Coda al presupuesto

Debemos ser más humildes y admitir que España es uno de los mejores países del mundo, pero reconocer las limitaciones de nuestra estructura económica e industrial.

Zapatos.
Una de las grandes industrias españolas es la de los zapatos.

Vicente Vera Esteve. El principal objetivo para cualquier país en la actualidad es conseguir que su economía sea más competitiva en los mercados internacionales.

Desde el vendaval de la globalización, ningún país con voluntad de crecer y redistribuir mejor la riqueza producida por todos los ciudadanos puede bajar la guardia respecto al fomento y diversificación de las exportaciones, también por supuesto a estimular la demanda interna. En situaciones como la presente en España, el consumo se encuentra estancado, no crece lo suficiente como para tirar de la demanda agregada, la inquietante tasa de paro y los niveles de precariedad de los salarios, sobre todo de los jóvenes que tienen un trabajo, impiden que nuestros hijos puedan comprometerse en la inversión de una vivienda digna. El futuro todavía es muy incierto.

Acaban de presentarse los nuevos Presupuestos Generales del Estado (PGE), en ellos se explica el origen de los ingresos del Estado y su aplicación a todas y cada una de las partidas de gasto. Observando e interpretando con minuciosidad todo ese galimatías de datos, porcentajes, etc., se puede averiguar si el esfuerzo se va a concentrar en crear empleo, apoyar la inversión publica o dedicar más recursos para la I+D+i. Esto último es muy importante para la economía, no solo por la contratación de jóvenes talentos y científicos sino también por el prestigio que supone para un país tener un ejército de empresas que se comprometen con la innovación, participan en proyectos de investigación en colaboración con universidades y centros tecnológicos del país así como de otros países de Europa. Al final si este proceso se hace bien, repercutirá en la creación de empresas derivadas de esa dinámica investigadora e innovadora, el registro de un mayor número de patentes, en definitiva, en un aumento del PIB. Al final esto es lo que interesa, crecer, innovar, exportar, crear empleo, ser un país con mayor presencia en el mundo.

Decía que los PGE son una herramienta muy útil para saber por dónde va a enfocar el Gobierno, económica y socialmente, sus directrices durante el próximo año. Hay una cifra aterradora, que desmoraliza a simple vista su contemplación en el papel. Me refiero a los 100 millones de euros diarios que vamos a pagar de intereses por la deuda que tenemos contraída. Y el problema no es pagarlo, sino que el proceso de endeudamiento continúa sine die, esta dinámica es difícil de ponerle fin debido a que venimos gastando más de lo que ingresamos. En otras economías existen políticas contundentes para recabar más ingresos y gastar más racionalmente tanto la administración pública como las diversas autonomías y ayuntamientos. Debido a la borrachera del déficit y a la creación de deuda, siempre hemos pensado que somos un país dotado de unos recursos excepcionales, de una potentísima industria, etc. Lo primero que debemos reconocer es nuestra limitada capacidad para crecer racionalmente, sin pensar en burbujas inmobiliarias o financieras de cualquier tipo.

El verdadero problema ha sido que nos han vendido una realidad económica falaz, que no corresponde a los mimbres que tiene España para ser una potencia industrial. Así empezó la historia con el café para todos autonómico, los resultados ya los conocen ustedes. Ahora mismo se nos está diciendo que Alemania está al borde de una recesión, imaginen a ese país con la tasa de ahorro más alta de la eurozona y con el nivel de desempleo más bajo, y vemos a la Sra. Merkel preocupada por su situación. Es otra visión de las cosas. No pretendo imitar a los alemanes, ni mucho menos. Sencillamente ser más humildes y admitir que España es uno de los mejores países del mundo, pero reconocer las limitaciones de nuestra estructura económica e industrial.

Deberíamos explotar con mayor intensidad nuestra dotación de factores, cuidar nuestra especialización económica, gozamos de una excelente agricultura, de la fabricación de muy buenos zapatos, superando a nuestro competidores italianos en este momento, el turismo podría ser la salvación si supiéramos vendernos mejor internacionalmente, fabricamos buenos automóviles, exportando a todo el mundo. También en I+D somos buenos. En fin, con estos ejemplos he querido mostrarles que podemos ser una economía fuerte todavía, eso sí, siempre y cuando nos dotemos también de uno líderes sociales y políticos con talento y capacidad de trabajo para transmitir esa ilusión que poco a poco se nos va consumiendo.

A nuestro alrededor no vemos nada más que miseria y corrupción, si nada de esto hubiera ocurrido durante los últimos 30 años, hoy las cifras de nuestro presupuesto serían de otro cariz. Cómo podemos permitir pagar 100 millones de euros diarios cuando España se encuentra en uno de los peores momentos económicos de su historia. Hagamos algo por favor. El dilema es que nuestra clase política ya solo piensa en la inminente campaña electoral que se avecina y el BCE con Draghi a la cabeza no se decide a adoptar medidas algo más arriesgadas, pero seguro que son más eficaces para salir de esta aterradora crisis de paro y expectativas. Si quieren pueden acompañar la lectura de estas reflexiones de la mano, o mejor, con la música de Leonard Cohen en su reciente trabajo publicado, Popular problems. Fragilidad y sensibilidad.

 También puedes seguir a Vicente Vera en www.quemarropa.net

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