Woody Allen retoma la temática de la relatividad del bien y el mal en ‘Irrational man’

Disfrazada de comedia romántica, la nueva propuesta del genial director resulta tan perturbadora como inteligente y tan divertida como peligrosa.

irrational man
Escena del film ‘Irrational man’.

Carlos Fernández / @karlos686. A través de terrenos tan reconocibles en la obra del intelectual cineasta Woody Allen como la filosofía, el crimen o la culpa llega este año la amoral Irrational man, una intensa y amarga película que gira en torno, como ya hizo en Match point o Delitos o faltas, sobre la justicia y la relatividad del bien y el mal palpables en un discurso tan opinable como perverso.

La profunda depresión de un profesor de filosofía (interpretado por un siempre sobresaliente Joaquin Phoenix) atormentado por una crisis existencial se ve en curso de finalizar cuando descubre el sentido de su vida a través de un acto criminal (una vez más resaltando la obra de Dostoievski, Crimen y castigo, que es una de las obras favoritas de Allen que ya fue utilizada por primera vez en Match Point) que llevará a su protagonista por un camino totalmente opuesto a las posturas morales del peso de la culpa ante la frialdad del crimen, que ya utilizaría en las dos películas ya mencionadas anteriormente.

Disfrazada de comedia romántica como efecto regulador de la propuesta para digerir mejor el amargo sabor de la historia, Irrational man resulta tan perturbadora como inteligente y tan divertida como peligrosa, donde el existencialismo y el pesimismo dan paso al placer y al optimismo mediante las armas más desaconsejadas por la cultura y moral establecida, el crimen.

A diferencia de Match point y Delitos y faltas, esta película no configura la intencionalidad del asesinato en una supervivencia personal sino en un acto heroico y justo que podría convertir el mundo en un lugar mucho más agradable para vivir donde su protagonista se sentiría más a gusto al actuar con la coherencia que le dictan su corazón e inteligencia.

A riesgo de convertirse en la nueva musa del señor Allen, repite Enma Stone como protagonista tras la decepcionante Magia a la luz de la luna en una interpretación que destaca sobre la de Phoenix, pudiendo categorizarla como “de Oscar”.

Un sombrío y divertido argumento filosófico, al ritmo de Ramsey Lewis Trio, que nos devuelve en forma de una irracional racionalidad otro debate entre la suerte, el azar, y la mano del hombre en temas tan puramente relativos como opinables.

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