Pérdida de grasa localizada

La ciencia viene demostrando en la última década que los ejercicios que inciden sobre una zona concreta para perder grasa no funcionan y es porque la pérdida de grasa localizada es fisiológicamente imposible.

Perder grasa localizada no es posible. / Foto: pixabay.com
Perder grasa localizada no es posible. / Foto: pixabay.com

Dr. Jesús Rivilla García, profesor en la Universidad Politécnica Madrid / @JesusRivilla. “El nuevo método que consigue eliminar la grasa acumulada en muslos y abdomen”; “Descubre los 10 ejercicios más eficaces para perder la grasa del abdomen”; “Los siete alimentos que te ayudarán a quitarte barriga y marcar abdominales”; “Con esta crema lograrás reducir 8 cm. de muslo en solo un mes”;
“Científicos noruegos han descubierto una nueva encima responsable de disolver la grasa localizada”…

Basta un análisis rápido de los productos y servicios dedicados a la pérdida de peso para evidenciar que la idea estrella de venta es la pérdida de grasa localizada. Evidentemente, las empresas saben que uno de los anhelos más profundos y comunes de la población es quitarse la grasa que se le acumula en ciertas zonas.

Es notorio que las personas no aumentamos grasa corporal de forma equilibrada. La grasa se acumula más en unas zonas que en otras dependiendo de nuestro sexo, genética, somatotipo, edad y muchos otros factores. Por tanto, cualquier persona percibe en sí mismo -y en el ajeno- que acumula más grasa aquí que allá, que le sobra más de un sitio que de otro. Ello desemboca en un profundo deseo de quitarme esa grasa localizada en esos sitios donde tiendo a acumular.

No existe respaldo científico de que los ejercicios que inciden en una zona corporal concreta consiguen pérdida de grasa en dicha zona.
No existe respaldo científico de que los ejercicios que inciden en una zona corporal concreta consiguen pérdida de grasa en dicha zona.

La industria conoce perfectamente este deseo y lleva décadas exprimiéndolo mediante la venta de todo tipo de productos y servicios que ofrecen perder la grasa localizada. En las siguientes líneas hablaremos de la ausencia de estudios que respaldan esta teoría y de otros que directamente niegan su eficacia a corto y largo plazo. Sin embargo, su ineficacia puede confirmarse con un razonamiento de sentido común: después de más de 30 años, con cientos de productos y métodos cada año prometiendo que perderás esa grasa acumulada en tal o cual zona sin obtener resultados significativos ni duraderos, ¿no crees que deberíamos poner en duda la credibilidad de la industria enfocada en este objetivo?

Este mercado sigue en alza por dos razones. La primera es por su propio fracaso ¡qué ironía! Como no hay métodos ni productos realmente eficaces, las personas continúan teniendo el mismo problema y, como consecuencia, persiste una alta demanda. La segunda razón es que la población continúa confiando, incomprensiblemente, en que alguno de estos productos, aparatos o métodos funcionen y por eso siguen comprándolos. ¿No te parece que ha llegado la hora de escuchar lo que los expertos y la investigación dice sobre estos temas?

La ciencia pone de manifiesto por qué no existen ejercicios, productos, ni aparatos que generen pérdida de grasa localizada. Cada tipo de producto o tratamiento merece un apartado. La ciencia viene demostrando en la última década que los ejercicios que inciden sobre una zona concreta para perder grasa no funcionan. Eso supone, por poner varios ejemplos, que con las abdominales no pierdes la barriga, con las rotaciones de tronco no te deshaces de los michelines, con los ejercicios de glúteos no logras quitarte la grasa acumulada en las caderas y con los ejercicios para piernas no disminuyes el perímetro de las mismas.

Estudios científicos ponen en tela de juicio la eficacia de los productos milagro para perder peso. / Foto: pixabay.com
Estudios científicos ponen en tela de juicio la eficacia de los productos milagro para perder peso. / Foto: pixabay.com

¿Entonces deberíamos desterrar muchos de los ejercicios típicos que vemos en el gimnasio? Si los haces para perder grasa de esa zona es una pérdida de tiempo y esfuerzo. La pérdida de grasa localizada es fisiológicamente imposible, como suele decir el catedrático Felipe Isidro “es como creer que te quitarás la papada mascando mucho chicle”. Además, entrenar físicamente sobre determinadas zonas con la intención de perder mayor cantidad de grasa en dichas zonas es algo totalmente contraindicado, ya que producirá descompensaciones importantes.

Por otro lado, hay varios datos sobre la grasa que seguro que pueden interesarte. En primer lugar, hay varios estudios que han observado que las células de grasa que se acumulan en el abdomen tienen gran capacidad de agrandarse (hipertrofia) y no mucha capacidad de multiplicación (hiperplasia). Eso hace que sea relativamente fácil disminuir el perímetro de cintura, ya que el número de células de grasa no suele aumentar a no ser que engordemos mucho. Sin embargo, las células de grasa de las caderas y piernas tienen gran capacidad para multiplicarse y, a poco que acumulamos grasa en esa zona, aumentan en número. El problema es que las células de grasa tienen la capacidad de multiplicarse pero no de eliminarse. Al adelgazar lo que hacemos es disminuir el tamaño de las células. Esta es la razón por la que suele ser bastante más fácil quitarse barriga que disminuir la cadera o el perímetro de las piernas.

La ciencia también ha observado en varias ocasiones que las mujeres poseen mayor facilidad de acumular grasa en piernas y caderas que los hombres; mientras que los hombres tienden a acumular primero en la zona del abdomen. Esto que inicialmente parece una mala noticia para las mujeres, no lo es tanto si se tiene en cuenta que una moderada cantidad de grasa en piernas y caderas en las mujeres está relacionada con parámetros de buena salud y prevención de enfermedades.

No existe respaldo científico de que los ejercicios que inciden en una zona corporal concreta consiguen pérdida de grasa en dicha zona.
No existe respaldo científico de que los ejercicios que inciden en una zona corporal concreta consiguen pérdida de grasa en dicha zona.

Con este panorama, vamos a reconocerlo, un tanto fúnebre, ¿qué hacer para quitar la grasa localizada de las zonas donde se acumulan con mayor facilidad? ¿hay soluciones prácticas? Ahí van varias:
– Desconfía de cualquier publicación, producto, servicio o método que te venda que se puede perder la grasa localizada en zonas concretas.
– Los ejercicios que inciden en zonas concretas del cuerpo, como los clásicos abdominales o ejercicios para glúteos y piernas, no son una buena estrategia para la pérdida de grasa, ni general ni localizada.
– La pérdida de grasa se realiza de forma general y gradual. Además, perder grasa de la parte inferior del cuerpo (glúteos y piernas) se ha constatado que es bastante más difícil que del abdomen porque las características de las células de esas zonas son diferentes.

¿Y respecto al entrenamiento y alimentación? En posteriores publicaciones profundizaremos en ello pero aquí tienes las cuatro patas de la mesa:
1.- El entrenamiento de fuerza y su correspondiente ganancia de masa muscular provocará un aumento en tu metabolismo (energía que gastas en reposo). El entrenamiento cardiovascular de series de alta intensidad te proporcionará un gran gasto energético durante la sesión y elevará tu metabolismo durante un buen número de horas después de haber entrenado.
2.- Una vida activa (andar, subir escaleras, moverte,…) supondrá un beneficio extra, necesario en estos planes.
3.- Una alimentación adecuada, con un correcto aporte de proteína de calidad y una disminución de carbohidratos de rápida absorción, logrará que tus niveles de energía mejoren y aumentará la energía y favorecerá la pérdida de grasa preservando músculo.
4.- Un buen descanso, en calidad y cantidad, es indispensable para la regulación hormonal adecuada y la optimización de los procesos de recuperación.

Estudios científicos que respaldan este contenido:
– Adipose tissue cellularity in man: the relationship between fat cell size and number, the mass and distribution of body fat and the history of weight gain and loss. Gurr MI, Jung RT, Robinson MP, James WP. Int J Obes 1982;6:419–36
– Effects of weight gain and weight loss on regional fat distribution. Singh P1, Somers VK, Romero-Corral A, Sert-Kuniyoshi FH, Pusalavidyasagar S, Davison DE, Jensen MD. Am J Clin Nutr. 2012 Aug;96(2):229-33.
– Long-term prospective and controlled studies demonstrate adipose tissue hypercellularit and relative leptin deficiency in the postobese state. Löfgren P, Andersson I, Adolfsson B, Leijonhufvud B, Hertel K, Hoffstedt J, Arner P. J Clin Endocrinol Metab 2005;90:6207–13
– Mechanisms and Metabolic Implications of Regional Differences among Fat Depots. Tamara Tchkonia, Thomas Thomou, Yi Zhu, Iordanes Karagiannides, Charalabos Pothoulakis, Michael D. Jensen, and James L. Kirkland. Cell Metab. May 7, 2013; 17(5): 644–656.
– Regional uptake of meal fatty acids in humans. Jensen MD, Sarr MG, Dumesic DA, Southorn PA, and Levine JA. Am J Physiol Endocrinol Metab 285: E1282–E1288, 2003.
– Regional differences in cellular mechanisms of adipose tissue gain with overfeeding. Tchoukalova YD, Votruba SB, Tchkonia T, Giorgadze N, Kirkland JL, Jensen MD. Proc Natl Acad Sci U S A. 2010 Oct 19; 107(42):18226-31.
– Sex-specific differences in leg fat uptake are revealed with a high-fat meal. Susanne B. Votruba , Michael D. Jensen. American Journal of Physiology – Endocrinology and MetabolismPublished 1 November 2006Vol. 291no. 5.
– Weight reduction in young obese children. I. Effects on adipose tissue cellularity and metabolism. Ginsberg-Fellner F, Knittle JL. Pediatr Res 1981;15:1381–9.

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