‘Ted 2’, humor picante en un plato de cine

Mark Wahlberg y Amanda Seyfried protagonizan la secuela de esta cinta que se mofa de lo socialmente aceptado en busca de la carcajada.

Escena de 'Ted 2'.
Escena de ‘Ted 2’.

Carlos Fernández / @karlos686. Seth MacFarlane, director de la anterior entrega del oso más gamberro del cine, Ted, realiza una secuela que no ofrece nada nuevo pero que logra hacer reír a carcajadas. Estas carcajadas, sin embargo, tienen un público bastante específico. Aquellos que amen el humor basto, negro y surrealista podrán encontrar una agradable tarde de verano en compañía de Mark Wahlberg y Amanda Seyfried, quienes demuestran gran dominio de la comedia.

El señor MacFarlane, creador de la mítica serie Padre de familia, se refugia en el insulto, el chiste racial e incluso en la ofensa de algunos pensamientos moralmente aceptados por la sociedad. ¿Es esto malo? Depende cien por cien del sentido del humor del espectador, ya que el chiste y el humor al que se enfrentan en una película como Ted 2 es bastante ácido y no todo el mundo tolera el picante en un plato de cine para poder así, degustarlo mejor. Peor para ellos. MacFarlane dijo literalmente en una entrevista que su objetivo en Padre de familia era “decirle a la sociedad: Das asco y hay muchas cosas que haces que no me gustan y no tengo que callarme”.

El éxito alcanzado por este personaje como un maestro del humor contemporáneo deja mucho que desear de su nivel de dirección de cine. Pese a ser fiel a su estilo no consigue mantener un ritmo coherente en la película, aunque los sketch son sin duda un divertimento que permite relajar la cabeza para pasar un rato de risas malsonantes. Ted 2 te obligará a reírte de aquello que nadie se ríe y me atrevería a decir que está al mismo nivel de la primera sin llegar a mejorarla ni alcanzarla. Los trucos de secuela americana tan trillados como búsqueda de hijos, problemas con la justicia, divorcio, casamiento… suponen una mera excusa para contar las tonterías tan divertidas que se le pasan a MacFarlane por la cabeza. Al autor no le interesa contar una historia, le interesa ir al grano, a lo que se le da bien y aunque no esté bien visto… ¿Quién podría recriminárselo? No apta para snobs.

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