La medicina paliativa, el derecho a morir con dignidad

Los cuidados paliativos centran la atención en los pacientes con una enfermedad que no responde al tratamiento específico, otorgando calidad de vida tanto al enfermo como a sus familiares. España se sitúa como segundo país con más unidades paliativas de Europa.

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La medicina paliativa nace en los años 60 consecuencia del movimiento ‘hospice’

Alejandro Díaz. La muerte es el destino inevitable de todo ser humano, una etapa en la vida de todos los seres vivos que – quiérase o no, guste o no – constituye el fin natural de un proceso vital. Es la culminación prevista de la vida, aunque incierta en cuanto a cuándo y cómo ha de producirse. Todo ser vivo ante esta situación busca estar en paz, no sentir efectos de dolor, estar rodeado de sus seres más queridos y la seguridad de tener a disposición una ayuda médica constante, o lo que es lo mismo,  el derecho a una muerte digna. 

La medicina paliativa, inicialmente llamado movimiento hospice (entre la casa y el hogar), surge en Inglaterra por iniciativas personales a finales de los años 60 en busca de ofrecer asistencia específica a enfermos de cáncer abandonados por la medicina. En España los primeros equipos de cuidados paliativos aparecen a finales de los 80.

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La medicina paliativa busca el confort y bienestar del paciente

Los cuidados paliativos centran  la atención en los pacientes con una enfermedad que no responde al tratamiento específico. Su principal objetivo es conseguir una mayor calidad de vida tanto del paciente como de los familiares durante las diferentes fases de la enfermedad.

Los investigadores trabajan desde hace tiempo para intentar paliar los efectos del dolor. Patologías como el cáncer o el SIDA son sinónimos de sufrimiento en nuestra sociedad, pero son muchos los pacientes que han encontrado en los cuidados paliativos una ayuda para superar este dolor, “La muerte forma parte de la vida, y lo que se trata es de dignificar ese momento y dar el máximo confort y bienestar” afirman desde el área de unidades paliativas del Hospital Vázquez Díaz en Huelva.  Pretenden conseguir una mejor calidad de vida para los pacientes con enfermedad avanzada, progresiva e incurable y a los que se ha dado un pronóstico de vida limitado.

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España es el segundo país con más unidades paliativas en Europa

La atención sanitaria paliativa se organiza en dos estructuras asistenciales. La atención primaria de salud, que atiende al individuo a través del Centro de Salud y de los equipos de apoyo ( como los Equipos de Soporte a la Atención Domiciliaria ) y  Atención Especializada en los hospitales, con actividades asistenciales diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación, así como aquellas de promoción de la salud, educación sanitaria y prevención de la enfermedad que superan las posibilidades de asistencia de atención primaria.

La medicina paliativa afortunadamente tiene una visión más amplia e incluye no solo el cáncer, sino todas las insuficiencias orgánicas avanzadas (renal, cardiaca, hepática y respiratorias), además de sida y enfermedades degenerativas del sistema nervioso central como las demencias, enfermedad de Parkinson y Alzheimer, entre otras.  Actualmente España es el segundo país de Europa que cuenta con más unidades paliativas en funcionamiento.

En definitiva, trabajar en cuidados paliativos va más allá de proporcionar asistencia directa a necesidades exclusivamente físicas. Se trata más bien de planificar los cuidados desde la continuidad, flexibilidad y accesibilidad. Es saber estar y acompañar en la vida diaria del enfermo y familia, enseñar a la familia a cuidar, dar soporte desde la escucha, ser sensible y estar pendiente de los detalles que den confort y sentido a su tiempo.

 

 

 

 

 

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