La talayótica Menorca podría convertirse en Patrimonio Mundial

Esta candidatura, que refleja la excepcionalidad de estas construcciones megalíticas, muchas de ellas exclusivas de la isla balear, ha sido elegida para representar a España ante la Unesco en 2016.

Naveta des Tudons. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Naveta des Tudons. / Foto: www.menorcatalayotica.info

E.B.N. La Menorca talayótica ha sido finalmente la candidatura elegida por el Consejo de Patrimonio Histórico para representar a España ante la Unesco el próximo año, pudiendo optar así al título de Patrimonio Mundial. El organismo, reunido en la isla balear los pasados días 12 y 13 de marzo, adoptó por unanimidad esta decisión, apelando a la autenticidad y excepcional valor de estas construcciones, así como a su gran estado de conservación, su monumentalidad y la abundancia en que se encuentran en la isla.

Tras ser declarada, hace ya 21 años, Reserva de la Biosfera, Menorca compite ahora por hacerse con esta nueva distinción, una lucha en la que la isla juega con ventaja dada la solidez del conjunto histórico-arqueológico que la representa.

Necrópolis de Calescoves. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Necrópolis de Calescoves. / Foto: www.menorcatalayotica.info

Para empezar, la denominación de la candidatura, ‘Menorca Talayótica’, surge de uno de sus monumentos más característicos: el talayot, que hace referencia a una amplia fase de la prehistoria insular, aproximadamente a la Edad del Hierro en las islas Gimnesias, nombre que dieron los griegos a Mallorca y Menorca.

Las construcciones de la Menorca talayótica son de gran autenticidad y se levantaron con una técnica constructiva de tipo ciclópeo, es decir, con piedras de grandes dimensiones colocadas en seco, sin argamasa. De esta manera, sus ideólogos aprovecharon la piedra de la isla, pues Menorca dispone de una extensa plataforma caliza en el sur, lugar donde se localizan gran parte de los yacimientos.

Poblado talayótico de Torre d'en Galmés. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Poblado talayótico de Torre d’en Galmés. / Foto: www.menorcatalayotica.info

Estas construcciones monumentales sólo se pudieron hacer bajo una nueva organización social, fuertemente jerarquizada y cohesionada, con una estructura de la producción basada en poblados, y la aparición de clases sociales. Estos pueblos comienzan a levantar, de manera exagerada, estas grandes edificaciones, así como murallas en los poblados, actitud que, según los arqueólogos, responde no tanto a motivos defensivos, sino más bien a una forma de ostentación. No en vano, esta sociedad desplegó estrategias comunales de gestión y control de los recursos insulares y querrían demostrar su poderío erigiendo estas construcciones.

La investigación científica en torno a la Menorca talayótica ha permitido identificar 15 tipos entre sus bienes inmuebles, diferenciados entre sí cronológicamente, morfológicamente y funcionalmente, los cuales fueron levantados entre finales de la Edad de Bronce y a lo largo de la Edad del Hierro.

El poblado de Trepucó. / Foto: www.menorcatalayotica.info
El poblado de Trepucó. / Foto: www.menorcatalayotica.info

Entre éstos hay sepulcros megalíticos, sepulcros de triple menaje, hipogeos de planta alargada, de planta sencilla con corredor, de planta compleja, covachas de horno, cuevas naturales con muralla, naviformes, pozos, talayots, hipogeos de planta compleja, salas con cubierta de losas, y sobre todo destacan las navetas y taulas, ya que son únicas y exclusivas de Menorca, sin paralelismos en otros lugares del mundo.

Las navetas eran construcciones funerarias que funcionaban a modo de sepulcro colectivo, de hasta cien individuos inhumados junto a sus ajuares, y estaban construidas con técnicas talayóticas. Por su parte, la taula, el monumento ceremonial más emblemático de Menorca por excelencia, es un santuario cuyo recinto tiene forma de herradura y fachada cóncava y cuenta con un gran monumento central que se asemeja a una mesa. Las taulas se construyeron a partir del 650 a. C. y en ellas, siempre en presencia del fuego como elemento simbólico, se practicaban rituales relacionados con la fecundidad de la tierra y de las personas, efectuándose el sacrificio de animales domésticos, libaciones con vino y rotura simbólica de ánforas.

Poblado de Sa Cudia Quemada. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Poblado de Sa Cudia Quemada. / Foto: www.menorcatalayotica.info

Por otro lado, entre el 1000 y el 700 a.C. se construyeron los talayots, torres troncocónicas de piedras en seco cuya funcionalidad era proporcionar dominio visual del territorio circundante, además de ser un elemento que contribuía a mantener cohesionada a la comunidad que vivía a su alrededor. En esta época, también se excavaron cuevas funerarias en los acantilados de calas y barrancos, teniendo las más antiguas planta circular de pequeñas dimensiones.

Poblado Torralva d'en Salort. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Poblado Torralva d’en Salort. / Foto: www.menorcatalayotica.info

De entre los más de 1.500 yacimientos arqueológicos que se encuentran repartidos por los 700 kilómetros cuadrados de superficie de Menorca (dos por kilómetro cuadrado), se seleccionaron para la candidatura presentada una serie que sintetiza la prehistoria insular por su cronología, tipología, funcionalidad y por la significación que tienen en este ámbito territorial.

Entre los yacimientos seleccionados se encuentra la naveta des Tudons, donde durante las excavaciones realizadas se localizaron los cadáveres de cien individuos, acompañados de ajuares y ollitas donde se depositaban las ofrendas durante los ritos funerarios. La construcción se encuentra en perfecto estado de conservación y es uno de los monumentos más emblemáticos de Menorca.

Necrópolis de Calescoves. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Necrópolis de Calescoves. / Foto: www.menorcatalayotica.info

En este listado también se halla la necrópolis de Castellet de Calescoves, compuesta por más de 90 cuevas e hipogeos de enterramiento excavados en los mismos acantilados de la cala, un embarcadero y un establecimiento costero, delimitado por una muralla prehistórica, y un santuario de época romana.

En la candidatura también se incluye uno de los poblados talayóticos más grandes de Menorca, Trepucó, que posee cerca de 5.000 metros cuadrados de extensión. En su origen estaba amurallado, aunque en la actualidad sólo se conservan algunos tramos de la muralla, dos torres cuadradas, dos talayots, el recinto de mesa y algunos restos de viviendas polilobulares con un patio central y varias habitaciones periféricas.

Poblado talayótico de Torre d'en Galmés. / Foto: www.menorcatalayotica.info
Poblado talayótico de Torre d’en Galmés. / Foto: www.menorcatalayotica.info

Otro de los yacimientos seleccionados es el poblado talayótico de Torre d’en Galmés, uno de los más grandes de Baleares, con seis hectáreas de extensión. Se ubica sobre una colina, desde donde se tiene una perfecta panorámica de buena parte de la costa sur de Menorca. Esta privilegiada ubicación, sumada a los tres talayots que tiene, hacen pensar a los especialistas que el poblado ejercía cierta supremacía sobre el resto de poblados de la isla.

Estas construcciones, así como las demás seleccionadas en la candidatura, destacan por su monumentalidad, por su buena conservación -a pesar de tener en su mayoría más de 4.000 años de historia-, por el conocimiento científico que se tiene de ellas y por su excepcionalidad, valores que, esperemos, la Unesco sepa valorar y convierta a la Menorca talayótica en Patrimonio de la Humanidad.



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