¿Es verdad que los niños y adolescentes no deberían hacer pesas?

Respondemos a esta cuestión: no existen estudios científicos que sostengan la afirmación de que las pesas son inadecuadas o contraproducentes en niños.

Ningún estudio prueba que el ejercicio con pesas en niño sea perjudicial.
Ningún estudio prueba que el ejercicio con pesas en niños sea perjudicial.

Jesús Rivilla García, doctor por la Universidad Politécnica de Madrid y profesor en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF-Madrid) / @JesusRivilla. Tanto si eres deportista como entrenador, incluso si simplemente eres aficionado al deporte, es probable que hayas oído alguna vez expresiones tales como “los niños no deberían hacer pesas”, “un niño está en proceso de desarrollo y por tanto es contraproducente que haga fuerza en el gimnasio”, “el trabajo en gimnasio debe comenzar cuando la persona/deportista haya finalizado su desarrollo físico”, o incluso expresiones más exageradas del tipo “las pesas provocarán que un niño no crezca” o “entrenar en el gimnasio lo pondrá musculoso, lento y poco coordinado”.

Tradicionalmente, tanto los profesionales de la salud como del deporte han argumentado que el entrenamiento de pesas supone elevados riesgos de lesión muscular y articular. Igualmente, se ha reiterado hasta la saciedad que los ejercicios con cargas pueden dañar los cartílagos de crecimiento provocando con ello un detrimento del desarrollo. La pregunta que procede hacerse y contestar con la ciencia en la mano es: ¿Tiene respaldo científico esta afirmación? En absoluto, no existen estudios científicos que sostengan la afirmación de que las pesas son inadecuadas o contraproducentes en niños. De hecho, existen muchas investigaciones que confirman que un entrenamiento adecuado de fuerza en niños puede suponer beneficios muy significativos para la salud y el rendimiento.

En este sentido, el posicionamiento actual de los organismos internacionales relacionados con la ciencia de la salud y el entrenamiento camina hacia el lado opuesto y es muy claro: un entrenamiento de fuerza bien programado y supervisado resulta beneficioso y seguro para niños y adolescentes.

Entrenamiento de fuerza en adolescentes.
Entrenamiento de fuerza en adolescentes.

Sin embargo, esta idea de que las pesas pueden generar perjuicios en nuestros niños y deportistas se resiste a marcharse, todavía son muchos los entrenadores, fisioterapeutas y médicos que la sostienen, en ocasiones con argumentos tan irracionales como que las tareas de fuerza con autocargas (flexiones de brazos, saltos, tracciones, saltos,…) o con balones medicinales son mucho mejores que sus homólogos con pesas. Más adelante hablaremos de los saltos y lanzamientos con balones medicinales pero antes de eso preguntémonos ¿acaso el movimiento del hombro que se realiza en las flexiones de brazo no es casi idéntico al press horizontal?, ¿acaso los ejercicios de tracción con el compañero no conllevan un movimiento muy similar a los remos en el gimnasio?

Lo que quiero decir, estimado lector, es que tu cuerpo no sabe si está en el gimnasio, en la pista polideportiva o en el patio del colegio, simplemente realiza movimientos que le exigen fuerza, con una carga determinada y una técnica determinada. Lo importante para no lesionarnos será, por tanto, seleccionar bien la tarea, ejecutarla correctamente y utilizar la dosis adecuada. Por ejemplo, cuando un niño juega a su deporte, lucha por ganar un balón dividido, salta, lanza,… está haciendo fuerza y, en función de la técnica, carga, descanso y demás parámetros será beneficioso o perjudicial. No es diferente cuando hace un movimiento de remo, press o polea al pecho en el gimnasio, de hecho, a veces los movimientos realizados en ambos escenarios tienen grandes similitudes.

Además, conviene destacar que son muchos los estudios actuales que inciden en los beneficios del entrenamiento de fuerza en niños. Ahora bien, los programas de fuerza deben ser prescritos, supervisados y evaluados adecuadamente, es decir, lo trascendente no es si haces o no haces pesas sino cómo las haces.

Cualquier ejercicio requiere de una supervisiónpor parte de expertos.
Cualquier ejercicio requiere de una supervisión.

Por último, es importante destacar que los ejercicios pliométricos como los lanzamientos con balones medicinales, los saltos y caídas generan un altísimo estrés músculo-articular y, por tanto, son esos lanzamientos y saltos los que deberíamos limitar en etapas formativas eliminando las series largas y realizar series cortas, de calidad, con descansos amplios, bajo volumen y óptima ejecución.

De todo esto podemos extraer varias aplicaciones prácticas:
1. No existe evidencia científica alguna que sustente que el entrenamiento de fuerza (pesas) es inadecuado en niños/adolescentes.
2. No hay estudios que confirmen un mayor riesgo de lesión por entrenar pesas, más bien lo contrario: hay muchos estudios que muestran una disminución de lesiones gracias a un buen entrenamiento de fuerza.
3. Los ejercicios con el propio cuerpo (autocargas) o balones medicinales no son más indicados para la formación de jugadores. De hecho, los ejercicios pliométricos (lanzamientos, saltos, caídas,…) deben controlarse minuciosamente ya que pueden generar un excesivo estrés para el niño o adolescente.
4. El entrenamiento de fuerza, sea con pesas o con autocargas, debe planificarse y programarse adecuadamente, utilizando la dosis adecuada: carga, repeticiones, descanso, velocidad,…
5. Es imprescindible supervisar y controlar la buena ejecución de cada tarea.

Dicho de otra manera, hay que saber de entrenamiento con cargas para poder entrenar con cargas.

Muestra de artículos científicos que fundamentan este texto:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11174161
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19620931
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21378489
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21178368
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19620932
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20538150
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21178364
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18461111
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11828249
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11019731
http://bjsm.bmj.com/content/48/7/498.abstract
http://pediatrics.aappublications.org/content/126/5/e1199.abstract

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