El psiquiatra de la Universidad de NY Luis Rojas Marcos asegura que el optimismo viene en los genes

El reconocido profesor participa junto con el ex rector Burillo y el médico Koldo Martínez en la apertura del ciclo Diálogos/Elkarrizketak, organizado por Laboral Kutxa y la Universidad Politécnica de Navarra.

Rojas Marcos durante su intervención en la UPNA. / Foto: UPNA
Luis Rojas Marcos durante su intervención en la UPNA. / Foto: UPNA

Redacción. El médico psiquiatra, investigador y profesor de la Universidad de Nueva York, Luis Rojas Marcos, abrió el 8 de octubre en Pamplona el ciclo Diálogos/Elkarrizketak, sobre ética, humanismo y ciencia, que organizan Laboral Kutxa y la Universidad Pública de Navarra, en una sesión celebrada en Baluarte, en la que tuvo como contertulios al exrector Pedro Burillo y al médico intensivista del Complejo Hospitalario de Navarra y experto en Bioética Koldo Martínez Urionabarrenetxea.

El tema elegido para este primer diálogo fue “Optimismo, salud y enfermedad” y el profesor Luis Rojas Marcos, que se declara optimista convencido, no dudó en afirmar con rotundidad que, en realidad, “el 95% de las personas somos razonablemente optimistas”, y esto es así por una razón simple, “viene en nuestros genes, es la fuerza de la selección natural que desarrolló Darwin en sus teorías, pues una especie en la que la mayoría de sus miembros sufre no se reproduciría como la nuestra”.

Rojas Marcos admitió que el ser humano tiene que afrontar situaciones complejas y graves y aludió, en este sentido, al desarrollo de la ciencia médica, especialmente en lo que se denomina la medicina de la calidad de vida, que en el mundo de la piscología y la psiquiatría ha dado lugar a la psicología positiva, que ayuda a las personas a superar las adversidades, y señaló que en Estados Unidos, por ejemplo, se invierten millones de dólares en investigar cuestiones como el optimismo.

El doctor Rojas Marcos tuvo como contrapunto al ex rector de la UPNA y al médico intensivista Koldo Martínez Urionabarrenetxea, que expresaron también sus sentimientos optimistas pero desde perspectivas diferentes. Burillo apostó por el optimismo como actitud ante la vida, pues consideró que, globalmente, a pesar de las circunstancias adversas de cada época, “hay argumentos para ser optimista”, y ligó este sentimiento a procesos de reflexión y aprendizaje para acabar lanzando varias preguntas que quedaron en el aire: ¿Se puede aprender a ser optimista? ¿Cómo se aprende? ¿Quién nos enseña?

Por su parte, Koldo Martínez habló de la estrecha relación que existe entre la salud y las desigualdades sociales, que calificó como “la peor epidemia contemporánea”, y se refirió al optimismo desde una perspectiva ética que entronca con la petite éthique del filósofo Paul Ricoeur, es decir, “un ejercicio de búsqueda de la buena vida, con y para los demás, en instituciones justas”.

Un foro de pensamiento y debate. “Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia” es un foro de pensamiento y debate orientado a reflexionar sobre temas de actualidad que provocan gran interés social y que, sin embargo, tienen escasa presencia en foros públicos. Su objetivo es generar enriquecedores debates entre el público y los ponentes, para así favorecer que los asistentes puedan construirse una opinión más formada y contrastada.

Temas como los límites éticos de la ciencia, la eutanasia, el riesgo alimentario, la educación de los jóvenes, la depresión, la medicina en el siglo XXI, la crisis de los valores, las últimas voluntades, las emociones, la muerte… son asuntos que preocupan a muchas personas. Para tratar de avanzar en el análisis de este tipo de cuestiones, a menudo inquietantes, así como para responder a las preguntas que desde siempre viene haciéndose el ser humano, se presenta el ciclo Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia.

En estos singulares encuentros disertan, en una primera parte, profesionales que han teorizado ya sobre los temas que se abordarán en el debate, o también protagonistas de experiencias y vivencias relacionadas, que exponen públicamente sus testimonios. Tras sus intervenciones, el diálogo se extiende al público para que pueda preguntar y compartir sus opiniones.

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