Garbo, el espía español que derrotó a Hitler

El pasado 6 de junio se celebró el 70º aniversario del Día D, la mayor operación anfibia de la Historia. Sin embargo, el acontecimiento que supuso el principio del fin del Tercer Reich no habría sido posible sin la gran astucia de Juan Pujol García, el contraespía español que convenció a los nazis de que Normandía tan solo era una maniobra de distracción.

Imagen del Desembarco de Normandía.
Imagen del Desembarco de Normandía. / http://www.dtlux.com

Ana Amador. Entre los célebres personajes de la Segunda Guerra Mundial se encuentran nombres tan destacados como Dwight D. Eisenhower, George S. Patton y Omar N. Bradley. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que miles de personas deben sus vidas a un héroe casi desconocido, un español idealista que decidió arriesgarlo todo para luchar contra los totalitarismos que amenazaban la libertad del mundo. Esta es la historia de uno de los 22 hombres que supo con antelación dónde y a qué la hora se llevaría a cabo el Desembarco de Normandía y a quien se encomendó la compleja misión de conseguir engañar a Hitler.

Juan Pujol García, alias Garbo (para el MI5 británico) y Arabel (para la Abwehr alemana), era el hijo de un industrial catalán. Nació en Barcelona el 14 de febrero de 1912 y, debido a su buena posición económica, recibió una educación privilegiada que propició sus férreas ideas a favor del liberalismo y en contra de los extremismos políticos que azotaban el mundo durante aquellos turbulentos años.

Juan Pujol durante la Guerra Civil.
Juan Pujol durante la Guerra Civil. / http://comentatodo.com

A sus 24 años en España estalló la Guerra Civil, por lo que fue llamado a filas por el Ejército Republicano. Sin embargo, Pujol, que odiaba la violencia y además era un auténtico maestro del engaño, logró esconderse durante dos años valiéndose de documentos de identidad falsos. Finalmente, cansado de huir, se presentó para combatir en el bando republicano, aunque posteriormente desertó y se unió a los nacionales.

Cuando el conflicto armado español concluyó, Pujol desarrolló aún más su profunda animadversión hacia los totalitarismos, concretamente el nazismo. Así que, en 1940, decidió unirse a uno de los enemigos de Hitler, Gran Bretaña. Por ese motivo, en abril de ese año, su esposa Araceli González se personó en la Embajada británica en Madrid para ofrecer la colaboración de Pujol como espía, pero fue rechazado. Ante la negativa anglosajona, contactó con la Abwehr alemana y fue aceptado porque supuestamente contaba con un documento diplomático para desplazarse a Gran Bretaña. Así comenzó su aventura en el contraespionaje.

En 1941 Pujol viajó a Lisboa, un puerto neutral durante la Segunda Guerra Mundial en el que convergían multitud de espías de ambos bandos. Como carecía de salvoconductos para llegar a Gran Bretaña, para evitar que los alemanes le descubrieran en sus informes que enviaba periódicamente se valió de un mapa de Inglaterra, un diccionario de términos militares, la Guía Azul de navegación marítima y una publicación portuguesa llamada Flota Británica. Además, gracias a la información que recopilaba en la biblioteca de Lisboa y los noticieros que se emitían en el cine, este gran mentiroso redactaba supuestos movimientos de barcos mercantes que convencían a los servicios de espionaje nazis sobre su validez.

Juan Pujol y Araceli González.
Juan Pujol y Araceli González. / http://bymundoenfermo.blogspot.com.es

El MI6 interceptó los extraños documentos de Pujol y comenzó a investigarle, así fue como sus esfuerzos por captar la atención de los aliados dieron sus frutos. En 1942 logró al fin ponerse en contacto con los servicios de inteligencia británicos y les ofreció sus servicios como agente doble.

Tras superar las duras pruebas del MI5 (el servicio de contrainteligencia británico) para averiguar si su historia era veraz o si se trataba de un topo que quería introducirse en el seno de su organización, en abril de ese año entró a trabajar bajo el mando del Comité XX. Para ello se trasladó junto a su familia a Londres, donde permaneció hasta el final del conflicto bélico.

En la capital británica el doble espía español diseñó una compleja red de más de 27 agentes ficticios, quienes supuestamente proporcionaban información a la Abwehr alemana. Los documentos que enviaba eran inventados por sus superiores británicos, aunque también incluían una parte de sucesos verdaderos para que resultaran convincentes.

En una ocasión, Pujol argumentó que uno de sus agentes ficticios en Liverpool había enfermado gravemente, lo que hizo imposible al espía enviar la información antes de un gran movimiento de las flotas aliadas desde ese puerto inglés. Incluso, días después, se publicó una esquela en el periódico local con el supuesto fallecimiento, lo que dio más énfasis a su historia inventada. Los alemanes hasta enviaron una pensión a la viuda del agente que había muerto.

Red de agentes ficticios.
Red de agentes ficticios. / http://bontips.blogspot.com.es

Para aumentar su credibilidad a veces transfería información verídica de las operaciones que se iban a desarrollar, como en el caso del documento secreto del desembarco anglo-americano en África. Sin embargo, Pujol matasellaba las cartas con una fecha anterior y no las enviaba hasta la víspera del movimiento de las tropas, así que los alemanes culpaban del retraso al servicio de correos.

Cuando comenzó a trabajar para el MI5 el agente español recibió el nombre en clave de Bovril, pero debido a su gran maestría en el engaño sus superiores consideraron que era “el mejor actor del mundo” y decidieron cambiar su alias por Garbo, el apellido de la estrella de cine de la época.

Su papel en la Operación Fortitude

En 1944, a menos de seis meses del Desembarco de Normandía, el general Eisenhower se reunió con Noel Wild, quien dirigía un sector del espionaje, y le pidió que ideara una estrategia para entretener al 15º y 70º Ejército de Alemania. Estas fuerzas de aproximadamente 350.000 soldados dirigidos por el mariscal Romell, estaban desplegadas alrededor de la costa atlántica francesa y belga y se distribuían en 56 divisiones.

Carro de combate ficticio para engañar a los alemanes.
Carro de combate ficticio para engañar a los alemanes. / http://resolviendolaincognita.blogspot.com.es

Para mantener a los alemanes lejos del lugar seleccionado y lograr desarrollar la mayor operación anfibia de la Historia, se diseñó un plan de desinformación conocido como la Operación Fortitude. En esta gesta Garbo jugó un papel clave, ya que convenció a su superior alemán Karl Kuehlanthal, al Alto Estado Mayor alemán y al mismísimo Hitler de que las fuerzas aliadas disponían de 77 divisiones y 19 brigadas en la costa sur de Inglaterra (un 50% más que de lo que realmente había) y que desembarcarían en el Paso de Calais. Así que gracias a Pujol los alemanes creyeron que el Desembarco de Normandía era solo una maniobra para atraer a sus tropas y alejarlas del verdadero punto en el que se realizaría el gran asalto al Muro del Atlántico.

Para que creyeran la gran mentira se creó el FUSA, un ejército fantasma compuesto por un millón de hombres imaginarios que estaban al mando del famoso general norteamericano Patton. Además, bajo la supervisión del coronel David Strangeways, se construyeron puertos de cartón-piedra y tanques de caucho que fueron detectados por los aviones de reconocimiento alemanes.

Fieseler Fi103 cayendo en Londres.
Fieseler Fi103 cayendo en Londres. / http://www.nationalmuseum.af.mil

Según declaraciones del propio Pujol años después, “el tiempo precioso que los alemanes desperdiciaron les fue fatal. La suerte estaba echada para ellos. Ésa fue mi pequeña contribución a la historia del siglo XX”.

A pesar del Día D, los nazis siguieron confiando en su agente Arabel e incluso dos meses después le condecoraron con la Cruz de Hierro, algo que propició que los británicos también le galardonaran con la Orden del Imperio Británico. Así fue como Juan Pujol logró el honor de ser la primera y una de las pocas personas condecoradas con ambas medallas.

Posteriormente, Garbo volvió a engañar a los alemanes al proporcionales informes falsos sobre el estallido de las bombas V-1 y V-2, lo que permitió que éstas se desviaran de sus objetivos en el área metropolitana de Londres.

Juan Pujol tras su homenaje en Inglaterra en 1984.
Juan Pujol tras su homenaje en Inglaterra en 1984. / http://www.forosegundaguerra.com

Cuando el conflicto armado finalizó en 1945, el doble espía español decidió comenzar una nueva vida en Venezuela. Para ello volvió a valerse de sus dotes para el engaño y simuló que había fallecido en Angola en 1949.

Durante años jamás mencionó el papel que jugó en la Segunda Guerra Mundial, pero el investigador y escritor Nigel West le localizó en Caracas en 1984 y le comunicó que sería homenajeado en Buckingham Palace.

Con la ayuda de este autor inglés, Juan Pujol plasmó sus memorias en la obra El espía del siglo. De este modo el mundo pudo conocer de primera mano la vida de una de las figuras desconocidas más importantes de la Historia.

 

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