Un estudio revela que la salud genética de la subpoblación oriental de osos pardos del Cantábrico mejora

El trabajo ha constatado un importante flujo de ejemplares y de genes de la subpoblación occidental a la oriental, lo que implica que se está acabando con el aislamiento de ambas.

Un oso pardo.
Oso pardo.

Europa Press. El proyecto de investigación ‘Estudio genético del oso pardo en el Corredor interpoblacional y en la subpoblación oriental cantábrica’, desarrollado por la Fundación Oso Pardo, ha constatado el “rescate genético” de la subpoblación oriental de osos en la Cordillera Cantábrica.

Los análisis genéticos han sido realizados por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales -organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- y el proyecto ha contado con el apoyo y la participación en todas sus fases de la Dirección General del Medio Natural de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente. También ha colaborado la Dirección General de Recursos Naturales del Principado de Asturias, que ha aportado muestras genéticas e información de interés para el estudio.

Dicho estudio, iniciado en 2013 con la colaboración de Enel Green Power España, se enmarca en las actuaciones de la Junta de Castilla y León en el Plan de Conservación de Oso Pardo así como en el seguimiento de la viabilidad genética de la población oriental.

Los resultados obtenidos, mediante el análisis del ADN de las muestras, ponen de manifiesto que el aislamiento genético de ambas subpoblaciones cantábricas -lo que estaba considerado como “un grave problema de conservación”- “está llegando a su fin”.

Los análisis de las muestras recolectadas han individualizado con seguridad 26 osos, que deben considerarse una parte del censo de la subpoblación oriental, dado que el estudio no pretendía realizar un censo genético de esta subpoblación y ni el método ni el periodo de muestreo permitirían detectar todos los ejemplares presentes. Sobre estos 26 ejemplares se ha llevado a cabo el estudio genético.

El trabajo ha constatado un “importante flujo” de ejemplares y de genes de la subpoblación occidental a la oriental: de los 26 ejemplares individualizados y genotipados (con su carné genético individual) con seguridad en la subpoblación oriental, cinco son osos con características genéticas orientales, siete son osos con características genéticas occidentales y 14 son ejemplares con características genéticas mixtas.

Es decir, este estudio ha detectado en 2013-2014 en la zona oriental siete osos migrantes que han llegado desde la población occidental y 14 osos con algún grado de mezcla, procedentes de cruces mixtos entre ejemplares de ambas subpoblaciones. Esto ha sido posible gracias a la fuerte recuperación de la subpoblación occidental, que ha bombeado ejemplares hacia otras áreas, entre las que se incluye la subpoblación oriental.

Variabilidad genética. Otras de las evidencias del estudio ha sido que, aunque la población cantábrica de oso pardo todavía está estructurada en dos grandes grupos de características genéticas diferenciadas, la llegada de osos desde la zona occidental y el consiguiente flujo de genes ha propiciado que la variabilidad genética calculada en este estudio ha sido la más alta registrada hasta la fecha en esta subpoblación oriental. Según los datos obtenidos, se puede afirmar que la variabilidad genética de la subpoblación oriental “ha dejado de ser la más baja registrada en osos europeos, situándose ahora por encima de las descritas en los Pirineos o los Apeninos italianos”.

De acuerdo con los responsables del estudio, el aumento de la variabilidad genética implica “grandes ventajas” para la pequeña subpoblación oriental; entre otras, supone reducir la vulnerabilidad a problemas ambientales y enfermedades y puede contribuir a que aumente el tamaño de las camadas.

En virtud de estos “esperanzadores resultados”, el Corredor interpoblacional se configura como “un elemento clave” para asegurar la recuperación de la subpoblación oriental, si bien es “necesario” abordar “todas aquellas medidas de permeabilización de las infraestructuras” que dificultan el paso de ejemplares, y de mejora del hábitat, que faciliten el flujo de osos entre ambas subpoblaciones e, incluso, la presencia permanente de osos en los montes del corredor.

La población cantábrica de oso pardo se encuentra dividida en dos subpoblaciones separadas geográficamente desde hace más de un siglo. La subpoblación occidental se extiende por unos 2.800 kilómetros cuadrados, desde los Ancares lucenses y leoneses hasta llegar casi a la zona central de la cordillera entre León y Asturias. Se estructura espacialmente en tres núcleos reproductores distintos: el más numeroso en los concejos asturianos de Cangas del Narcea, Degaña y zonas limítrofes de Ibias y en los municipios leoneses de Villablino, Palacios del Sil y Páramo del Sil; un segundo, que ocupa básicamente los concejos asturianos de Somiedo y Belmonte, y un tercer núcleo, también asturiano, asentado en Proaza y zonas limítrofes. En el año 2014 se estima que esta subpoblación está constituida por un mínimo de 200 osos.



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