José Carlos Fuertes: “El tiempo no se puede comprar, malgastarlo es de las peores cosas que se puede hacer”

El prestigioso psiquiatra aragonés, José Carlos fuertes, ha presentado su nuevo libro, 'Ponga un psiquiatra en su vida'. En esta entrevista nos recuerda que "el bienestar no se obtiene con la satisfacción de deseos u objetivos, sino con la valoración y ponderación adecuada de lo que hemos conseguido".

José Carlos Fuertes
José Carlos Fuertes

Javier M. de la Horra. / José Carlos Fuertes Rocañín (Zaragoza, 1957) es un renombrado médico psiquiatra y forense. Actualmente se encuentra de gira por España presentando su último libro, ‘Ponga un psiquiatra en su vida. Manual para mejorar la salud mental en tiempos de crisis’ (Editorial Desclée de Brouwer).

Su obra, que pretende ver el problema de la enfermedad mental desde una óptica diferente, pasa revista a temas tan variados como el síndrome postvacacional, las adicciones, la demencia o la educación que damos a nuestros hijos. “La ambición es consustancial con el ser humano y además es insaciable. Con ello lo que se consigue es frustración, malestar y desdicha”, recuerda en esta entrevista.

– ¿Por qué poner un psiquiatra en nuestra vida?
– Es un titulo sugerente para que el lector no experto se interese por el libro y por el problema de la salud mental. Además, traduce también la filosofía del libro, que no es otra que la mejor forma de prevenir y tratar los problemas psiquiátricos es diagnosticarlos precozmente y para ello es necesario conocerlos.

– Las enfermedades víricas han dado paso en el siglo XXI a las neurológicas. ¿Nos exigimos demasiado a nosotros mismos en el sistema actual?
– Cierto, es una sociedad excesivamente competitiva y ello produce elevados niveles de estrés y en ocasiones, todo ello da paso a la enfermedad mental. La auto exigencia es saludable, pero siempre con límites.

– Usted mantiene que en la sociedad actual es más importante, por desgracia, tener, que ser, y que eso nos lleva a frustraciones. ¿Qué se deriva de esa desdicha?

José Carlos Fuertes
José Carlos Fuertes. / Foto: J.C.F.

– La ambición es consustancial con el ser humano y además es insaciable. Con ello lo que se consigue es frustración, malestar y desdicha. El bienestar no se obtiene con la satisfacción de deseos u objetivos, sino con la valoración y ponderación adecuada de lo que hemos conseguido.

– O sea que vivimos de cara a la galería y eso nos perjudica…
– Sin duda, vivimos mucho de apariencias, del que dirán, de lo que opinan los otros y ello nos perjudica mucho, ya que nuestra felicidad está en manos de los demás en lugar de donde debe estar: nosotros mismos. Grave problema y todavía mas grave error.

– ¿Acumulamos estrés por adquirir compromisos innecesarios?
– Estrés es igual a amenaza. Todo lo que es percibido como amenazante para el individuo es estresante. Estar en muchos frentes a la vez es una forma muy eficaz de estresarse y además de hacer probablemente un mal trabajo.

– Alguien me dijo un día que para ser feliz solo se necesita una compañera o un compañero que te ame y un huerto. ¿Qué es en su opinión lo indispensable para tener una vida plena?
– Paz y satisfacción interior serían las claves del bienestar. Y para ello es necesario a su vez tener salud, tanto física como psíquica. Sin salud no hay bienestar ni felicidad.

– ¿En qué puede desembocar la adicción al trabajo?
– En enfermedades tan graves como la depresión, la ansiedad, la adicción a sustancias químicas… Todas las adicciones son muy preocupantes, ya que el individuo que las sufre pierde la libertad y sin libertad la vida se convierte en supervivencia.

– La figura del emprendedor está de moda actualmente. ¿Qué riesgos conlleva ser el jefe de uno mismo?
– “El engancharse” al trabajo, es decir crear una adicción y dejar de lado otras actividades necesarias para el equilibrio emocional y para la salud mental. El ser jefe de uno mismo es muy arriesgado, aunque también puede ser muy lucrativo a nivel económico y también psicológico.

– El escritor y filósofo Byung-Chul Han mantiene que el sistema neoliberal obliga al hombre a actuar como si fuera un empresario, un competidor del otro, al que solo le une la relación de competencia. ¿Qué opina?
– Competir no es ni bueno ni malo, todo depende de cómo se haga y de la actitud que se adopte. Cuando la competitividad se convierte en una obsesión, en una finalidad única, en una conducta exclusiva que domina la vida del sujeto, estamos muy cerca del trastorno mental.

– Usted receta el carpe diem como solución a nuestras angustias. ¿Debemos vivir el día como si fuera el último?
– Sin duda. Hay que vivir intensamente cada día como si fuera el último, sin dejar pasar un instante. El tiempo es lo único que no se puede comprar, malgastarlo es una de las peores cosas que se puede hacer. Ahora bien, conviene no olvidar, como decía Marañón, que “la rapidez que es una virtud, engendra un vicio que es la prisa”.

– Hay personas negativas a las que usted denomina ‘sujetos tóxicos’ y propone huir de ellas. ¿Es posible que estas personas ‘tóxicas’ puedan evolucionar y afrontar la vida de una manera más positiva? ¿Qué deberían hacer?
– Siempre es posible modificar la conducta y cambiar actitudes, para ello lo que hay que hacer es primero darse cuenta de nuestro error, y en segundo lugar querer modificar la conducta. Aunque también es cierto que hay sujetos con grave “defecto de fabrica” y por mucho que deseen el cambio, a veces este solo se produce de forma muy pequeña. No siempre es válido en mi opinión el refrán que dice: “querer es poder”.

– Somos un medio digital que acostumbra a informar de buenas noticias. ¿Cuál ha sido la última buena noticia que le ha sucedido?
Levantarme esta mañana, respirar el aire puro y sentir que soy relativamente libre y que estoy aceptablemente sano.

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.