Los cinco puentes con más historia de España

Infraestructuras que llevan formando vínculos de unión en las poblaciones desde hace más de 2000 años y que a día de hoy aún siguen operacionales. Constituyen uno de los mejores indicadores para valorar el desarrollo de las sociedades y determinan el grado de civilización de los pueblos en tanto que revelan la importancia del asentamiento. Por ello, repasamos los cinco puentes con mas interés histórico-arquitectónico de España.

Alejandro Díaz. La necesidad humana que busca favorecer la socialización entre los de nuestra especie o simplemente salvar cualquier accidente geográfico que pueda suponer un impedimento para el progreso de una comunidad, ubica a los puentes en el comienzo de sus nacimientos. Hasta el día de hoy, la técnica ha pasado desde una simple losa hasta grandes obras colgantes que llegan a medir varios kilómetros y cruzan incluso bahías. Constituyen uno de los mejores indicadores para valorar el desarrollo de las sociedades y determinan el grado de civilización de los pueblos en tanto que revelan la importancia del asentamiento. En definitiva, exponentes logros científicos-técnicos que reflejan la sensibilidad artística del momento.

Según datos del Ministerio de Fomento, la red estatal de carreteras tiene inventariados unos 17.000 puentes, pontones y viaductos. Si a esta cifra sumamos las infraestructuras gestionadas por las administraciones locales, diputaciones y comunidades autónomas, el número total de puentes españoles es notablemente mayor. Cada uno de ellos tiene una historia, siglos de experiencias a sus espaldas e incluso batallas que han marcado el futuro de una sociedad española.

Por todo ello, España Buenas Noticias ha querido repasar los cinco puentes con más interés histórico-arquitectónico de nuestro país.

Puente romano de Córdoba
Puente romano de Córdoba.

En la ciudad andaluza de Córdoba, sobre el río Gudalquivir, se encuentra el puente romano de Córdoba. Fue el único medio de entrada a la ciudad durante el siglo I D.C desde la zona sur de la península ibérica ya que por aquel entonces, la única opción existente para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación era a través de esta infraestructura. Desde el Ayuntamiento de Córdoba aseguran que “a pesar de haber sufrido a lo largo de su historia numerosas reconstrucciones, principalmente una en la época califal, una después de la reconquista y otra a principios del siglo XX, estos arreglos no han cambiado su carácter estructural, si no que han ido buscando mantener su esencia estética”. Además, añaden que “probablemente la Vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz atravesaba este puente: “Tiene una longitud de unos 331 metros y está compuesto por 16 arcos de los 17 que había originalmente”.

Puente de Alcántara
El puente de Alcántara.

Al noreste de la península, sobre el río Tajo, se encuentra el puente de Alcántara (Al-qantara originalmente): “Este puente romano es una obra de ingeniería única en el mundo por sus dimensiones, estado de conservación y su uso continuado durante casi 2000 años”, aseguran desde la Oficina de Turismo de Cáceres. Los romanos hicieron muchos puentes, pero ninguno tan perfecto, tan esbelto, tan bien plantado como el de Alcántara, que cruza el Tajo de seis limpias zancadas, con sus pilares de hasta 47 metros de altura y unos arcos de un tamaño considerable. El mayor, con una distancia entre pilares de 28,8 metros. “Este puente durará mientras dure el mundo”, reza una inscripción en él. Se sabe que se construyó entre los años 104 y 106 d.C, durante el reinando de Trajano. Precisamente el arco dedicado a él se erige orgulloso sobre la mitad del puente. Según las fuentes citadas anteriormente, una de las anécdotas más llamativas del puente es la de su arquitecto, Cayo Julio Lacer que actualmente se encuentra enterrado allí.

El puente Nuevo
El puente Nuevo, en Ronda.

En Ronda El Puente Nuevo constituye, junto con la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería, el símbolo y el alma de la ciudad. Esta obra maestra de 98 metros de altura, construida en sillares de piedra extraídos del fondo de la garganta del Tajo, permitió la conexión del barrio moderno o del Mercadillo con el barrio antiguo de la ciudad y posibilitó la expansión urbanística de la ciudad. Desde sus balcones, las vistas de las casas colgando sobre el mismo borde del precipicio son simplemente espectaculares.

Puente del Diablo
El puente del Diablo.

El puente del Diablo, antiguamente conocido por el Pont de Sant Bartomeu, es de origen romano y formaba parte de la vía Augusta. Data del siglo 10 a.C. aproximadamente y tiene una longitud de 130 metros. Es una reconstrucción de un puente gótico sobre una base romana realizada en el año 1963 debido a la retirada del ejército popular republicano durante la guerra civil española. Desde su ayuntamiento confirman que “de la época romana se conservan los estribos del puente, hechos con grandes sillares, con inscripciones de las legiones que trabajaron en él (legiones X Gemina, IV Macedonica y VI Victrix), y un Arco Triunfal honorífico en el margen izquierdo, probablemente del siglo II. Hasta el siglo XIV fue el único puente del valle de Llobregat”.

Su leyenda cuenta que los habitantes de la localidad de Martorell se encontraban prácticamente incomunicados por una inesperada crecida del río Llobregat. Cruzarlo suponía un gran riesgo. Ante la atenta mirada de los habitantes a las orillas del río, se presentó el diablo asegurándoles que construiría un puente a condición de llevarse con él al primero que lo cruzara. Una anciana del pueblo, astuta, animó a sus conciudadanos a que aceptaran las condiciones que el demonio les pedía.

El diablo se puso a trabajar en el proyecto de puente infernal. Cuando la obra estuvo terminada la anciana se acercó hasta el puente de manera que parecía que tenía la intención de cruzarlo. Cuando llegó a la entrada del puente abrió un cesto del que sacó un gato negro al que espoleó para que cruzara el puente a la carrera. Entonces la mujer se dirigió al diablo: “Puedes tomarlo, nosotros cumplimos el trato que acordamos, el primero que lo cruzara sería tuyo. ¡Ya has cobrado!”

Puente de Vizcaya
Puente de Vizcaya

El Puente Vizcaya supone el quinto puente más emblemático de España. Fue el primer puente transbordador construido en el mundo. Está situado en la boca del río Ibaizabal, en el punto en el que el estuario navegable de Bilbao se abría al mar hasta el siglo XIX. El objetivo que se perseguía al construir el Puente era unir las dos márgenes de la desembocadura del Nervión sin entorpecer la navegación. Se inauguró el 28 de Julio de 1893 y fue diseñado para enlazar con su gran cuerpo de hierro las localidades de Portugalete y Getxo. Cuando se construyó, consiguió facilitar las comunicaciones entre estas dos pequeñas poblaciones balnearias veraniegas sin interrumpir finalmente la navegación de uno de los puertos fluviales con más activo tráfico naval de Europa.

El Puente Vizcaya fue el resultado genial de la fusión de dos innovaciones tecnológicas diferentes: la moderna ingeniería de puentes colgados de cables, desarrollada a mediados del siglo XIX, y la técnica de grandes vehículos mecánicos accionados con máquinas de vapor. Esta se considera a nivel mundial uno de los grandes monumentos de la Revolución Industrial.

No están todos los que son, ni son todos los que están, pero estos son cinco de los puentes que por su fisonomía arquitectónica, por su leyenda o por su historia despiertan más interés en nuestro país.

 

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.