Entre índices anda el juego: del Big Mac Index al iPhone Index

En el Big Mac Index se relejan los diferentes tipos de cambio en relación con el precio de una hamburguesa Big Mac.

iphone
iPhone.

Vicente Vera Esteve. Ya hemos explicado que la mayoría de los bloques económicos repartidos a lo largo y ancho del planeta globalizado, se encuentran en una fase de recesión y castigados por las secuelas de la reciente debacle en la bolsa y la economía china. Este efecto sísmico ha provocado réplicas en los países emergentes dependientes de las compras de materias primas que mantenía el trepidante ritmo de crecimiento del gigante chino. De modo que un golpe fatídico en el corazón de China ha supuesto la caída del PIB del bloque denominado por el economista jefe de Goldman Sachs Jim O´Neill. Ahora vuelve a los medios de comunicación con una nueva propuesta de países relacionados por su buena posición en los mercados financieros y de materias primas, el propio Jim O´Neill los ha denominado las economías Mint. Así los ha clasificado en un artículo publicado recientemente en Financial Times por Gideon Rachman. Los cuatro países seleccionados ahora para este mini club son: México, Indonesia, Nigeria y Turquía. Y las cuatro características que los definen son: gran población, tasas de crecimiento económico muy fuerte y sólido, un rápido desarrollo de la clase media y una buena cultura empresarial. Por lo tanto estos cuatro países se han convertido en los competidores directos de los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y el ultimo en llegar, África del Sur).

Como podemos observar, el sistema económico mundial es muy diferente y dependiendo de buena o mala gestión de sus líderes políticos o también por la excesiva dependencia de sus exportaciones o importaciones para crecer, cada país sufrirá a lo largo de los diferentes ciclos económicos una posición en el ranking mundial de países más ricos, más pobres o intermedios. En este momento económico mundial, existe tal incertidumbre que nadie puede realizar predicciones con un elevado grado de certeza. Casi todos los analistas vaticinaban un aumento inminente de los tipos de interés de EEUU, sin embargo en la última reunión del Open Market, la señora Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, aconsejó y decidió aplazar dicha subida de los tipos de interés para la próxima reunión en octubre. Las condiciones objetivas de la economía americana y mundial impiden prácticas arriesgadas en política monetaria.

Al hilo de todo este discurso de política económica quiero comentar un par de herramientas muy útiles para conocer un poco más y de manera divertida cuál es la situación económica de una relación de países en relación con su nivel de inflación y la estabilidad de precios.

Una primera herramienta es el Big Mac Index creado en 1986 por la revista inglesa The Economist, una de las biblias de la economía liberal junto con el Financial Times. En dicho índice se relejan los diferentes tipos de cambio en relación con el precio de una hamburguesa Big Mac. A través de este estudio anual se comprueba cuál es la evolución de los precios en cada uno de los países seleccionados para su cálculo. El fundamento económico de este instrumento es el análisis de la paridad del poder adquisitivo (PPP), una técnica que nos presta la teoría económica y la ciencia estadística y ciertamente nos revela muy gráficamente las variaciones de las diferentes monedas con respecto al precio de una Big Mac en Estados Unidos. Cuanto menos curioso para iniciarse en la lectura y conocimiento de la evolución de los precios mundiales y los tipos de cambio.

El segundo de los mecanismos comentados, es el recientemente creado “índice iPhone”, publicado por el banco suizo UBS en su informe Precios y salarios 2015. Como dice el titular de prensa: “UBS mide la riqueza en el mundo a través del móvil de Apple. El sueldo de un neoyorquino le permite comprarlo con solo 24 horas de trabajo, en Kiev se necesitan 26 días”. Este índice lo que mide realmente es el tiempo de trabajo necesario para comprar: aquí también un Big Mac, un kilo de pan, un kilo de arroz y un iPhone de 16 GB. En realidad, lo que nos ofrece el estudio elaborado por el banco suizo es el análisis del coste de la vida en 71 de las principales ciudades del mundo. Y una de la metodologías que utiliza este banco de inversión es algo parecido al método utilizado por el semanario británico, ahora ya japonés, The Economist. Si buceamos en este documento nos encontramos realidades muy curiosas acerca del coste de la cesta de la compra en relación con los sueldos y salarios de cada ciudad seleccionada y tomando como referencia el precio en dólares de un teléfono iPhone en Nueva York.

Estos estudios dan muestra o subrayan el interés que existe por la situación de las rentas en cada país, es motivo de incertidumbre saber que en una economía determinada no está creciendo o padece unas patologías económicas graves como una hiperinflación por ejemplo o incluso un exceso de deuda soberana, situaciones que complicarán la estabilidad y los negocios de las empresas tanto nacionales como multinacionales. Este análisis de los índices está muy relacionado con las estrategias de marketing que realizan las empresas para valorar su implantación en un determinado país o una ciudad importante, por su población y por el nivel de renta y salarial que se da en cada lugar del planeta. En esta ocasión no he tratado el complejo asunto de las cuotas de inmigración a Europa de los refugiados sirios, libios, afganos, etc que no cesan de llegar a las costas de Grecia e Italia. Yo creo que hay – quiero pensar que si- suficiente autoridad moral en el mundo para poner fin a las guerras cruentas y genocidas de Siria, Irak, etc. En esos sitios también tienen derecho a comerse una Big Mac y a tener un iPhone, o al menos tener una familia y un salario digno. Tres años de guerra infernal es demasiado, ahora pagamos las consecuencias de esta sinrazón del homo economicus.

He pensado que una manera de contribuir al fin de las guerras es recordando a nuestro admirado y llorado John Lennon interpretando aquel mítico tema que lleva por tiÍulo:

Give peace a chance (Plastic Ono Band, 1969)

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