Hacia un nuevo cambio

Del 1978 al 2015 han cambiado tantas cosas que es necesario afrontar un nuevo cambio.

José Mora Galiana. Concluida la estancia a orillas del Niger, el Elefante Mbo y su pareja, provistos de agua potable, y evitando comidas que produjeran empache para evitar males mayores, han emprendido el austero camino de vuelta por la Sabana en dirección al Mediterráneo, dando un giro por Lisboa y Madrid antes de llegar a Sevilla. En Lisboa había mucha niebla y, en Madrid, aunque despejado, hacía frío y se veían llegar nubarrones del Oeste. Sin embargo, parecía imponerse un horizonte abierto.

Entre los correos electrónicos, el que suscribe, tenía una buena noticia que le había llegado vía Instituto de Derecho Público de la Universidad de Barcelona, gracias al profesor constitucionalista Eliseo Aja. Los trabajos iniciados desde mayo de 2013, en seminarios mensuales de una veintena de académicos y buenos profesionales, habían concluido con un Informe para el Debate, publicado a finales del 2014 por la editorial Aranzadi bajo el título Pautas para una reforma constitucional.

El Elefante Mbo, sensible por cercanía o por vulnerabilidad real y objetiva, a los temas socio-sanitarios y socio-económicos de las familias aledañas, nativas o “extranjeras”, en este punto de los derechos sociales, querría que se lograse una revisión a fondo del Título I (“De los Derechos y Deberes Fundamentales”) de la Constitución Española (CE). ¿Por qué?

Pues porque en el capítulo primero se hace una diferencia poco fina y menos ilustrada entre españoles y extranjeros –siendo todos personas humanas- . Porque en el capítulo segundo se recortan derechos y libertades, según y cómo. Pero, además, porque en el capítulo tercero, después de afirmar que todos los españoles tienen el deber de trabajar, el derecho al trabajo y a su promoción y remuneración digna (art. 35 CE), se confía a los principios rectores de la política social y económica de los distintos gobiernos el garantizar o no toda una serie de derechos humanos: protección social, económica y jurídica de la familia; una mejor redistribución de la renta; la formación y readaptación profesionales; el mantenimiento de la Seguridad Social y las prestaciones en caso de necesidad o desempleo; los derechos económicos de los trabajadores; la protección de la salud; la educación sanitaria e incluso física y deportiva; la investigación científica y técnica; conservar y poder disfrutar del medio ambiente; la utilización racional de los recursos naturales; la vivienda digna y adecuada; la participación de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural; las distintas políticas de integración; la suficiencia económica de la tercera edad, a cuyos pensionistas se les sigue descontando el IRPF… Al final, en casos y situaciones graves, sólo queda recurrir a los tribunales de Justicia (art. 53, 3 CE).

Bienvenida, pues, la posibilidad de una reforma o revisión a fondo de la Constitución sin necesidad de sobresaltos constituyentes edificando sobre cenizas o desde rupturas irreparables. El elefante es propenso a la concordia y a una sana convivencia de las manadas.

Quizás los nubarrones y el frío del momento, con adelantos de elecciones incluidas en Andalucía y focos de atención en choques terroristas y en la realidad política de Grecia, impiden ver el horizonte de cambio espléndido y de diálogo que se avecina. Por eso, tal vez, por los nubarrones y la cortedad de miras, no me ha sido fácil encontrar el libro de referencia en el que figura como editor el profesor Javier García Roca. En Madrid, tuve que recorrer cuatro librerías hasta llegar a Dykinson, cerca de Moncloa. En Sevilla, ni siquiera en los aledaños del Palacio de Justicia (en la Librería Jurídica Andaluza), con lo que al final le he pedido el libro a Beta, pues los dos ejemplares que conseguí se me han ido a manos y talentos humanos. ¡Buena noticia!

Del 1978 al 2015 han cambiado tantas cosas que es necesario afrontar un nuevo cambio.



One Response to "Hacia un nuevo cambio"

  1. Francis   febrero 4, 2015 at 11:34 am

    Magníficas reflexiones José.

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