Gasolina y gasóleo se abaratan hasta un 0,6% tras tres semanas de alzas previas a las vacaciones

El precio medio de la gasolina en los surtidores españoles se sitúa en 1,452 euros, mientras que el del gasóleo marca 1,337 euros.

Imagen de la gasolinera.
Imagen de una gasolinera.

Redacción. Los precios de la gasolina y del gasóleo se han abaratado un 0,2% y un 0,6%, respectivamente, en la última semana, con lo que interrumpen tres semanas consecutivas de incrementos previos al inicio de la temporada estival, según datos recogidos del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE).

En concreto, el precio medio de la gasolina en los surtidores españoles se sitúa en 1,452 euros, mientras que el del gasóleo marca 1,337 euros. Pese a la bajada, la gasolina cuesta un 2,1% más que hace un mes y el gasóleo, un 1,6% más.

La gasolina tiene ahora un precio un 3,1% superior al de enero, y un 2,2% superior al de misma semana del año pasado, mientras que el gasóleo, que es el combustible utilizado por el 80% del parquer automovilístico español, se ha encarecido un 0,07% desde enero y un 0,3% desde la misma semana de hace un año.

La rebaja en los precios en la última semana se produce en un momento en el que el barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se ha abaratado en dos dólares en la última semana, hasta 108 dólares, mientras que el Texas ‘sweet light’ americano lo ha hecho en tres dólares, hasta 101 dólares.

Llenar un depósito. Tras la bajada de la última semana, el llenado de un vehículo de gasolina con un depósito medio de 55 litros de capacidad se sitúa en 79,8 euros, frente a los 80 euros de hace una semana, mientras que el llenado del depósito de un vehículo de gasóleo asciende a 73,5 euros, 50 céntimos menos.

Los carburantes siguen costando en España menos que en la media de la UE, donde el precio de venta al público del litro de gasolina asciende a 1,592 euros y a 1,618 euros en la zona euro. Por su parte, el litro del gasóleo asciende a 1,427 euros de media en la UE de los 28 y 1,399 euros en la Eurozona.

El menor nivel de precios finales con respecto a los países del entorno se debe a que España, pese a las subidas del IVA, a los mayores impuestos y a los nuevos gravámenes al biodiésel, sigue contando con una menor presión fiscal.

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