Paul Thomas Anderson, el Kubrick contemporáneo

Ambos cineastas comparten una obsesión por la perspectiva, la profundidad de campo y las líneas, entre otros elementos, que hacen tener muchos puntos en común a sus respectivas creaciones.

Paul Thomas Anderson.
Paul Thomas Anderson.

Carlos Fernández / @karlos686. Stanley Kubrick fue y sigue siendo el rey Midas del cine y muchos autores cinematográficos han sido inspirados por la obra del director americano, pero cabe destacar uno por encima de todos: Paul Thomas Anderson. Para los que no lo conozcan, este director ha firmado desde hace 20 años tan solo siete películas: Sydney, Boogie nights, Magnolia, Embriagado de amor, Pozos de ambición, The master y un estreno en el próximo enero: Inherent vice. A pesar de poder relacionarlo con Kubrick en casi todos sus trabajos (especialmente en los tres últimos), Anderson tiene una poderosa voz propia. ¿Qué tiene en común este hombre de 44 años con el rey Midas del cine?

Profundidad de campo en 'Pozos de ambición' y 'El resplandor'.
Profundidad de campo en ‘Pozos de ambición’ y ‘El resplandor’.

Anderson tiene, al igual que la tenía Kubrick, una obsesión con la perspectiva, la profundidad de campo y las líneas. Esto se ve reflejado en el trabajo visual tan estructurado, preparado y pensado que ambos directores añaden en sus películas. Son cineastas que quieren dar la sensación de ordenado, puro y limpio en lugares que no lo están o en personajes con las manos “sucias” de manera que el acabado visual desemboca en un acabado narrativo.

La importancia del rostro en 'La chaqueta metálica' y 'Pozos de ambición'.
La importancia del rostro en ‘La chaqueta metálica’ y ‘Pozos de ambición’.

Los personajes de las películas de los dos directores americanos se describen en una palabra: violentos. La violencia reina en todas las películas de Paul Thomas Anderson y Stanley Kubrick y esta violencia de la que son fruto sus personajes se muestra a través del rostro de ellos, los cuales asustan más con una mirada, dirigida por estos autores, que con un acto más extremo por así decirlo. Los rostros humanos forman un lado tan a explorar como un paisaje natural. Con un acabado actoral en el que los personajes gesticulan demasiado para dar una sensación de exceso que causa impresión en los diabólicos ojos del espectador.

Pictorialismo en 'Barry Lyndon' y 'The master'.
Pictorialismo en ‘Barry Lyndon’ y ‘The master’.

El pictorialismo es llevado al cine a menudo por cineastas como Wes Anderson o Martin Scorsese pero al lado de la puesta en escena de Kubrick o Anderson se quedan en no más que un digno trabajo. La fotografía por un lado y la dirección de Kubrick por otro en Barry Lyndon forman originales planos que imitan a los cuadros ilustrados del siglo XVIII para componer, o mejor dicho recomponer, una época a través de las imágenes que tenemos de ellas, los cuadros. Imágenes que cuentan historias a través del homenaje a la imagen. Anderson también recurre a ello, especialmente en sus dos últimas películas (The master y Pozos de ambición) a través de imágenes que más allá de su perfecta y original composición nos cuentan el estado interior del personaje.

Relación entre 'Magnolia' y '2001: Una odisea en el espacio'.
Relación entre ‘Magnolia’ y ‘2001: Una odisea en el espacio’.

El propio Anderson parece homenajear a Kubrick en un plano de su Magnolia en la que Tom Cruise, en el papel de un simio primitivo, retrógrado y machista, introduce su teoría sobre cómo ligar con mujeres para acostarse con ellas utilizando como base la gloriosa música de 2001: Una odisea en el espacio. La música también está muy presente en ambos cineastas, ya sea solo por la omnipresente música de 2001 de Kubrick o las psicodélicas bandas sonoras de Pozos de ambición y The master de Anderson que se metamorfosean en la mente dispersa y perdida de sus personajes protagonistas.

'Magnolia', división de un plano en líneas con metáfora visual narrativa.
‘Magnolia’, división de un plano en líneas con metáfora visual narrativa.

La simetría y la división en líneas de los planos es otra de las travesuras que les gusta hacer a estos cineastas que juegan a ser creadores de imágenes. Ambos, cada uno en su estilo propio, buscan la metáfora detrás de la imagen, lo que me gusta denominar como puro cine, es decir: una imagen vale más que mil palabras. Teniendo en cuenta esa cita tan popular, podríamos decir que Anderson es ese bebé, reencarnado por Kubrick, que aparece frente a la tierra contemplando el planeta al final de 2001: Una odisea en el espacio… Como dirían los personajes de Magnolia: “¡Son cosas que pasan!”

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