El castillo de Alcalá de Guadaíra, un enclave con historia

Se trata de uno de los mayores y mejores castillos conservados de España. Junto con el Río Guadaíra, es uno de los más importantes signos de identidad de esta ciudad sevillana.

Vistas del castillo. / Foto: andaluciaturismo.org
Vistas del castillo. / Foto: andaluciaturismo.org

C.N. El Castillo de Alcalá de Guadaíra, en la provincia de Sevilla, es el resultado de cerca de 4.500 años de historia humana sobre el Cerro del Castillo. Los hallazgos arqueológicos más antiguos llevan a la Edad del Bronce, cuando se instala un pequeño poblado amurallado en el extremo oeste del Cerro. Se trataría de un asentamiento dedicado a la producción agrícola de la campiña del Guadaíra, que por su tamaño dependería  del cercano y mayor poblado situado en la Mesa de Gandul. El poblado del Cerro del Castillo desaparece hacia el 1.500 a.n.e. por causas desconocidas, quedando el Cerro aparentemente como una zona sin poblamiento humano o con un poblamiento marginal prácticamente hasta época romana.

De la Historia del Cerro del Castillo hasta el siglo XII no se puede ver nada hoy día, debido a que los indicios arqueológicos son escasos o se hallan bajo la superficie. Toda la edificación que se puede observar en la actualidad comienza su construcción a finales del siglo XII, cuando el Califato almohade construye una pequeña fortaleza en el extremo oeste del Cerro, usado como campamento del ejército de los muyahiddin procedentes del Norte de África.

La fortificación almohade del Patio de los Silos es el núcleo del “Castillo”, nombre con el que se conoce el conjunto de recintos (Patio de los Silos, Patio de la Sima y Alcázar Real) situados en el sector occidental del Cerro. Su fisonomía actual responde a un desarrollo entre los siglos XII y XVII, y su paisaje de murallas y almenas marca la imagen más conocida del “Castillo de Alcalá”.

Un primer momento de ampliación de la fortificación original se produce también en época almohade (entre fines del siglo XII y las primeras décadas del siglo XIII), cuando el Patio de los Silos se amplía hacia el sur con un nuevo recinto (el Patio de la Sima), en cuyo interior se construye un pequeño baño para el servicio de la guarnición de la fortaleza.

Puerta del castillo. / Foto: andaluciaturismo.org
Puerta del castillo. / Foto: andaluciaturismo.org

Tras la conquista castellana de 1247 se producen nuevas obras, dentro del proceso del cerco y conquista militar de Sevilla. Posiblemente, en este momento es cuando se amplía el Patio de los Silos hacia el este, con la construcción de dos torres ochavadas que constituyen un ejemplo de arquitectura “protocastellana” en Andalucía, antecedentes de la Torre de la Plata, construída pocos años después en Sevilla. Tal y como narra la Primera Crónica General, las obras del Castillo de Alcalá serían promovidas por el propio Fernando III, quien se instaló en Alcalá “para arreglar sus fosos y fortalezas”.

A finales del siglo XIII, Alcalá entra a formar parte de la línea interior del conjunto de fortificaciones de la “Banda Morisca”, espacio fronterizo entre el Reino de Sevilla y el Reino de Granada. Durante varias décadas, el paso de tropas de uno y otro bando a través del paso del río Guadaíra sería constante. En 1280 Alfonso X funda la “Villa de Alcalá”, en la explanada al este del Castillo. Con esta fundación se constituye por primera vez un asentamiento urbano en el Cerro del Castillo. Por la situación militar del momento, la Villa de Alcalá se amuralló rápidamente, cerrando la explanada con un circuito continuo de murallas que conectaban con el Castillo.

La Villa de Alcalá durante el siglo XIV se desarrolla en la parte superior del Cerro del Castillo, en torno a la iglesia de Santa María del Águila. Actualmente no se puede apreciar nada de su urbanismo, aunque las excavaciones han desvelado la existencia de varias manzanas de casas de grandes dimensiones, en torno a patios centrales siguiendo el modelo de casa bajomedieval sevillana. La comunicación exterior del barrio de Santa María se realizaba a través de dos puertas, la de Santa María -también conocida como “Torre Mocha”– al este y la de San Miguel al sur.

Jurídicamente, el Castillo de Alcalá dependía desde finales del siglo XIII del antiguo Ayuntamiento de Sevilla, situación que se ha mantenido hasta el año 2007, en que la titularidad de la fortaleza ha pasado definitivamente al Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra.

El auge económico y demográfico que experimenta Alcalá durante la Baja Edad Media (siglos XIV – XV) explica que durante el siglo XIV se produjese un nuevo poblamiento en la falda suroeste del Cerro del Castillo, en torno a la iglesia de San Miguel. Éste sería el origen del arrabal de San Miguel, igualmente amurallado durante el siglo XIV, cerrando así el circuito de murallas de Alcalá de Guadaíra hasta la ribera del río. Con ello se constituía uno de los recintos fortificados más extensos de Andalucía, con una superficie total de 21 hectáreas.

Interior del castillo. / Foto: loquehayqueverensevilla.es
Interior del castillo. / Foto: loquehayqueverensevilla.es

En la zona del Castillo, las transformaciones durante la Baja Edad Media son importantes. Un primer momento se fecha entre las épocas de Alfonso XI (1312-1350) y Pedro I (1350-1369), cuando posiblemente se construyen el Alcázar Real y la Torre del Homenaje. También en este momento se reformaría o reconstruiría completamente la monumental torre de comunicación entre el Patio de los Silos y el Patio de la Sima, posiblemente de origen almohade.

En 1444 se produce un importante asalto armado a la “Villa de Alcalá”, con uso de artillería, que produjo importantes destrozos y las consiguientes reparaciones en las murallas de la fortaleza. Pero posiblemente el episodio más significativo es la toma del Castillo por los partidarios del Marqués de Cádiz en 1471, dentro de los enfrentamientos con motivo de la subida al trono de Isabel I de Castilla. La ocupación se mantuvo hasta 1477, empleando el Castillo como base de operaciones para hostigar a los partidarios de Isabel, acantonados en Sevilla.

En este momento se realizan importantes obras en el Castillo, concretadas posiblemente en el cierre oriental del Patio de la Sima y el antemuro que separa la zona del Castillo y la Puerta de San Miguel del arrabal, lugar preferente para los asaltos armados a la fortaleza.

El fin de las luchas nobiliarias y la paz impuesta por los Reyes Católicos marcaría el principio del fin de muchas fortalezas andaluzas, perdida ya su función militar. Este sería el caso del Castillo de Alcalá, entregado durante el siglo XVI a familias nobles sevillanas. Todavía en este siglo se realizan algunas obras para mejorar la habitabilidad de la fortaleza, como el conjunto de patios y habitaciones construidos al interior del Patio de la Sima. No obstante, a comienzos del siglo XVII el Castillo presentaba ya un aspecto ruinoso, que marca el comienzo de su abandono hasta el siglo XX.

Hay que esperar a mediados del siglo XX para retomar el uso del antiguo recinto amurallado, cuando en los terrenos del barrio de Santa María se realizan obras para instalar la Feria de Alcalá en estos terrenos. El uso de Santa María como recinto ferial se mantendría hasta finales del siglo XX, dando un nuevo uso al espacio monumental. Paralelamente, se produce la reocupación urbana de San Miguel, con un asentamiento de familias obreras con pocos recursos, germen de la actual barriada.

En el área del Castillo, tras el abandono de los siglos XIX y XX se retoma la actuación constructiva a partir de 1998, con diversas campañas de investigación arqueológica y restauración, que continúan hasta el presente dentro del Plan Director de Actuaciones (“Plan ALMENA”). Actualmente, el área monumental del Recinto Fortificado empieza a desarrollarse como espacio público dentro de la ciudad de Alcalá, con una nueva perspectiva patrimonial centrada en el uso cultural de los diferentes recintos del “Castillo de Alcalá”.

Los alcalareños pueden disfrutar de representaciones teatrales y cine de verano en la Torre Mocha. / Foto: @aytoguadaira
Los alcalareños pueden disfrutar de representaciones teatrales y cine de verano en la Torre Mocha. / Foto: @aytoguadaira

En 1924 el castillo fue declarado Monumento de Interés Histórico-Artístico, y en 1985 recibió la catalogación como Bien de Interés Cultural.

‘Un Castillo de cine’. El Ayuntamiento de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra ha organizado este verano, a través del Plan Urban, el ciclo ‘Un Castillo de cine’, con el que desde el 16 de julio se ofrece una selección de 21 títulos para que se pueda “disfrutar del séptimo arte entre murallas milenarias”, ya que las películas se proyectarán junto a la Torre Mocha.

Según ha informado la corporación local alcalareña, para el alcalde de la ciudad, Antonio Gutiérrez Limones, se trata de “otra oportunidad para facilitar el acceso a la cultura de la población e incentivar el intercambio entre Alcalá y su casco histórico”. Este evento es de entrada libre hasta completarse el aforo. El lugar de proyección es la parte trasera del Santuario de Nuestra Señora del Águila, junto a la Torre Mocha, a las 22,15 horas, salvo los días 11 y 12 de agosto, cuando las sesiones comenzarán a las 22,30.



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