‘La entrega’, un vacío muy grande

El director Michael R. Roskam habla en su última película de cosas desconocidas para el público y hace difícil que el espectador saboree algo de ficción mafiosa.

Una escena de 'La entrega'.
Una escena de ‘La entrega’.

Carlos Fernández / @karlos686. La despedida de James Gandolfini de las pantallas no ha podido ser peor. La entrega, ganadora del mejor guión en la última edición de San Sebastián y cuyo guión está escrito por Dennis Lehane, autor de Mystic River y Shutter Island no podía pintar mejor y después de verla resultó que no pintó nada.

La película tiene un problema muy serio y es el vacío más grande, no tiene nada que contar, no hay historia, la poca que hay es superficial, americanizada, extravagante y aburrida. Tom Hardy y James Gandolfini realizan portentosas interpretaciones, en especial Hardy. Uno no siente ninguna piedad por los personajes, Lehane se empeñó en escribir sobre mafiosos y le ha salido una película torpe, disfuncional, laberíntica (imagino que para intentar llamar la atención por la forma en vez de por el contenido) y lo peor que te puede ocurrir en una sala de cine, aburrida.

El director, Michael R. Roskam, dirige con el piloto automático, no hay lenguaje cinematográfico y si lo hay es el más obvio de todos, el más masticado por el público y esto cansa e incluso puede desesperar muchísimo. Tan pesada como una tonelada de ladrillos, La entrega habla de cosas desconocidas para el público y si vas a contar algo que éste desconozca, la función del cineasta es saber hacerlo atractivo para que el espectador saboree algo de ficción mafiosa, que es lo que uno espera de La entrega, cosa que por desgracia no llega a ocurrir en toda la película.

Las subtramas, como la del personaje de la hermana de Gandolfini o el personaje de Noomi Rapace, no pueden resultar más innecesaria, da la sensación de que alguien quería llenar huecos de un guión que pide a gritos páginas con más vida y fuerza. Uno se hace muchas preguntas durante el visionado de La entrega, una de ellas es cómo el gran Gandolfini salió aquí; otra es cómo es que Dennis Lehane, gran maestro del suspense de nuestros días, ha hecho algo así y otra es si acabará pronto, por desgracia eso tarda mucho en ocurrir, tarda mucho en acabar y en el cine es de mala educación dormir.

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