‘Foxcatcher’, un entrenamiento de vértigo para ser una motivación andante

La última cinta de Bennett Miller, en la que un trastornado ricachón se dedica a preparar a jóvenes promesas del deporte de la lucha, bebe de películas como 'Psicosis', 'The master' o 'Ciudadano Kane'.

Escena de 'Foxcatcher'.
Escena de ‘Foxcatcher’.

Carlos Fernández / @karlos686Foxcatcher ha sido comparada en diversos medios con películas de la talla de Ciudadano Kane o Pozos de ambición debido a su alto contenido de crítica contra Estados unidos, un país que en esta película es personificado en un trastornado y temible ricachón que se dispone a entrenar jóvenes promesas del deporte de la lucha. Quizá el valor que se propone Foxcatcher, que es su elegancia, se trasmita más al espectador en el ámbito más puramente formal y no en el ámbito narrativo.

Pese a todo, esta película, con cinco candidaturas a los Oscar y ganadora de la mejor dirección en el pasado Fstival de Cannes, es un interesante reflejo de los traumas que posee Estados unidos, de sus heridas sin cicatrizar y de la inutilidad del poder y el dinero frente al vacío, el éxito o la fama. Bennett Miller, director de la película, ya demostró con Truman Capote y Moneyball un indiscutible talento y Foxcatcher es probablemente su mejor película.

Foxcatcher bebe de películas como Psicosis, The master o Ciudadano Kane. La elegancia del mejor cine americano clásico está aquí presente y eso es siempre de agradecer. En base a la relación “líder-sumiso”, que hace el magnífico dúo protagonista, la película se centra en un ilimitado e insano entrenamiento que hace el luchador Mark Schultz para convertirse en el número uno de su época y su motivación será convertirse en una motivación andante para el resto del país con dosis de patriotismo convertido en fanatismo. Lo que dice la película es más interesante que el recorrido en sí, en el sentido de que le sobran 20 minutos donde se tiende al subrayado más que a contar nada nuevo.

¿Un clásico? Para mí una película como ésta necesita algo más que una buena letra en el guión y en la dirección, que la tiene, por lo que está cerca de convertirse en un clásico pero no tiene nada nuevo que aportar salvo una buena historia que, a pesar de ser interesante, no resulta especialmente nueva en cuanto a estructura y temática. Probablemente, Foxcatcher sea, junto a Birdman, la mejor película de la cartelera.



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