El FMI siempre llama dos veces

La ambición por el dinero y la presión por conseguirlo no siempre nos conducen hacia un estadio mejor y más saludable. A veces las cartas, aunque ya no se escriben muchas, nos pueden jugar malas experiencias.

Escena de 'El cartero siempre llama dos veces'.
Escena de ‘El cartero siempre llama dos veces’.

Vicente Vera Esteve. Los jerifaltes del omnipresente y prepotente Fondo Monetario Internacional han vuelto a intervenir en su desinteresada y peligrosa opinión sobre las recomendaciones de política económica para nuestro futuro más inmediato. Me da la impresión que se aburren mucho estos prebostes de traje negro, y les excita emitir informes sobre nuestro reducido país y limitada economía. En esta ocasión el ministro Guindos ha estado certero en la respuesta y les ha contestado diciendo que el Gobierno de España tiene su propia hoja de ruta, sin embargo le sugiere al FMI que si de verdad tienen especial interés por dirigir y maniobrar sobre la economía de este gran país, lo que deberían hacer es participar en las próximas elecciones. La verdad es que estamos siendo muy observados por este organismo internacional con sede en Washington, ya nos lo advirtió Snowden en algunas declaraciones y artículos que ha venido publicando en la prensa nacional. De ahí quizá su afición al voyeurismo o imitando el clásico estilo hitchcockiano de La ventana indiscreta (1954). ¿Recuerdan?

Pero es ahora cuando se les ve ciertamente asustados al ver que el bipartidismo tradicional está haciendo aguas por toda la geografía española y, además, se ha producido una deriva hacia la izquierda moderada en unos casos y también más radical en otros planteamientos más a cercanos a la organización Podemos. De momento no hay nada que temer, habrá que esperar a que se constituyan los ayuntamientos y gobiernos autonómicos en las próximas semanas y ver cómo se desarrollan todos y cada uno de los pactos de gobierno entre las cuatro fuerzas en liza. Otra cosa será cuando se celebren las próximas elecciones generales en septiembre o en noviembre, ya veremos. Lo que sí parece claro es la quiebra de la mayoría absoluta del PP. Eso ya lo da todo el mundo por descontado, incluso los mercados de valores. De ahí, creo yo, la preocupación del FMI. Quizá piensan estos “cerebritos” de Harvard que nos vamos a poner a gastar como locos o que España va a dilapidar y tirar por la borda todo lo conseguido con el esfuerzo y sacrificio de los españoles.

Lo que sí se hará es poner un poco de orden y sentido común en las políticas de austeridad. hasta ahora puestas en practica por los gobiernos del PP, presionados por la troika, como hemos estado viendo durante los últimos cinco años. Aún nos viene ahora con la cantinela de presionar al Gobierno, ya en sus últimos estertores, para aumentar la presión fiscal a las clases medias, continuar con la consolidación fiscal sacrificando más bienestar en la salud publica y en la educación, subidas de IVA en bienes de primera necesidad, etc. A estos tecnócratas le das un lápiz y un papel para escribir sus reflexiones, y a ninguno le da por escribir poemas, algún cuento o incluso sus pequeñas memorias. A todos les da por lo mismo: recortar, recortar y recortar.

Somos un país libre, desde Zerolo lo somos más. Hemos sacrificado bienestar, nos han reducido los salarios, ha habido no sé cuántos desahucios diarios, sin pensar en los niños y personas mayores que se quedaron sin hogar. Ahora que España tiene el viento de cola a favor, pagamos menos por el precio de las importaciones de petróleo, los tipos de interés están por debajo del 0%, tipos negativos, aunque este precio no nos llegue a los sufridores consumidores, debe ser por la aplicación de la Regla de Taylor, and last but not least, la paridad del euro /dólar nos está permitiendo exportar todo lo que podemos, para eso nos hemos sacrificado y somos más competitivos en los mercados internacionales. Ahora que incluso se empieza a mover el mercado de trabajo, aunque dentro de una precariedad lamentable; como digo, ahora después de todo lo expuesto, nos viene el cartero y vuelve a llamar a nuestra puerta para pedirnos una nueva vuelta de tuerca en las medidas de ajuste fiscal y presupuestario. Estoy convencido de que ahora no se va a hacer ni caso a este asunto. Miedo me da, una vez celebradas las elecciones generales y que sea entonces cuando se organice una estrategia o una maniobra orquestada por la troika en su conjunto, no solo por el FMI. Mal fario me da este anuncio repentino de querer, o de solicitar, que volvamos a entrar en el quirófano para una segunda intervención a corazón abierto.

Recuerdo la película dirigida por Tay Garnett en 1946, magistralmente interpretada por la deslumbrante Lana Turner y el no menos brillante John Garfield, El cartero siempre llama dos veces. El entorno es difícil en los Estados Unidos, se vive profundamente la Gran Depresión de los años 30 del pasado siglo. Se producen algunas escenas realmente turbadoras para el espectador, al final ocurre lo peor, violencia y muerte, primero del marido y después de la protagonista, Cora, en accidente de circulación, bella e infeliz esposa. La ambición por el dinero y la presión por conseguirlo no siempre nos conducen hacia un estadio mejor y más saludable. A veces las cartas, aunque ya no se escriben muchas, nos pueden jugar malas experiencias. Es por ello, que no le abriría las puertas a ese cartero con uniforme del FMI, renunciando al contenido de esa carta. Dejaría crecer económica y políticamente a este país con una hoja de ruta sensata, solidaria y justa. Señores, estos principios, la economía los puede conseguir, conjugándose con inteligencia y sabiduría todos los factores que permitan alcanzar un equilibrio de Nash y empezar a trabajar.

Aquí tenéis una breve secuencia de la peli aquí comentada. Es una joya de película. También es muy recomendable la versión que dirigió en 1981 Bob Rafelson, y protagonizada por el insuperable Jack Nicholson y la también bella como Lana Turner, Jessica Lange. Tengo que decir que esta película está basada en un gran libro de novela homónima negra (1934), cuyo autor James M. Cain fue un gran especialista en obras de este género negro.

  También puedes seguir a Vicente Vera en www.quemarropa.com

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