Madrid acoge un encuentro internacional sobre nanotecnología magnética

Las aplicaciones de esta tecnología abarcan desde el diseño de nanopartículas para tratar el cáncer, hasta el desarrollo de dispositivos de bajo consumo o la creación de plásticos y tejidos magnéticos.

Terapias médicas mediante nanotecnología.
Terapias médicas mediante nanotecnología. / http://blogs.creamoselfuturo.com

Europa Press. El municipio de Miraflores de la Sierra (Madrid) acoge desde el sábado 11 de julio y hasta el jueves 16 un encuentro en el que una veintena de expertos de diversos países y cincuenta estudiantes internacionales exponen y analizan los avances en el campo de la nanotecnología magnética o “espintrónica”, cuyas aplicaciones podrían llegar desde el diseño de nanopartículas para tratar el cáncer, hasta el desarrollo de dispositivos de bajo consumo o la creación de plásticos y tejidos magnéticos.

Las ponencias forman parte de la XXII Escuela Internacional Nicolás Cabrera, organizada con la colaboración de la Fundación BBVA y cuyo título este año es ‘Nuevas direcciones en espintrónica y nanomagnetismo’, según ha indicado la fundación.

Los responsables del encuentro han indicado que uno de los “temas estrella” de la edición de este año aborda la posibilidad de fabricar dispositivos de almacenamiento de datos con materiales distintos a los habituales que no solamente sean más baratos sino, sobre todo, que sean más sostenibles y que eviten la utilización “tierras raras”, un grupo de materiales que “ha dado lugar a conflictos geopolíticos y cuya extracción requiere técnicas contaminantes”.

Átomos del grafeno dispuestos en patrón regular hexagonal.
Átomos del grafeno dispuestos en patrón regular hexagonal. / http://grafeno.com

“Entre estos materiales alternativos están los basados en carbono, como el grafeno. El grafeno no es magnético de forma natural, pero se ha conseguido que lo sea”, han explicado.

Precisamente, la nanoespintrónica es la disciplina que investiga la manipulación de los materiales a nivel nanométrico, mediante la ordenación del espín de los electrones del material.

“El espín es una propiedad de los electrones que se encuentran en todos los materiales –han explicado los responsables del encuentro– El magnetismo que presentan algunos materiales tiene su origen en el espín, más concretamente en el acuerdo al que llegan los electrones en dichos materiales para orientarse apuntando en la misma dirección”.

Así, por ejemplo, el coorganizador de la escuela, el investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, Juan José Palacios, ha indicado que la conversión de grafeno en un material magnético permitiría obtener plásticos flexibles y magnéticos o “incluso tejidos”. “Es difícil predecir ahora las aplicaciones concretas, pero desde luego un plástico magnético suena muy interesante”, ha subrayado.

Otra posibilidad, según Palacios, consistiría en manipular el magnetismo de cada átomo, de forma que cada uno de los átomos de un material funcionara de forma independiente, aunque se ensamblara dentro de una misma estructura.

Entre las ventajas que esto podría aportar figura la posibilidad de “multiplicar enormemente” la capacidad de almacenamiento de datos, dado que cada átomo constituiría una unidad de información.

Sin embargo, señala que “está por ver” que sea posible “escribir, borrar y reescribir” información sobre un sistema de estas características y, aún más, si “se puede hacer” y “es útil”.

Tratar el cáncer con nanopartículas. En cuanto a las posibles aplicaciones para tratar el cáncer, los responsables del encuentro han señalado el proyecto ‘Multifun’, que precisamente emplea nanopartículas magnéticas para diagnosticar y atacar únicamente las células afectadas por la enfermedad.

“Las nanopartículas funcionan como vehículos para transportar el fármaco a las células tumorales, y además gracias a sus propiedades magnéticas pueden ser calentadas para tratar de quemar el tumor“, han explicado.

En todo caso, los expertos señalan que el “reto” en el empleo de partículas nanométricas con aplicaciones similares consiste en controlarlas mediante una red eléctrica en lugar de un campo magnético, dado que, según han indicado, “es mucho más sencilla de generar y controlar”.

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