La ONG ‘Somos Uno’ recaudará fondos para sacar de la prostitución a 50.000 menores en Tailandia

La bailaora Pilar Domínguez apoya la iniciativa celebrando el próximo 20 de diciembre en Madrid una gala solidaria para donar los beneficios.

Pilar Domínguez. Foto/ www.blog.grandesdelflamenco.com
Pilar Domínguez. Foto/ www.blog.grandesdelflamenco.com

Redacción. La ONG ‘Somos Uno’ celebrará el próximo 20 de diciembre en Madrid una gala solidaria con la bailaora Pilar Domínguez para recaudar fondos para sacar a más de 50.000 menores tailandesas de la prostitución porque, según explica el presidente de la ONG, el escritor y Premio Planeta José Luis Olaizola, aunque en estos momentos “difíciles” en España es “muy importante” hacer caridad, también “hay que acordarse de aquellos países”.

“Ya lo decía el Papa Emérito Benedicto XVI, ojo, que hay que acordarse también de los países del tercer mundo, que no se trata solo de hacer caridad que es muy importante en estos momentos difíciles en España, pero hay que acordarse de esos países pues hay niñas nuestras que lo único que comen son ancas de rana, están en la miseria más absoluta, la pobreza de esos países es increíble”, ha indicado en una entrevista concedida a Europa Press.

El problema de la prostitución de las menores en Tailandia, según ha explicado Olaizola, es en parte “por el turismo sexual internacional” pero también por la propia cultura tailandesa que “no es contraria a que el hombre vaya al prostíbulo”.

Olaizola no había tomado conciencia de esta situación hasta que hace unos doce años recibió una carta de una profesora de español de Bangkok (Tailandia), Rasami Krisanamis, que le pedía los derechos de autor de su libro ‘Cucho’, Premio Barco de Vapor, pero gratis pues le explicaba que no tenía dinero para pagarle.

El escritor decidió cedérselos “no por generosidad” sino “por pereza” pues, según señala, a veces le cuesta cobrar los derechos y siendo Tailandia, pensó que aún le costaría más. Su sorpresa llegó cuando a los pocos meses recibió un ejemplar de ‘Cucho’ traducido al tailandés, del cual solo entendía el título junto a una fotografía de una escuela que, según decía, se había construido gracias al autor.

“Tomé conciencia de que en España sería un ‘don nadie’ pero en Tailandia me habían convertido en un mecenas”, remarca Olaizola al tiempo que recuerda cómo le fue cediendo derechos de otros libros suyos y gracias a los cuales se construyeron otros edificios o se compraron bicicletas para niñas pobres.

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