Una guía para profesionales persigue aportar mayor protección social a los afectados por esclerosis múltiple

El documento recoge los aspectos médicos y psicológicos más relevantes de la enfermedad y contribuye a eliminar barreras.

Miembros de la Asociación Adela.
Miembros de la Asociación Adela.

Europa Press. La Comunidad de Madrid ha editado una guía para profesionales para valorar la discapacidad de personas con esclerosis múltiple, con el objetivo de aportar mayor protección social a las personas afectadas.

Esta guía, realizada con la colaboración de entidades, familias y equipos profesionales de valoración, recoge los aspectos médicos y psicológicos más relevantes de esta enfermedad y contribuye a eliminar barreras para facilitar la protección social de las personas que se ven afectadas por esta enfermedad.

El consejero de Asuntos Sociales, Jesús Fermosel, que ha presentado esta guía, ha considerado que “va a ser un instrumento fundamental para los equipos de profesionales de los Centros Base y que va a suponer un paso más en la mejora de la atención que la Comunidad de Madrid presta a las personas que tienen Esclerosis Múltiple”.

El hecho de recibir un diagnóstico de esta enfermedad, donde cada paciente puede experimentar la progresión de la esclerosis múltiple de distinta forma, es un proceso complejo para la persona afectada, su familia y los equipos de profesionales que los cuidan.

La progresión de la enfermedad y la ausencia de un tratamiento curativo hacen que los pacientes y sus cuidadores estén continuamente adaptándose a las fases de la enfermedad y sufran, por consiguiente, un progresivo deterioro de su calidad de vida.

De esta forma, la Comunidad de Madrid ha elaborado esta guía para tener en cuenta la atención que deben recibir estas personas, el grado de afectación, la incertidumbre sobre el pronóstico y la evolución de la enfermedad.

Criterios. La guía también destaca los criterios que se deben tener en cuenta, por parte de los profesionales, a la hora de valorar la esclerosis múltiple, según resalta el Ejecutivo autonómico.

Entre estos criterios se encuentran el conjunto de la historia clínica, la exploración neurológica, los potenciales evocados, la resonancia magnética y los datos del líquido cefalorraquídeo, que son importantes para realizar el diagnóstico de esta enfermedad.

Por último, para abordar los síntomas que pueda presentar la enfermedad, la guía cita aquellos que deben de tener presente los profesionales que realicen la valoración de la discapacidad: afectación de la vía sensitiva; afectación visual; afectación de la movilidad; afectación de coordinación y equilibrio; y afectación esfinteriana y sexual, entre otros.



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