Leonard Kleinrock, premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en TIC

El ingeniero estadounidense ha sido reconocido por ser el responsable de la primera transmisión de información entre ordenadores a larga distancia.

Leonard Kleinrock.
Leonard Kleinrock.

Redacción. El ingeniero estadounidense Leonard Kleinrock ha sido galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) por “hacer posible Internet al diseñar la forma más eficiente de compartir datos y transmitir información”. Según ha revelado el martes, 13 de enero, el jurado de los premios, Kleinrock también ha sido reconocido “por su aportación seminal a la teoría y desarrollo práctico de Internet”. El galardón está dotado con 400.000 euros.

Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento reconocen la investigación y la creación de excelencia, ya sea plasmada en avances teóricos, en desarrollos tecnológicos o en obras y estilos artísticos innovadores, así como las contribuciones esenciales a los grandes retos del siglo XXI.

El nombre de los galardones hace referencia tanto a la investigación que amplía el ámbito del conocimiento, desplazando hacia adelante la frontera de lo conocido, como al encuentro entre áreas disciplinares.

Leonard Kleinrock ha sido reconocido por ser el responsable de la primera transmisión de información entre ordenadores a larga distancia, el jurado ha destacado el papel “esencial” de la contribución teórica y tecnológica de Kleinrock. Sin su desarrollo de la teoría de colas y la conmutación de paquetes de datos, Internet como hoy se conoce, “no hubiera sido posible”, según ha señalado el jurado.

Su idea de fragmentar los mensajes y usar todos los canales disponibles para enviar los paquetes de datos resultantes resultó ser la fórmula más eficiente de ordenar el tráfico de información en Internet.

La primera conexión a Internet. El 29 de octubre de 1969, dentro del proyecto ARPAnet, funcionó por primera vez el llamado ‘primer tramo’ de lo que hoy es Internet: dos ordenadores situados a varios kilómetros de distancia, en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y en el Stanford Research Institute (SRI). Kleinrock estaba al frente de la operación, escogido por sus trabajos teóricos esenciales para hacerla posible.

Sus aportaciones se construyen, en concreto, sobre una idea clave: la posibilidad de que los usuarios de la red compartan al máximo los recursos disponibles para comunicar información en Internet. Kleinrock advirtió que este requisito era indispensable para crear una red de computadoras, y ya siendo estudiante de doctorado resolvió el problema de forma teórica. Para ello recurrió a una herramienta matemática llamada teoría de colas, que trata sobre cómo gestionar una red de la forma más eficiente posible teniendo en cuenta los recursos y los usuarios.

Kleinrock (Nueva York, 1934), Distinguished Professor of Computer Science de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), ha manifestado, a través de conexión telefónica con los asistentes al acto, sentirse “muy honrado y feliz” al recibir la “enorme sorpresa” del galardón y ha hecho balance de lo que supone Internet, afirmando que “hasta principios de los 80 Internet se portaba muy bien”, pero en el año 84 se produjo el uso del primer spam y “abrieron el camino del ‘lado oscuro’ con la pedofília, la pornografía o el spam”. En este sentido, ha lamentado no haber creado “una variedad de protecciones, como la autentificación de usuarios o de ficheros”, cuando nació el proyecto.

Su afición por la ingeniería nació al construir una radio galena siguiendo las indicaciones incluidas en un cómic de Superman, cuando tenía seis años. Dos décadas después, a principios de los años sesenta, se convertía en ingeniero electrónico en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Discípulo de Claude Shannon (considerado el padre de la teoría de la información), quiso buscar un camino propio y decidió dedicarse al problema de “cómo conseguir que los ordenadores hablaran entre sí”.

Sigue dirigiendo a estudiantes y actualmente trabaja en un proyecto de investigación que trata de averiguar precisamente “qué fue lo que hizo que en los años sesenta y setenta se generara tanta innovación, qué había en el ambiente que indujo ese fenómeno”.

El jurado de esta categoría está presidido por el catedrático de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oxford (Reino Unido), Georg Gottlob, y cuenta como secretario con el director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ramón López de Mántaras.

El resto de los miembros son el director del departamento de Procesamiento del Conocimiento e Ingeniería del Lenguaje Otto-von-Guerike-Universität de Magdeburg (Alemania), Rudolf Kruse; el director del Barcelona Supercomputing Center (España) Mateo Valero, y el catedrático emérito del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), Joos Vandewalle.



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