Un nuevo sistema permitirá incrementar el bienestar de personas con daño cerebral adquirido y dependientes

Universidades españolas ponen en marcha un proyecto basado en una novedosa terapia de rehabilitación mediante la monitorización del entorno del paciente y el uso de un robot interactivo.

Prototipo del robot interactivo diseñado por los investigadores.
Prototipo del robot interactivo diseñado por los investigadores.

Redacción. La atención y la mejora de la calidad de vida de las personas con daño cerebral adquirido y dependientes es uno de los desafíos planteados por un grupo de investigadores liderados por la Universidad de Alicante. El objetivo principal de este proyecto es tratar de facilitar terapias y dotar de cierta independencia a estos pacientes utilizando un método de localización en sus hogares a un bajo coste.

Según explica Miguel Cazorla, profesor de la Universidad de Alicante e investigador principal junto a José García, “el proyecto se basa en el diseño de una novedosa terapia de rehabilitación cognitiva a partir del uso de un ambiente inteligente de monitorización”. Para ello, con distintas cámaras Kinect situadas en puntos estratégicos, los investigadores han diseñado un sistema de sensores visuales y de movimiento que permiten realizar el seguimiento del individuo y activar una alarma o aviso a servicios de urgencias ante situaciones de riesgo o peligro como por ejemplo una caída.

Por otro lado, entre sus objetivos, se contempla desarrollar un ambicioso robot interactivo y flexible con distintas opciones de movimiento adecuadas a las necesidades de cada usuario. “El reto es trabajar en un prototipo autónomo que ayude al enfermo en sus tareas cotidianas de rehabilitación y conseguir una comunicación multimodal entre paciente y robot mediante lenguaje hablado y gestual”, apunta el investigador.

Dirigido por el Instituto Universitario de Investigación Informática la UA, en el proyecto denominado “Desarrollo de un sistema integral robótico de monitorización e interacción para personas con daño cerebral adquirido y dependientes” participan la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la Universidad de León, La Universidad de Castilla – La Mancha, y el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

Además de trabajar con el centro de la Asociación de Daño Cerebral Adquirido (ADACEA) de San Vicente del Raspeig para conocer la enfermedad y desarrollar una evaluación experimental con pacientes reales, desde la UA están colaborando con la Asociación de Parálisis Cerebral (APSA) para el aprendizaje del lenguaje simplificado de signos denominado Schaeffer. Según detalla Cazorla “estamos desplegando una aplicación digital que permite a usuarios con reducida o nula capacidad intelectual aprender los gestos cifrados en este programa de comunicación”.

Financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, “Desarrollo de un sistema integral robótico de monitorización e interacción para personas con daño cerebral adquirido y dependientes” (2014-2016) cuenta con la participación de más de 25 investigadores especializados en robótica e informática.

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