¿Qué hay en la nevera?

¿Realmente tengo hambre? Esto es lo que deberíamos preguntarnos en más de una ocasión. La ingesta, como cualquier conducta del ser humano, se inicia y se mantiene gracias a la motivación.

La forma de motivación más poderosa de la ingesta es la motivación biológica.
La forma de motivación más poderosa de la ingesta es la motivación biológica.

Juan García Ruiz. La motivación explica por qué se efectúan las conductas (o el porqué de la disposición a efectuarlas). Todo comportamiento motivado surge de una necesidad y de un incentivo, y son necesariamente personales. Por ejemplo, una persona que sienta la necesidad de experimentar emociones fuertes puede ver la conducta de saltar desde un puente como un incentivo, de manera que el salto sería la conducta motivada para esa persona.

Pero la motivación es un constructo algo más complejo. Tiene diferentes dimensiones: biológicas, cognitivas, emocionales, conductuales… Por ejemplo, cuando Laura llega a casa tras horas de trabajo a punto de morir de hambre, hablamos de motivación biológica, y tiene fines homeostáticos -se detecta una carencia, aparece la sensación de hambre, y nos alimentamos para volver a la situación de equilibrio, para reponer los niveles normales glucosa, proteínas, lípidos…-. Cuando Laura come con el objetivo de aumentar o disminuir su peso, o para alcanzar cualquier fin que se proponga, la motivación que le lleva a hacerlo es la cognitiva. Cuando muestra su faceta más hedonista y come chocolate por puro placer, estamos ante un tipo de motivación emocional. Finalmente, cuando su hijo, que dice no tener hambre, sucumbe a sus chantajes y termina su comida para no ser castigado, nos hallamos ante una motivación conductual.

La forma de motivación más poderosa de la ingesta es la motivación biológica. Pero debemos prestar atención a las no biológicas regidas por factores externos, dado que podrían ocasionarnos problemas. Por ejemplo, las huelgas de hambre -motivos personales- pueden acarrear repercusiones sobre la salud, así como las preferencias alimenticias inadaptadas .comida rápida- o el hecho de tener una percepción del cuerpo distorsionada que motive a seguir una estricta y peligrosa dieta para adelgazar.

Dada la vital importancia que tiene la ingesta en nuestras vidas, deberíamos aprender a controlarla y poner el acento en la motivación biológica. Nadie va a sufrir un infarto de miocardio por ingerir comida rápida de vez en cuando, por permitirse el lujo de comer un helado o por picar algo algún día puntual. Pero si alguien cree que lleva una alimentación adecuada y no alcanza a entender por qué no puede perder peso, por qué tiene problemas de salud o incluso por qué no duerme bien, debería revisar su conducta alimenticia y comprobar si realmente es razonable.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.