Los guiones más ambiciosos en la sombra

Hay muchas grandes películas en la sombra esperando ser vistas, como un buen libro en una estantería. Ahora que es verano y disponemos de más tiempo, recordaremos los títulos de algunas de estas cintas que no debemos olvidar.

Carlos Fernández / @karlos686. “El padrino”, “Casablanca”, “Lo que el viento se llevó”, “Pulp fiction”… reconocidos ejemplos de películas que no sólo cuentan con una gran puesta en escena, sino con una historia brillante que combinada con una imagen crean un guión admirable, sincero y que funciona. Hay muchas películas que cuentan con un gran guión que han sido reconocidas como tal por crítica o premios pero desconocidas por el gran público. En este artículo recordaremos títulos que no debemos olvidar o que debemos conocer siendo verano y habiendo tiempo para encontrarlas o reencontrar grandes títulos, dependiendo de lo que busquemos, para refrescar este verano. Hay muchas grandes películas en la sombra esperando ser vistas como un buen libro en una estantería.

'Network', de Sidney Lumet.
‘Network’, de Sidney Lumet.

Perfección. Sidney Lumet, uno de los “mejores directores de guiones” con ojo para elegir grandes historias y hacerlas aún mejores en pantalla, dirigió los fantásticos guiones de “12 hombres sin piedad” o “Antes de que el diablo sepa que has muerto” pero destaca especialmente por una película que es desconocida para el gran público: “Network”. Esta película contiene uno de los mejores guiones jamás rodados, un gran ejemplo de muchísimo talento puesto al servicio de grandes personajes, personalidades y giros firmados por Paddy Chayefsky. Una historia sobre la manipulación de los medios en nuestras vidas contada de una forma humana con una toma de conciencia importante y con un sentido del ritmo inigualable.

'Cómo ser John Malkovich'.
‘Cómo ser John Malkovich’.

‘Diversión’ sana. Charlie Kafman, probablemente el guionista más famoso del mundo en la actualidad y conocido también por su peculiar personalidad (introvertido y tímido pero ambicioso) toma el cine como un poema surrealista de sus vivencias y parodia el amor, el dolor y sus rencorosos pensamientos sobre él mismo en forma de comedias delirantes como es el caso de las geniales “Cómo ser John Malkovich”, la mejor comedia negra de los 90, o “Adaptation: El ladrón de orquídeas”, ambas dirigidas por el excéntrico Spike Jonze (“Her”).

'After hours', de Martin Scorssesse.
‘After hours’, de Martin Scorsese.

Comedia absurda. Martin Scorsese no sólo dirige brokers de NY o jóvenes que sueñan con ser gangsters, en los primeros años de su carrera dirigió algunas pequeñas comedias negras de entre las que destaca “After hours” (“¡Jo, qué noche!” tristemente traducida en España), comedia absurdamente negra pero divertida en la que un hombre joven sale a ligar con una chica que acaba de conocer pero, cuando la cosa sale mal y decide irse a casa, se encuentra con mil impedimentos surrealistas que le impiden regresar a su hogar. Una historia más propia del Buñuel de “El ángel exterminador” o “El discreto encanto de la burguesía”, pero con gracia y filosofía, algo que debe tener todo guión consistente, un pequeño diamante en la sombra de la carrera de Scorsese.

'Ordinary people'.
‘Ordinary people’.

Dolor. Robert Redford como director se estrenó con “Gente corriente”, una poderosa película melodramática con un brillante guión de Alvin Sargent que resultó como uno de los más convincentes y sinceros retratos de la adolescencia. Dura, turbadora, elegante y con una gran fuerza visual. Así como la familia, está el amor y ahí se encuentran otras desgarradoras historias más recientes como “Closer” de Mike Nichols, donde dos parejas enamoradas están enamoradas entre sí de la pareja del otro y al mismo tiempo de sus respectivos creando una situación pasional fuera de control que desestabiliza todo lo que ellos creían acerca del amor y sobre todo de los celos… una película casada a otra gran película de guión: “Hannah y sus hermanas” de Woody Allen.

Vidas de otro. El diálogo, principal protagonista de “La red social” de David Fincher o “El escándalo de Larry Flynt” de Milos Forman, si tiene un destino y un buen director dispuesto a hacer el viaje con él puede convertir un gran guión en una gran película como es el caso de las dos últimas mencionadas aquí. En el caso de “La red social” el diálogo es inagotable, inspirado y con una misteriosa rabia que produce placer en el espectador mientras que “El escándalo de Larry Flynt”, un film también biográfico, el diálogo se centra más en la denuncia social de su personaje que en su personaje, ambas son películas con historias magistrales.

'Las horas'.
‘Las horas’.

Amor, desamor. Algunos de los mejores ejemplos de diálogos en la sombra recientes los tenemos en “Las horas” de Sthephen Daldry, donde 3 mujeres que viven en distintas épocas están conectadas a través de sus vidas y sus dramáticas experiencias a lo largo de un día de su vida (“La vida de una mujer y en ese día…toda su vida”, Virginia Woolf.). Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, es un gran guionista y director de cine dramático, romántico y familiar que también se encasilló como un gran albañil de historias. Destaca su gran diálogo entre Glenn Close y Calista Flockhart en “Cosas que diría con solo mirarla” o el formidable plano secuencia de Robin Wright en “Nueve vidas”, amor y miradas sumados a un gran guión.

Thriller, terror. El primer guión de Quentin Tarantino lo dirigió Tony Scott: “Amor a quemarropa”, un thriller donde hay amor, tiros y mafiosos, una soberbia historia en la sombra que descubre a muchas jóvenes leyendas de la interpretación en papeles pequeños… “El ansia” de Tony Scott, una de esas pocas películas que protagonizo David Bowie (Susan Sarandon y la bella Catherine Deneuve completan el reparto), cuenta una historia de vampiros, sexo, terror y amor desde una perspectiva filosófica con una de las más bellas escenas eróticas de la historia del cine. “El quimérico inquilino” de Roman Polanski resulta otro ejemplo a relucir entre los amantes del terror o intriga, un título que pudo ser el paso previo a “La comunidad” de Álex de la Iglesia donde el estadounidense completa uno de sus mejores dramas psicológicos dejándose llevar en la escritura de su guión por una locura tan delirante como agradable, no hay sentido, todo es espectáculo, fuegos artificiales.

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