Miss Julie, tan mágica como sobrecogedora

Pictorialismo, romanticismo, naturaleza y realismo se introducen como bases de la delirante lucha entre pasión y odio de sus protagonistas. Tras 15 años sin tocar una cámara, la directora de 'Infiel' regresa con una una grandiosa película.

Miss Julia.
Miss Julia.

Carlos Fernández / @karlos686. Liv Ullman, musa definitiva de Ingmar Bergman, además de su amante hasta el final de su vida, dirige de nuevo una película tras 15 años sin tocar una cámara: Miss Julie, basada en la obra de teatro de August Strindberg. Muy fiel a la estética sueca de las películas de Ingmar Bergman en algunas de sus escenas, Miss Julie es una grandiosa película que saca lo mejor de sus actores, incluso de Colin Farrel, y de casi todos sus ámbitos artísticos a técnicos. Es muy difícil enfrentarse a una crítica de una película tan absolutamente teatral como esta sin analizar la obra realista de Strindberg en la que se basa la película. Se dice de Strindberg que odiaba a las mujeres, sin embargo esta película la ha dirigido una. ¿Qué tiene entonces la película de Liv Ullmann?

Ullmann conoce el estado de sus personajes pero no les da el respiro que necesitan, ni a ellos ni al espectador. La película es asfixiante pero deliciosa, planteada con una fotografía que mezcla lo frío con lo cálido, lo extraño en lo íntimo y lo oscuro en la luz. Al leer el nombre de Ullmann en la pantalla, como guionista y directora, uno piensa que va a contemplar una película “Bergmaniana”, sin embargo la directora tiene una poderosa voz propia y un portentoso talento para dirigir actores. Pictorialismo, romanticismo, naturaleza y realismo se introducen como bases de la película y de la delirante lucha entre pasión y odio que hay entre sus personajes. La anterior película de Ullman, Infiel, fue un magnífico retrato de la destrucción de una pareja por el adulterio pero Miss Julie, aunque sea otro camino espinoso de destrucción, es un retrato de lo incomprensible, absurdo y delirante. Una historia contada con talento, interpretada con talento, por una sobresaliente Jessica Chastain y un gran Colin Farrel, y escrita con mimo. Una película mágica tan sobrecogedora y emocionante que no me importaría repetirla dentro de un tiempo.

 

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