Sale a la luz el diario de Marga Gil, la artista que no soportó el rechazo amoroso de Juan Ramón Jiménez

La joven, que se suicidó en 1932 a la corta edad de 22 años, dejó también textos y documentos que fueron custodiados por el Nobel.

Retrato de Marga Gil. / Foto: Fundación Lara.
Retrato de Marga Gil. / Foto: Fundación Lara.

Redacción. La Fundación Lara inaugura el año con un libro excepcional, la esperada edición de uno de los proyectos más queridos de Juan Ramón Jiménez, nunca hasta ahora llevado a efecto. Se trata de la publicación completa de la hermosa, dramática y conmovedora historia de Marga Gil Roësset y de su amor imposible por Juan Ramón Jiménez, que quedó consignada en una serie de textos y documentos en buena medida desconocidos, entre los que destaca el diario en el que la propia Marga reflejó su pasión no correspondida, y cuya publicación parcial a finales de los años 90 causó un enorme impacto y tuvo gran repercusión en los medios.

Ahora, esta historia al completo ha quedado recogida en un volumen titulado Marga, que se abre con una introducción realizada por Carmen Hernández-Pinzón, representante de los herederos del poeta, seguida de una semblanza de la artista a cargo de su sobrina la escritora Marga Clark.

La trágica figura de Marga Gil Roësset (1908-1932), dibujante y escultora de vanguardia, está marcada por su temprano suicidio a los 22 años de edad a causa de este amor no correspondido. De temperamento rebelde y personalidad decidida –”ejemplo de vitalidad exaltada, de voluntad constante, de capricho enérjico”, en palabras de Juan Ramón Jiménez–, Marga se había declarado sin éxito al poeta, que contaba entonces 50 años y lamentó profundamente la muerte de su admiradora, a la que no olvidaría nunca. También la recordaría su mujer, Zenobia, de quien aquella modeló un busto. Rescatada del olvido en los últimos años, la escasa obra conservada de Marga ha sido celebrada por su carácter precursor y por una originalidad que la equipara a las principales artistas europeas del periodo.

Juan Ramón Jiménez guardó las emociones y reflexiones de Marga en una carpeta junto con otros papeles asociados a su vida y muerte, incluidos varios borradores de un índice con los contenidos que llevaría el libro, inédito hasta ahora, dedicado a su memoria. Las palabras de la artista se presentan ahora en Marga acompañadas de ilustraciones, fotografías y recortes a los que se añaden poemas, prosas y apuntes de Juan Ramón o de su esposa, Zenobia Camprubí. “Si pensaste al morir –leemos en Españoles de tres mundos– que ibas a ser bien recordada, no te equivocaste, Marga. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme”. La edición de Marga ofrece a los lectores un valioso testimonio que es, también, una forma de homenaje.

El Premio Nobel Juan Ramón Jiménez.
El Premio Nobel Juan Ramón Jiménez.

Es precisamente Carmen Hernández-Pinzón, que representa a los herederos del poeta y conoce en profundidad los entresijos de esta historia, quien apunta que “Juan Ramón dejó preparado para su publicación este libro que ve la luz ahora. De esta forma se cumple su deseo de rendir un merecido homenaje a la mujer que dio la vida por él. Tanto él como Zenobia quisieron escribir esta trágica historia, para que se conociera como ocurrieron realmente los hechos y no se tergiversaran los acontecimientos. El exilio y el robo de este manuscrito en el asalto de su casa de la calle Padilla en 1939, hicieron imposible cumplir ese deseo del matrimonio”, explica.

En los últimos años de la vida de Juan Ramón, durante la convivencia con el padre de Carmen (Francisco Hernández-Pinzón), le manifestó a éste su gran interés y preocupación por recuperar esa carpeta amarilla que contenía todo lo relacionado con Marga, así como la posibilidad de llevar a cabo tan deseado homenaje a la artista. La muerte de Zenobia y el declive y fallecimiento de Juan Ramón hicieron imposible cumplir sus deseos. “Pero mi padre, al que va dedicado este libro –recuerda-, intentó por todos los medios, como sobrino, albacea testamentario y velador de su legado, llevar a cabo lo que el Nobel y su esposa no pudieron, pero muchas circunstancias se lo impidieron. Fue lo primero que me encargó cuando empecé a trabajar con él, dejando constancia de ese ferviente deseo, como se puede apreciar en las propias páginas de este manuscrito con una emotiva y bella dedicatoria que se transcribe en el libro, a modo de encargo incluso para después de su muerte”, explica Carmen Hernández-Pinzón, quien ha podido, por fin, cumplir la promesa que le hizo a su padre.

Aunque esta historia ha sido parcialmente conocida, la publicación de Marga nos descubre nuevas facetas de Juan Ramón, “vivencias que marcaron y mucho al matrimonio, ya que, como el mismo poeta expresó, “la muerte de Marga ha descompuesto mi vida”. Ellos la tuvieron siempre presente, y su recuerdo les acompañó en todas las casas que habitaron”, recuerda la sobrina del poeta.

Sobre la faceta artística de la propia Marga Gil, destaca que fue “un ser excepcional y genial. Creo a partir de este libro se la conocerá mejor como mujer y como artista. Mi obligación, como responsable del legado del poeta, es cumplir sus deseos y tratar de publicar aquellos libros que el Nobel nos dejó y sabiendo que él deseaba hacerlo. No debo extralimitarme y hacer publicaciones diferentes a las preparadas por el poeta. Marga, por su valor como persona y artista, merece que se haga un estudio a fondo de todas sus facetas y sé que su familia lo llevará a cabo. Siempre los he animado a ello, pero mi misión acaba con la publicación de este manuscrito que dejó preparado el poeta. Debo seguir trabajando en otros muchos proyectos que el poeta dejó inéditos a su muerte”.



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