Los hombres de Woody Allen

¿Qué tienen en común los 'galanes' de 'Match point', 'Desmontando a Harry' o 'Midnight in Paris'? Descubrimos la 'psicología' masculina del director de cine.

'Manhattan'.
‘Manhattan’.

Carlos Fernández / @karlos686. “Debí haber nacido en el París de los años 20”. Así explicaba Owen Wilson en Midnight in Paris (2011) la frustración y vacío que le hacía sentir el no sentirse parte de su generación en pleno siglo XXI. Este personaje explicaba en una sola cita la síntesis de todo el punto de vista de la carrera de un director por los personajes masculinos, en este caso Woody Allen. Woody Allen es más que un director de cine, es un personaje polifacético, cultural, conocido por todo el mundo y para muchos un genio.

En el anterior artículo (Las mujeres de Woody Allen) reflexionaba sobre cómo este particular personaje presentaba al sexo femenino, por el que siente un especial interés, en sus obras y obviamente esos personajes femeninos sentían un especial interés por hombres pero ¿cómo son esos hombres? ¿Problemáticos, buenos, malos o simplemente humanos?

Woody Allen suele tratar temas universales en sus películas, lo cual hace que el espectador pueda empatizar más al ver sus obras y que el nivel de identificación que tenga el espectador sea mayor, y eso hace que sea un director bien acogido. Los temas universales giran alrededor del ser humano, en este caso el personaje. Los personajes, en especial los masculinos de Woody Allen, son inseguros y es que el propio estilo que él ha difundido como actor en sus películas (¡cuántos actores han cometido el pecado mortal de imitar las interpretaciones tartamudas y nerviosas del neoyorkino!) también son preocupados, estresados, miedosos, cultos, desconfiados y con baja autoestima, además de poseer una gran necesidad de “encajar” como un puzle sin piezas donde la sociedad sería el puzle y su cabeza las piezas.

'Desmontando a Harry'.
‘Desmontando a Harry’.

Las piezas que forman el puzle de la cabeza de Woody Allen pueden ser divertidas o serias. Por ejemplo, en una de sus grandes películas: Desmontando a Harry, presenciamos el drama de un hombre, o sus dramas mejor dicho, presentados de una forma cómica. Woody Allen nos introduce en el interior del subconsciente en dicha película, nos hace contemplar el lado del cerebro que nos dice lo que damos por sentado sin saberlo y el personaje de Harry requiere de ayuda y muy seria, no es una mala persona pero necesita que alguien que no sea Dios le salve de su infierno, sitio que visita literalmente en la película, personal. Quizá ese Allen no pida ayuda a Dios pero el Allen de Hannah y sus hermanas llega a probar hasta tres religiones distintas en busca de un sentido a su vida. Curiosamente en esta película, Allen reflexiona sobre el sentido de la vida, tema clave en su cine, y crea un monólogo sobre la búsqueda de alguna sustancia en su vida, la existencia o no de un ser superior y lo más importante en los personajes del director: la búsqueda de la felicidad. En dicho monólogo, Allen se convence a sí mismo y al espectador de que a pesar de las crudas carreteras de la existencia ésta tiene sentido y una gran belleza si sabemos echarle la mirada más adecuada y la más coherente que es la que nos proporciona la felicidad.

Estos personajes suelen ser gentes corrientes, de a pie, que se ven perdidas pero Allen en sus más de 50 largometrajes ha sabido viajar también a la oscuridad de sus personajes masculinos… Allen difiere de que la maldad masculina y la femenina sea lo mismo, para él los hombres y las mujeres son capaces de hacer las mismas atrocidades pero a ambos no les mueve los mismos impulsos o instintos. Por ejemplo, el personaje protagonista de Match Point (2005): Chris Wilton. Chris es un joven atractivo, sensible e inteligente que va a parar a las manos de una mujer rica que lo ama con locura pero la caprichosa existencia, en este caso las manos de su guionista, le pone por delante a otra bella mujer por la que siente el mayor “flechazo” de su vida y con la que conoce la verdadera pasión… pero las personas suelen destruir las cosas buenas que tienen entre manos y convertirlas en horrendas. Aquí Allen complica la vida de su protagonista que llega a actuar de una manera despreciable, al más puro estilo maquiavélico y su justificación de los actos, con tal de lograr sus objetivos. El protagonista de Delitos y faltas se enfrenta, al igual que Chris Wilton, a problemas difíciles con grandes ramas morales, pero sobre todo se enfrenta al peor enemigo en el cine de Allen: la culpa.

'Match point'.
‘Match point’.

La culpa y la incertidumbre son las dos piezas fundamentales del puzle de la cabeza de Woody Allen, pero la moral de estos personajes, que no siempre acaban mal dicho sea de paso, es la de seguir adelante totalmente desnudo tras las largas y malas experiencias o incluso “guardar la conciencia bajo la almohada”, según el maquiavélico y peligroso protagonista de la anteriormente mencionada Match Point.

Obviamente, Allen es un creador de historias y por tanto un diseñador de personajes, personajes que no solo buscan o se sienten culpables, también crea personajes que sueñan. Personajes que sueñan como el protagonista de Manhattan, La rosa purpura del Cairo o Midnight in Paris, como puede verse que lo bueno y lo malo tiene sitio siempre en la cabeza del cineasta. Woody Allen explora la imaginación sin límites como en el caso de la extravagante Historias de NY donde dirige un cortometraje en el que la madre del protagonista se traslada al cielo literalmente para observar y humillar desde las alturas a su hijo, el cual se avergüenza de ella. O el caso de la decepcionante pero de vez en cuando original A Roma con amor, donde un personaje canta ópera en un teatro dentro de una ducha portátil por ser el único lugar donde éste canta bien. Los personajes de Woody Allen son soñadores, buenos, malos, inteligentes, maniáticos, buscadores de un sentido a todo… en suma, un hombre de Woody Allen o, en definitiva, una persona humana sin vendas en los ojos.

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