins, Poltergeist y Navidades sangrientas. Como leéis, los referentes son numerosos pero eso, y ahí reside el arte de la película, no la hace referencial ya que la película vuela sola por sí misma con personalidad y una estética ochentera que la hace todavía más macarra y divertida.

Su guión, cuando se pone serio, hipnotiza, y cuando se pone delirante, engancha. La mezcla de su soberbia dirección con sus, uno de los mejores en mucho tiempo, créditos iniciales con un villancico que muestra miles de niños luchando y llorando por los regalos y los padres tirando en las cajas de compra venta billetes y tarjetas de crédito define la película desde los primeros minutos. No se trata de algo nunca visto, no voy a engañar, Krampus cuenta lo mismo que muchas películas navideñas de terror, pero quizá ésta sea la más asequible. Me explico: los niños, los padres, familias en general… han perdido el espíritu navideño y lo han sustituido por consumo, dinero, regalos, mala educación, intolerancia, peleas físicas, faltas de respeto… ¿No es normal aguantar familiares que detestas y querer que el rato pase rápido?

Las Navidades deberían sacar lo mejor de las personas y lo que sacamos hoy día son las caras largas (no voy a ponerme a decir que esto sea injustificado pero trataré de sacar una breve reflexión). Estamos hartos y aburridos de Navidades ya que éstas solo son dinero para El Corte Inglés y consumo masivo de niños que solo esperan abrir un regalo tras otro sin mirarlos si quiera. Capitalismo en estado puro, mala educación, intolerancia, aburrimiento… en un mar de turrones, gambas y repetitivas canciones.

Dicho esto, ¿qué ofrece Krampus? Esta película de terror navideño con tan buena letra lanza un mensaje de esperanza ante unas fechas que “por forzar demasiado el buen rollo” ha acabado creando la discordia hacia los demás y nosotros mismos (algo muy dickensiano). Krampus, a través de su cinefilia, espectaculares efectos y sus soberbias interpretaciones crea así una gran película fantástica que define, quizá mejor que ninguna, lo que son las Navidades en la era de la comunicación en la que vivimos evitando tópicos.

Intentemos no ver las Navidades, pues, como una época de “bondad, amistad, renos y lucecitas…”. Intentemos verla como una época para perdonar, para perdonarnos, para querer, querernos, para disfrutar, disfrutar del resto y acabar bien un año que muchas veces es una ardua y complicada tarea. Krampus me ha transmitido ese buen rollo, al igual que podría hacerlo Que bello es vivir (la cual debéis revisionar en estas fechas obligatoriamente). Cuando dejamos de ser felices y reina la oscuridad vienen los monstruos (véase Babadook y esta película en cuestión) así que procuremos no “aparentar felicidad esta Navidad y procurarla de verdad” ¡Ah, y por supuesto ir mucho al cine, no hay nada mejor!

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