Musarañas, un espectáculo sangrientamente pasional y deliciosamente excesivo

Nos encontramos en España, años 50, y es un país acabado por la guerra y Montse, desde hoy una de las musas del terror español, se encierra en su casa muerta de miedo con sus profundos y terroríficos ideales pero también con profundas heridas de guerra.

Carlos Fernández/@karlos686. Probablemente quien no empatice con la sangre tan excesivamente pasional de Musarañas, no sea capaz de comprender la vida. La primera película apadrinada por Alex de la Iglesia resulta también el debut de sus directores, Juanfer Andrés y Esteban Roel, quienes demuestran conocer el género de terror y deciden hacer su propia receta de sangre melodramática. Musarañas bebe de muchas películas como La matanza de Texas, Misery o ¿Qué fue de Baby Jane? Esto sienta bien a la película, los homenajes al cine de terror clásico están presentes sin destacar más que las propias musarañas en sí, tan brillantemente interpretadas por Macarena Gómez y Nadia de Santiago.

Escena de Macarena Gómez en Musarañas.
Escena de Macarena Gómez en Musarañas.

La soledad, el aislamiento, el miedo, la psicosis…están presentes de forma visual en la película, ya sea a través de cuadros religiosos, de cortinas rasgadas o de los brillantes y mojados ojos de Macarena Gómez quien realiza la mejor interpretación de su carrera, ya sea para cine o televisión. Los personajes saben lo que quieren, las licencias artísticas del terror o el thriller son utilizadas perfectamente y con cabeza para lograr un espectáculo sangrientamente pasional y deliciosamente excesivo.

Nos encontramos en España, años 50, y es un país acabado por la guerra y Montse, desde hoy una de las musas del terror español, se encierra en su casa muerta de miedo con sus profundos y terroríficos ideales pero también con profundas heridas de guerra que nos recordará al Carlos Saura de Cría cuervos en muchas de sus formas. El gore y el terror por un personaje es algo difícil de lograr en una sala, o al menos de crear ciertas impresiones por él, y la película, que está pensada al milímetro, no duda en ser valiente y mostrarse airosas en muchas situaciones en las que sería fácil caer en el ridículo. Los directores de Musarañas no han contado nada nuevo pero han jugado con el cine como si fuera un juguete, lo que debe ser, un divertimento y placer para los autores para así lograrlo por y para el público, y este lo agradece y lo agradecerá.›



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