El niño británico ingresado en un hospital de Málaga continúa estable y su vida no corre peligro

Fuentes sanitarias aseguran que el estado del pequeño es "bueno" y que estaría en condiciones de recibir el alta.

Hospital Materno Infantil de Málaga.
Hospital Materno Infantil de Málaga. / www.elpartoesnuestro.es

Europa Press. Ashya King, el niño británico de cinco años que fue sacado sin consentimiento médico del Hospital General de Southampton, donde estaba ingresado por un tumor cerebral, permanece estable en el Materno Infantil de Málaga, donde ingresó el pasado sábado, 30 de agosto, y su vida no corre peligro, según han informado fuentes sanitarias.

Las fuentes han indicado que el estado de salud del menor, ingresado en la planta de Oncología Pediátrica del citado hospital malagueño donde está recibiendo los cuidados necesarios, es “bueno” y que estaría en condiciones de recibir el alta.

La Policía Nacional localizó al menor enfermo el pasado sábado en la localidad malagueña de Vélez-Málaga, en Benajarafe, gracias a la llamada al 091 que realizó una trabajadora del hostal donde se había alojado la familia. Hasta este lugar se trasladaron efectivos policiales, que arrestaron a los padres, ambos testigos de Jehová.

Los progenitores del pequeño pasaron el lunes 1 de septiembre a disposición del juzgado central en funciones de guardia de la Audiencia Nacional en cumplimiento de una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) emitida por Reino Unido. El juez Ismael Moreno ordenó su detención judicial por un plazo máximo de 72 horas mientras recibía informes del hospital malagueño.

Tras recibir dicha documentación, citó a los padres para este miércoles, aunque antes la Fiscalía británica revocó la petición de arresto contra el matrimonio por llevarse a su hijo del centro médico, por lo que se archivó el procedimiento y los progenitores salieron de la cárcel de Soto del Real la pasada noche.

Este 3 de septiembre, en rueda de prensa, han defendido que sacaron a su hijo del hospital donde se encontraba ingresado porque la radioterapia que los médicos pretendían aplicarle era demasiado “fuerte” y el menor habría corrido riesgo de quedar en estado “vegetal”.

“En Inglaterra, los médicos dijeron que si no seguíamos el tratamiento, sacarían al niño de nuestra custodia y el Gobierno se haría con la responsabilidad” (del menor), ha enfatizado el padre del niño, quien alega haber actuado “por amor”.

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