‘Mommy’, la reinvención del cine

Xavier Dolan es capaz de simplificar en este film los grandes sentimientos humanos en menos de cinco minutos, creando un poema a la vida y al cine de una originalidad y belleza tan grandes que da ganas de vivir.

Una escena de 'Mommy'.
Una escena de ‘Mommy’.

Carlos Fernández / @karlos686. Libertad. El cine contemporáneo sufre una gran crisis de este preciado elemento y Mommy , ganadora del premio del jurado en el último Festival de Cannes, es una película que recuerda lo importante que es y no solo eso, también recuerda que el cine puede reinventarse continuamente y puede ser algo más que todo lo ya visto hasta ahora. El canadiense Xavier Dolan, que dirige con 25 años su quinto largometraje, muestra no ser un joven director con ganas de demostrar su talento, muestra ser un gran cineasta y un raro estilo personal que lo confirma como uno de los grandes directores de su tiempo.

Xavier Dolan presenta al espectador en un posible futuro en el que las madres con pocos recursos pueden deshacerse de sus hijos y dejarlos a cargo del Estado en caso de no poder mantenerlos. Esta situación contextual funciona como amenaza constante en la mente del espectador durante el visionado de los enfrentamientos y pasiones de un hijo problemático y su madre durante sus dos horas y diez minutos de película. Dolan maneja a sus personajes como un títere que dota a sus figuras de los sentimientos más grandes en casi todos los ámbitos personales, sobre todo aquellos referentes al fracaso y a las ganas de vivir y sentir. El amor y el odio son dos caras de la misma moneda, pero no hay nada tan infinito como el amor de una madre, o eso piensa el director canadiense, que ya trató el tema materno filial en su magnífica ópera prima Yo maté a mi madre. ¿Y qué ha cambiado desde ese Dolan tan joven, que estrenó dicha película en el Cannes de 2009, en esta película de temática tan semejante?

Formato 1:1 en 'Mommy'.
Formato 1:1 en ‘Mommy’.

En Yo maté a mi madre, el hijo le pregunta, en forma de amenaza, a su madre: “¿Qué harías si me muriera hoy?”, a lo que su madre responde desconsolada “Morirme mañana”. Está claro que Dolan sabe lo que es el amor, tanto el de una madre por su hijo como el de un hijo por su madre. La sincera emoción y la sensibilidad más real te agarra a la butaca, casi clavando las uñas, en muchas de sus hermosas y oníricas escenas que son capaces de simplificar los grandes sentimientos humanos en menos de cinco minutos y eso se llama tener algo que decir y saber decirlo, y eso hace de Xavier Dolan uno de los mejores directores de su tiempo a pulso.

Sin ningún tipo de disciplina, Dolan se arriesga a contar su historia en formato 1:1 para abrir el agujero del cine en el que se ahogan sus personajes y liberarlos de todas sus presiones y angustias, a ellos y al espectador, de una manera tan visual como solo el mejor cine es capaz de hacer.

La banda sonora de la película incluye a Lana del Rey (atentos al título de su canción en los créditos), Celine Dion, Simple plan, Andrea Bocelli o Ludovico Einaudi entre otros, creando una banda sonora que, añadida a la imaginación visual de su director, crea algunas de las escenas, o secuencias, más bellas comprimidas en una misma película desde el Holy motors de Leos Carax. En definitiva, un poema a la vida y al cine de una originalidad y belleza tan grandes que da ganas de vivir.



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