Un chopo cabecero de Teruel opta a convertirse en el Árbol Europeo del Año

El ejemplar de álamo negro se encuentra en el camino del Remolinar de Aguilar del Alfambra y representa a España en un concurso internacional.

El chopo de Teruel que compite por ser el árbol europeo del año.
El chopo de Teruel que compite por ser el árbol europeo del año.

Redacción. Cientos de miles de ciudadanos europeos eligen cada año mediante una votación popular al Árbol Europeo del Año, en un certamen que da nombre en inglés a este concurso internacional, European Tree of the Year. Enviromental Partnership Association, la asociación organizadora, persigue destacar los árboles viejos como un importante patrimonio natural y cultural a apreciar y proteger, como un medio de fomentar la conservación de la Naturaleza. En el Árbol Europeo del Año, a diferencia de otros concursos, no es importante la belleza, el tamaño o la edad sino la historia y la relación con las personas. Se buscan árboles que sean una parte integrante de la comunidad humana junto a la que viven.

Se presenta un candidato por país, algún árbol que destaque por su interés histórico, significación social, valor afectivo, etc. para las personas comunidad de su entorno. Cada ejemplar puede recibir un único voto por cada persona participante en la elección mediante una votación vinculada con su correo electrónico. El periodo de votación es el mes de febrero. En los cuatro años de historia del concurso nunca se había presentado una candidatura española. Por fin, en 2015, un árbol español va a participar en esta elección: un chopo cabecero (álamo negro) localizado en el camino del Remolinar de Aguilar del Alfambra (Teruel).

El Centro de Estudios del Jiloca, la Plataforma Aguilar Natural y Voluntarríos, tres asociaciones aragonesas sin ánimo de lucro, son las promotoras de la candidatura española al Árbol Europeo del Año 2015, al que se puede votar desde la web www.treeoftheyear.org

Es un ejemplar notable que goza de buena salud, tiene 24 metros de altura, 20 metros de diámetro en la copa y un perímetro en el tronco de casi seis metros. Y varios cientos de años de antigüedad. Sin embargo, estas no han sido las razones fundamentales para su selección.

El chopo cabecero del Remolinar no compite por la excepcionalidad de sus dimensiones o por su longevidad, lo hace porque es un representante de la cultura campesina que históricamente ha moldeado el paisaje de las altas sierras de Teruel.

Un chopo cabecero, denominación popular que recibe en el sur de Aragón el álamo negro (Populus nigra), se reconoce por su tronco bajo, rugoso y grueso coronado por una gran protuberancia callosa de la que nace una cosecha de largas y rectas ramas o vigas, que se empleaban como combustible y para la construcción. Las gentes de Aguilar han nacido desde hace siglos bajo las vigas de los viejos chopos cabeceros que mantienen sus casas; igualmente, estos árboles han dado la leña que lleva calentado sus hogares desde generaciones. Los chopos cabeceros aportaban una cosecha anual de hojas que servían de forraje para el ganado ovino, en otoño antes de la partida de los rebaños trashumantes hacia Levante.

Es un cultivo de un árbol autóctono. Se plantaban en lindes entre fincas, junto a las acequias y, sobre todo, en los márgenes de los ríos y arroyos. Con sus raíces retenían el terreno y protegían el suelo agrícola de las violentas avenidas. Las riberas eran –aún son- largas dehesas fluviales en las que crecía pasto fresco para los rebaños.

Estos árboles trasmochos fueron desde bien pronto una solución productiva en un entorno históricamente deforestado. Hay ya referencias históricas en ordenanzas de la Comunidad de aldeas de Teruel (1624) aunque probablemente sea una norma muy anterior pues en los fueros que Jaime II concede a Aguilar (1303) ya organiza la gestión de las dehesas del río Alfambra.

Por ello el Chopo del Remolinar es un símbolo. Es el símbolo anónimo de la gran chopera de Aguilar y de todo el Alto Alfambra, la mayor concentración de chopos trasmochos de toda Europa. Un paisaje único y espectacular.

Además, cabe destacar que en el año 2009 fue celebrada en Aguilar del Alfambra la 1ª Fiesta del Chopo Cabecero, un evento sin precedentes en Europa que reúne cada otoño a cientos de personas amantes de los árboles viejos, la cultura rural y la vida silvestre. En aquella ocasión fue el árbol que seleccionaron los vecinos en representación de entre los 4.700 chopos cabeceros para su inclusión en el Inventario de Árboles Singulares de Aragón.



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