Desarrollan nuevas estructuras de titanio con poros para integrar las prótesis óseas

Los expertos creen que su utilización contribuirá a impedir los problemas asociados al titanio macizo, que en ocasiones no es capaz de integrarse en tejido óseo y puede provocar el 'aflojamiento' de la prótesis.

Redacción. Investigadores de la Universidad de Málaga han desarrollado nuevas estructuras de titanio con poros que mejoran la integración de las prótesis tras una fractura, lo que se conoce como artroplastia, además de favorecer la recuperación de los huesos.

Estructuras de titanio con poros
Estructuras de titanio con poros

En el trabajo, publicado en la revista ‘Tissue Engineering‘, han participado miembros del Laboratorio de Bioingeniería y Regeneración Tisular (LABRET), situado en el Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología (BIONAND) de la Universidad, y los expertos creen que su uso contribuirá a impedir los problemas normalmente asociados al titanio macizo, que en ocasiones no es capaz de integrarse en tejido óseo y puede provocar, además de un posible rechazo por parte del organismo, el ‘aflojamiento’ de la prótesis.

Asimismo, han diseñado nuevas biomoléculas capaces de señalizar a las células encargadas de la regeneración ósea el camino más directo hacia las zonas donde existe el problema y es necesaria la nueva fabricación de hueso.

De este modo, la estructura porosa permite que estos ‘señalizadores’ puedan anclarse entre sus poros y dirigir a las células para que éstas ocupen dichos huecos, mejorando con ello su eficiencia y reduciendo el coste final de la intervención.

“Empleamos este tipo de material ya que deja entre sus poros hasta un 80 por ciento del volumen vacío sin llegar a comprometer su estabilidad mecánica. Es decir, estos huecos se rellenan de hueso nuevo, la fijación de la prótesis es mayor y su integración más firme”, ha explicado José Becerra, responsable principal del proyecto y director de BIONAND.

Los expertos señalan que este proceso favorece la recuperación ósea gracias al uso de ciertas biomoléculas, denominadas BMP, capaces de dirigir, de manera más eficiente, a las células responsables de regenerar los huesos en el organismo.

“Al emplear estos señalizadores en concentraciones más bajas evitamos los inconvenientes procedentes del uso de grandes cantidades de estas biomoléculas como, por ejemplo, el alto precio de la intervención y su expansión por la circulación sanguínea más allá del lugar idóneo para reparar el defecto óseo”, ha explicado Becerra.

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