Lars Von Trier y su trilogía de la depresión, masoquismo reconocido

'Anticristo', 'Melancolía' y 'Nymphomaniac ' son tres cintas tan extremas como hipnóticas, en las que se entrevé el alma del director y guionista dianés.

El director Lars Von Trier.
El director Lars Von Trier.

Carlos Fernández / @karlos686. Presentando en Venecia la versión extendida de Nymphomaniac: Volume II, Lars Von Trier reconoció a través de una llamada telefónica, ya que no acudió al Festival, que cada vez que vemos algo masoquista en su cine habla de sí mismo.

Lars Von Trier: polémico, amante del cine de Tarkovski, reconocido conocedor de la depresión, extravagante, sensible y duro al mismo tiempo terminó con Nymphomaniac la trilogía de la depresión comenzada con Anticristo y seguida de Melancolía. Este cineasta que ya enseñó los dientes con Rompiendo las olas, una de las historias de amor más duras, realistas y emocionantes que ha dado el cine reciente, siguió mostrando sus demonios personales con Bailar en la oscuridad, película que no le acarreó el cariño de su actriz principal (Bjork) pero fascinó a Cannes. También se empeñó en hablar de la conducta masoquista, de la cual el director danés se ha declarado también conocedor en Venecia, en Dogville, que tampoco le acarreó el cariño de su actriz protagonista, Nicole Kidman.

Trilogía de la depresión: 'Nymphomaniac', 'Anticristo' y 'Melancolía'.
Trilogía de la depresión: ‘Nymphomaniac’, ‘Anticristo’ y ‘Melancolía’.

El director quiso dejar el cine a causa de una depresión realizando Anticristo, que escribió mientras la sufría. La película está dividida en capítulos donde se centra en los síntomas físicos de la depresión creando una sensación terrorífica, angustiosa e incluso satánica de la misma en las salas. Más tarde realizó Melancolía, segunda parte de la trilogía de la depresión que aboga por lo romántico y lo grandioso, protagonizada por una mujer (Kirsten Dunst), que tiene una íntima relación con la depresión con incluso una relación sexual con el propio final de su vida: un planeta que va a chocar contra la tierra. Para acabar su trilogía estrenó Nymphomaniac, la vida sexual de una mujer ninfómana de niña a los 50 años. La historia de una mujer que siente amor por un hombre y desprecio por sí misma por ser incapaz de satisfacer algo más que su propio cuerpo y en definitiva: una vida, una búsqueda. ¿Qué tienen en común estas tres películas de Lars Von Trier?

Gainsbourg en el volumen II de 'Nymphomaniac' y Dunst en 'Melancolía'.
Gainsbourg
en el volumen II de ‘Nymphomaniac’ y Dunst en ‘Melancolía’.

Lo primero, las tres están divididas en capítulos. Los títulos de los capítulos de Anticristo (tristeza, dolor, reina el caos y genocidio) poco tienen que ver con los de Melancolía (Justine y Claire) o los de Nymphomaniac (el perfecto pescador, Jerome, la señora H, delirio, la escuela del pequeño órgano, la iglesia oriental y occidental, el espejo y la pistola). Lo que sí parece tener en común el director danés con este método de división en sus películas es dejarle claro al espectador que quiere hablar de fases: sus personajes no viven una sola situación, viven muchas dentro de su tormenta personal, pasan por momentos mejores y peores, se enfrentan a la soledad, al daño que les hacen y el que ellos mismos infieren a otros, pero siempre en un intento de escalar una especie de montaña donde encontrar la paz o a sí mismos.

El zorro aparece de nuevo en 'Nymphomaniac' ¿casualidad?
El zorro aparece de nuevo en ‘Nymphomaniac’ ¿casualidad?

Las figuras maternas suelen ser frías y autoritarias y las paternas cariñosas y cercanas haciendo de este cine femenino que él realiza un acercamiento a la pareja y al sexo a través de la figura paterna. El dolor y la culpa acompañan a estas mujeres en su vida diaria y en su rutina. Los personajes son fuertes y vulnerables al mismo tiempo, no encuentran la salida que tienen delante de ellas. Utiliza la metáfora bajo el disfraz de la naturaleza como explicación del mundo interior del personaje: En Anticristo, un zorro alerta a William Dafoe, mientras busca a su mujer, de que reina el caos (el zorro aparece de nuevo en Nymphomaniac ¿casualidad?).

La naturaleza, el interior de los personajes.
La naturaleza, el interior de los personajes.

En Melancolía, Kirsten Dunst se desnuda frente al planeta Melancolía que se acerca a la tierra para destruirla, ella se entrega su cuerpo a la destrucción y al fin absoluto. Por último en Nymphomaniac, Charlotte Gainsbourg solo parece ser feliz contemplando fresnos, que le recuerdan a su padre (una vez más el ideal masculino romántico se identifica en el padre), paseando por el campo y hojeando un cuaderno lleno de hojas de árboles que ha ido coleccionando a lo largo de su vida. En Anticristo la naturaleza del paisaje se mezcla con la naturaleza humana contaminando el paisaje y la cura que el bosque debería dar a los desconsolados que buscan paz en los árboles. Es curioso además que esta película sea, de las tres, en la que más presencia ocupa la naturaleza y lo haga desde una visión tan oscura como lo hace, dejando caer que es la naturaleza la que ataca la psique humana dando paz cuando el alma quiere gritar desesperadamente. La película de Trier suelta toda la rabia que antes fue tristeza.

¿Homenaje a 'Solaris' de su admirado Tarkovski la presencia de este cuadro?
¿Homenaje a ‘Solaris’ de su admirado Tarkovski la presencia de este cuadro en ‘Melancolía’?

La pintura y la música también son protagonistas de la trilogía de la depresión. Si bien la primera comienza con una pieza musical de Handel, la segunda lo hace con Wagner y la tercera con Rammstein y podría decirse que esas tres músicas que se incluyen en los bellos prólogos de las tres películas son ya su personaje, su personalidad o la forma en la que llevarán adelante sus dificultades. Es la música que podría decirse que sus personajes oirían por la calle si llevaran un ipod encima para ir viendo el mundo. La pintura se hace muy presente en Anticristo y Melancolía. En Melancolía, el personaje de Dunst se ve convertida en un cuadro de John Everett Millais: Ofelia (relación entre la muerte y la naturaleza de nuevo). En esta película, el personaje de Dunst aparta libros con imágenes felices y las cambia por el cuadro de Ofelia, el dibujo de un ciervo tenebroso o el cuadro de Los cazadores en la nieve de Brueghel (¿homenaje a Solaris de su admirado Tarkovski la presencia de este cuadro?) que arde en las imágenes del prólogo.

Lars Von Trier inicia el dolor con la muerte en Anticristo y acaba con él también a través del fin en Melancolía mientras que en Nymphomaniac se centra en la vida por encima de todo. Nymphomaniac es la búsqueda de la diferencia entre el bien y el mal, del placer y el dolor, de lo moral y lo inmoral, cosa que las mujeres de las otras dos películas tienen bastante claro, quizá demasiado, pero ser conscientes de ellos les hace sufrir, ya que para Von Trier la conciencia es uno de los mayores castigos. Lars Von Trier considera que al ver comportamiento masoquista en sus películas le estamos viendo a él, a un autor que no da tregua al público y que escribe por y para sí mismo, y esperemos que así sea ya que nunca un cine tan extremo fue tan hipnótico.

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